DICCIONARIO MÉDICO
Índice ictérico
El índice ictérico es una medida del grado de coloración amarilla del suero sanguíneo, un color que delata la presencia de bilirrubina. Surgió como técnica de laboratorio en los años veinte del siglo pasado, cuando aún no existían métodos precisos para cuantificar ese pigmento. Hoy pervive, muy transformado, dentro de los analizadores automáticos que procesan miles de muestras al día. El término combina dos raíces de origen distinto. Índice viene del latín index, "el que señala o indica". Ictérico procede del griego íkteros (ἴκτερος), el nombre que los médicos antiguos daban a la ictericia, esa tonalidad amarillenta de la piel y los ojos. Un índice ictérico es, literalmente, un valor que indica cuánto ha amarilleado el suero. Detrás de la medición hay un principio sencillo. El suero de una persona sana es de un amarillo pálido; cuando contiene bilirrubina en exceso, adquiere un tono dorado más intenso. Comparando esa intensidad con una escala de soluciones patrón de dicromato potásico, se obtiene una cifra que aproxima la concentración de bilirrubina. La lectura instrumental se realiza en torno a los 460 nanómetros, la región del espectro donde el pigmento absorbe con fuerza. La bilirrubina es el residuo final de la destrucción de los glóbulos rojos viejos. Cuando el grupo hemo de la hemoglobina se degrada, deja tras de sí este pigmento de color pardo amarillento que el hígado se encarga de procesar y eliminar por la bilis. Si se produce en cantidad excesiva o si el hígado no da abasto, se acumula en la sangre y tiñe primero el suero y después los tejidos. Ese aumento en la circulación es lo que el índice ictérico pretende captar de forma indirecta. Entre los 340 y los 500 nanómetros, la bilirrubina absorbe luz de manera notable. Esa propiedad óptica es la que permite estimarla por color, y también la que explica un inconveniente clásico del método: cualquier otra sustancia coloreada de la muestra puede falsear el resultado. La más problemática es la hemoglobina liberada cuando los hematíes se rompen durante la extracción, un fenómeno conocido como hemólisis en su vertiente clínica. Su color rojo enmascara el amarillo y la determinación deja de ser fiable. En 1913, la reacción diazoica de van den Bergh ya permitía medir la bilirrubina de forma específica, pero resultaba laboriosa. Ocho años después, el internista danés Einar Meulengracht propuso un atajo: comparar a ojo el color del suero con una serie de tubos de dicromato potásico de concentración creciente. Se definió como unidad la coloración de una solución al uno por diez mil. Aquel método visual, rápido y barato, se extendió durante décadas antes de que las técnicas específicas lo relegaran. Hoy nadie mide la bilirrubina comparando tubos a contraluz. El concepto, sin embargo, ha resucitado dentro de los analizadores automáticos. Estos equipos calculan de forma rutinaria un índice ictérico junto a los de hemólisis y lipemia, los tres marcadores que juntos describen el aspecto de la muestra. Sirven para avisar al laboratorio de que el suero contiene demasiada bilirrubina y de que ese exceso puede alterar otras determinaciones que se leen por color, como algunas de colesterol o de creatinina. Interesa saberlo antes de dar por bueno un resultado. En muchos laboratorios el índice funciona además como filtro. Si el valor es bajo, se descarta que la muestra tenga bilirrubina elevada sin necesidad de una prueba específica. Solo cuando supera cierto umbral se solicita la cuantificación exacta. La medida sigue siendo semicuantitativa: orienta, no diagnostica. De la palabra griega para la ictericia, íkteros. El adjetivo "ictérico" designa todo lo relativo a ese color amarillo, de modo que un índice ictérico es la cifra que mide su intensidad en el suero. Sí, aunque de una forma muy distinta a la original. Como técnica manual de estimación de bilirrubina quedó obsoleto hace décadas. Como parámetro automático que vigila la calidad de las muestras, se calcula a diario en los laboratorios de análisis clínicos. No exactamente. El índice ictérico ofrece una aproximación basada en el color, mientras que la determinación de bilirrubina emplea reacciones químicas específicas y da un valor preciso. El primero orienta; la segunda cuantifica. Porque la hemoglobina liberada aporta un color rojo que se superpone al amarillo de la bilirrubina. El método se basa precisamente en distinguir ese amarillo, así que cualquier pigmento rojo intenso lo vuelve poco fiable.Qué es el índice ictérico
Por qué la sangre se vuelve amarilla
Del tubo de ensayo al analizador moderno
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre?
¿Sigue utilizándose en la práctica?
¿Es lo mismo que medir la bilirrubina?
¿Por qué una muestra hemolizada estropea la lectura?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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