DICCIONARIO MÉDICO
Infundíbulo
En anatomía, un infundíbulo es cualquier estructura del cuerpo que tiene forma de embudo: ancha por un extremo y estrechada por el otro. El mismo nombre se aplica a regiones muy distintas del organismo, desde la base del cerebro hasta el corazón, la trompa uterina o el riñón. Todas comparten esa geometría de embudo, pensada para recoger o canalizar algo (hormonas, sangre, una célula, orina) y dirigirlo hacia un conducto más estrecho. La palabra procede directamente del latín infundibulum, que significaba embudo. Se compone del verbo infundere, verter dentro (de in, hacia dentro, y fundere, verter), más el sufijo instrumental -bulum, que forma nombres de utensilios, como en vestíbulo. Un infundibulum era, literalmente, el instrumento para verter un líquido en el interior de un recipiente. La anatomía tomó prestada la imagen para nombrar cualquier conducto o cavidad que reproduce esa silueta. El término no describe una función única ni un tejido concreto. Describe una forma. Por eso puede aplicarse a un tallo nervioso, a una cámara muscular o al extremo de una trompa, siempre que la estructura se abra como un embudo. Esta manera de nombrar por analogía visual es habitual en el lenguaje anatómico heredado del latín y del griego. El uso más frecuente del término remite a la base del cerebro. El infundíbulo del hipotálamo es el tallo que desciende desde esta región y sostiene la hipófisis; se conoce también como tallo hipofisario y sirve de puente para las hormonas y las órdenes nerviosas que viajan entre el cerebro y la glándula. En el corazón, el infundíbulo o cono arterial es la porción de salida del ventrículo derecho, el tramo en forma de embudo que conduce la sangre hacia la arteria pulmonar. Cuando ese cono se estrecha por engrosamiento del músculo, puede requerir una infundibulectomía para despejar el paso. El aparato reproductor femenino tiene el suyo. El infundíbulo de la trompa uterina es el extremo abierto de la trompa, rodeado de unas prolongaciones llamadas fimbrias, que se dispone junto al ovario. Su boca en embudo recoge el ovocito cuando este es liberado. Hay más ejemplos. En el riñón se llaman infundíbulos a los tallos que unen las papilas con la pelvis renal y que dan origen a los cálices, por donde discurre la orina recién formada. Y en el macizo facial, el infundíbulo etmoidal es un canal por el que drenan hacia la nariz algunos senos paranasales. La lista es larga: en el oído, en el pulmón y en otras vísceras se han descrito estructuras infundibulares. Lo que une a todos estos infundíbulos no es lo que hacen, sino cómo están hechos. La forma de embudo resulta eficaz siempre que se trata de captar algo por una abertura ancha y encauzarlo hacia una salida angosta, ya sea una hormona, una gota de orina o una célula reproductora. La naturaleza recurre una y otra vez a esa solución. No hace falta que sean huecos: el tallo hipofisario, por ejemplo, es macizo, y aun así conserva el nombre por su silueta. Del latín infundibulum, embudo, formado sobre infundere, verter dentro. La medicina conservó el cultismo latino casi intacto para nombrar las estructuras corporales con esa forma. Varios, y en órganos muy distintos. Los más citados son el del hipotálamo, el del corazón, el de la trompa uterina, los del riñón y el etmoidal. Que compartan nombre no significa que estén relacionados entre sí: solo comparten la forma de embudo. Sí. El tallo que conecta el hipotálamo con la hipófisis es el infundíbulo hipotalámico, y ambos nombres designan la misma estructura. Es, además, el infundíbulo al que suele referirse el término cuando se emplea sin más precisión.Qué es un infundíbulo
Los infundíbulos del cuerpo humano
Una misma forma, muchas funciones
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra infundíbulo?
¿Cuántos infundíbulos hay en el cuerpo?
¿El tallo hipofisario es un infundíbulo?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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