DICCIONARIO MÉDICO
Test de personalidad
Un test de personalidad es un instrumento de evaluación psicológica que trata de describir de forma sistemática los patrones estables de pensamiento, emoción y conducta de una persona. Bajo ese nombre común conviven, en realidad, familias de pruebas con fundamentos y formatos muy distintos entre sí. La palabra personalidad procede del latín persona, la máscara que los actores del teatro clásico usaban para representar un papel; con el tiempo pasó a designar el papel mismo, y de ahí el carácter estable con el que cada individuo se presenta ante los demás. Un test de personalidad no busca un dato puntual, como una cifra de coeficiente intelectual, sino un perfil: la forma en que esa persona tiende a pensar, sentir y comportarse a lo largo del tiempo y en distintas situaciones. Estas pruebas se emplean en contextos muy diversos: la investigación en psicología, la selección de personal, el ámbito forense y, dentro de la práctica clínica, como apoyo en la evaluación psicológica y psiquiátrica junto a la entrevista y la observación directa. El primer instrumento de este tipo con reconocimiento amplio fue la Hoja de Datos Personales de Robert Woodworth, elaborada en 1919 para el ejército de Estados Unidos con un objetivo muy concreto: detectar entre los reclutas a quienes presentaban mayor riesgo de crisis nerviosas en combate. Aquel cuestionario de respuesta cerrada inauguró lo que hoy se conoce como evaluación objetiva de la personalidad, frente a otro camino que se abrió por las mismas fechas: el de las técnicas que presentan un estímulo ambiguo y dejan a la persona responder con libertad. Las décadas siguientes multiplicaron los instrumentos en ambas direcciones. En 1943 se publicó el Inventario Multifásico de Personalidad de Minnesota, construido a partir de las respuestas reales de pacientes psiquiátricos y no de supuestos teóricos previos. Seis años después, en 1949, Raymond Cattell presentó su Cuestionario de los 16 Factores de Personalidad, resultado de un análisis factorial sobre un extenso listado de rasgos. El modelo que hoy predomina en la investigación académica, el de los cinco grandes factores, tomó forma más tarde con el trabajo de Paul Costa y Robert McCrae. Bajo el nombre genérico de test de personalidad caben, al menos, tres enfoques con una lógica distinta. El primero, el de los cuestionarios e inventarios de autoinforme, presenta afirmaciones o preguntas cerradas sobre las que la propia persona se pronuncia; es el modelo que abrió Woodworth y el más extendido en la práctica actual, y tiene desarrollo propio en las entradas de este diccionario dedicadas al cuestionario de personalidad y al inventario de personalidad. El segundo enfoque, el proyectivo, ofrece un material ambiguo (una mancha, una imagen, una frase incompleta) bajo el supuesto de que la persona proyectará en su respuesta aspectos de sí misma poco accesibles a la introspección directa; esta familia de pruebas, con el test de Rorschach y el test de apercepción temática como ejemplos más conocidos, se desarrolla en la entrada dedicada al test proyectivo. Existe un tercer camino, menos frecuente fuera de los entornos de investigación y selección de personal, el de las pruebas de ejecución u observacionales, que no preguntan a la persona por sí misma sino que registran su comportamiento ante una tarea o una situación diseñada para ese fin. Conviene no confundir un test de personalidad con un test de aptitudes o un test de inteligencia. Estos últimos exploran capacidades, y por tanto tienen una respuesta correcta o un rendimiento máximo posible; un test de personalidad, en cambio, describe disposiciones habituales de conducta, sin que exista un perfil objetivamente mejor que otro. Es una distinción sencilla de enunciar, pero que se olvida con frecuencia en el lenguaje coloquial. La Hoja de Datos Personales de Robert Woodworth, de 1919, diseñada para el cribado psiquiátrico de reclutas del ejército estadounidense durante la Primera Guerra Mundial. No. Un cuestionario de autoinforme y una prueba proyectiva parten de supuestos distintos sobre cómo se accede a la personalidad: el primero confía en lo que la persona sabe y puede decir de sí misma; la segunda, en lo que revela sin proponérselo al enfrentarse a un material ambiguo. El resultado de ambas puede complementarse, pero no es intercambiable. Porque el uso coloquial ha igualado tres palabras que en origen designaban matices distintos. Cuestionario alude al formato, un conjunto de preguntas; inventario sugiere algo más amplio, una relación ordenada de rasgos que recorre varias dimensiones a la vez; test es el término más genérico de los tres y el que ha terminado por imponerse en el lenguaje corriente. En la práctica editorial y comercial, muchos instrumentos conservan el nombre con el que se publicaron originalmente, sin que ese nombre siga siempre la lógica anterior. Por eso conviven, sin mayor problema, el Inventario Multifásico de Minnesota y el Cuestionario de los 16 Factores, que son formalmente muy parecidos entre sí. Sí, con frecuencia. Los procesos de selección de personal, la orientación vocacional y determinados peritajes forenses recurren a estas pruebas, casi siempre a las de tipo cuestionario, por su rapidez de aplicación y corrección. Consulte también la información clínica completa sobre los trastornos de la personalidad Si busca información sobre las causas, los tipos y el abordaje de los trastornos de la personalidad, puede consultar la página sobre los trastornos de la personalidad elaborada por el Departamento de Psiquiatría y Psicología Médica de la Clínica Universidad de Navarra.Qué es un test de personalidad
Del examen militar al modelo de los cinco factores
Tres formas de acercarse a la personalidad
Diferenciación con otras pruebas psicológicas
Preguntas frecuentes
¿Cuál fue el primer test de personalidad?
¿Miden todos los tests de personalidad lo mismo, solo que con distinto formato?
¿Por qué a veces se llama test, otras cuestionario y otras inventario a lo mismo?
¿Se usan estos tests fuera de la clínica?
Referencias
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