DICCIONARIO MÉDICO
Intolerancia al acetato
La intolerancia al acetato es la mala tolerancia que muestran algunas personas al acetato empleado como tampón en el líquido de hemodiálisis. Durante la sesión puede traducirse en malestar, y fue una de las razones que llevaron a sustituir ese componente por otros. Para depurar la sangre, la insuficiencia renal avanzada obliga a recurrir a la diálisis, y el líquido con el que se dializa necesita un tampón que corrija la acidez que el riñón enfermo ya no controla. Durante décadas ese tampón fue el acetato, una sal derivada del ácido acético (la palabra procede del latín acetum, vinagre). El organismo transforma el acetato en bicarbonato, que es la sustancia que en realidad neutraliza la acidez. El inconveniente es que no todo el mundo maneja bien esa carga de acetato. En una parte de los pacientes, sobre todo cuando el acetato se acumula más deprisa de lo que el cuerpo puede metabolizar, la sesión se acompaña de síntomas. A ese conjunto de molestias ligadas al componente se le llama intolerancia al acetato. El acetato tiene un efecto vasodilatador, es decir, relaja los vasos sanguíneos. En el contexto de la diálisis, esa vasodilatación favorece las bajadas de tensión durante la sesión, la llamada hipotensión intradialítica, y puede acompañarse de náuseas, dolor de cabeza o cansancio. Se ha descrito además que el acetato reduce la biocompatibilidad del procedimiento y participa en fenómenos de inflamación. La solución llegó por la vía del propio tampón. Al pasar de un líquido con acetato a uno con bicarbonato, la tolerancia hemodinámica de la sesión mejoró de forma apreciable, y hoy el bicarbonato es el tampón habitual. La técnica ha seguido afinándose: algunos líquidos incorporan citrato o cloruro para eliminar el acetato por completo, ya que incluso pequeñas cantidades residuales parecen tener efectos indeseados. El término, en cualquier caso, conserva interés histórico y clínico. Como tampón. Su función era corregir la acidez de la sangre que el riñón enfermo ya no regula. El cuerpo lo convierte en bicarbonato, que es el que realiza la neutralización. Porque el acetato dilata los vasos y, cuando se acumula, contribuye a las bajadas de tensión durante la sesión, junto a náuseas o dolor de cabeza. Esa mala tolerancia es lo que dio nombre al cuadro. En gran medida se ha reemplazado por bicarbonato, que se tolera mejor. Algunas formulaciones actuales van más allá y prescinden por completo del acetato mediante citrato o cloruro.Qué es la intolerancia al acetato
Por qué se produce
Del acetato al bicarbonato
Preguntas frecuentes
¿Para qué servía el acetato en la diálisis?
¿Por qué daba problemas?
¿Se sigue usando acetato?
Referencias
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