DICCIONARIO MÉDICO
Bilirrubinemia
La bilirrubinemia designa la concentración de bilirrubina en la sangre. La bilirrubina es un pigmento amarillo anaranjado que procede de la degradación del grupo hemo de la hemoglobina y, en menor proporción, de otras hemoproteínas. Su medición constituye uno de los parámetros más habituales en la evaluación de la función hepática y del estado de las vías biliares. El término se construye a partir de tres elementos latinos: bīlis (la secreción hepática), ruber (rojo) y el sufijo -emia (del griego αἷμα, haîma, sangre). Literalmente, pues, alude a la presencia del pigmento rojo de la bilis en la sangre. El neologismo Bilirubin fue acuñado en alemán por el químico Georg Städeler en 1864, en los Annalen der Chemie und Pharmacie; la forma castellana bilirrubina se documenta por primera vez en 1895, en el diccionario de Elías Zerolo. Conviene distinguir el pigmento (la bilirrubina en sí, una molécula tetrapirrólica) del parámetro analítico (la bilirrubinemia, es decir, cuánta bilirrubina hay en un volumen dado de sangre). En la práctica clínica, esa cifra se expresa habitualmente en miligramos por decilitro (mg/dL). Los valores de referencia en un adulto sano se sitúan entre 0,3 y 1,0 mg/dL para la bilirrubina total. Los eritrocitos circulan durante unos 120 días. Cuando envejecen, los macrófagos del bazo, el hígado y la médula ósea los fagocitan y descomponen su hemoglobina. El grupo hemo se escinde por acción de la hemooxigenasa, que lo convierte en biliverdina, un pigmento verde, con liberación simultánea de hierro y monóxido de carbono. A continuación, la enzima biliverdina reductasa transforma la biliverdina en bilirrubina no conjugada. Esta forma no conjugada (llamada también indirecta) es liposoluble. Para viajar por el torrente sanguíneo necesita unirse a la albúmina plasmática. Ya en el hepatocito, la bilirrubina se conjuga con ácido glucurónico gracias a la enzima UDP-glucuronosiltransferasa y pasa a ser hidrosoluble. La bilirrubina conjugada (o directa) se secreta hacia los canalículos biliares y acaba en el intestino formando parte de la bilis. Allí, las bacterias colónicas la transforman en urobilinógeno, y este se convierte en los pigmentos que dan su color característico a las heces. Cuando se solicita una determinación de bilirrubinemia, el laboratorio suele informar tres valores: bilirrubina total, directa (conjugada) e indirecta (no conjugada, obtenida por diferencia). La proporción entre ambas fracciones orienta hacia el origen de una posible alteración. Un aumento predominante de la fracción indirecta sugiere una producción excesiva del pigmento (como ocurre en la hemólisis) o bien un defecto en la captación o la conjugación hepática. Si lo que se eleva es la fracción directa, el problema suele radicar en la excreción biliar: obstrucción de las vías biliares, lesión hepatocelular o colestasis. Por encima de 2 a 2,5 mg/dL de bilirrubina total, el pigmento se deposita en la piel y las mucosas y aparece la coloración amarillenta que se conoce como ictericia. Del latín bīlis (bilis, hiel) y ruber (rojo), más el sufijo químico -ina. El término fue creado en alemán (Bilirubin) por Georg Städeler en 1864 para nombrar el pigmento rojo que tiñe la bilis. Su pareja complementaria, la biliverdina, toma el nombre del latín viridis (verde). Estrictamente, no. La bilirrubinemia es la concentración de bilirrubina en sangre, sea cual sea su valor. La hiperbilirrubinemia indica que esa concentración está por encima del rango normal. En el uso clínico cotidiano, sin embargo, muchos profesionales emplean bilirrubinemia cuando en realidad se refieren a la elevación del parámetro, no simplemente a su existencia. Sí, y el ejemplo más frecuente es el síndrome de Gilbert, un trastorno hereditario benigno de la conjugación hepática que afecta a entre un 5 y un 10 % de la población. Las personas con esta variante genética presentan elevaciones leves de bilirrubina indirecta, habitualmente por debajo de 3 mg/dL, que pueden acentuarse con el ayuno, el estrés o los procesos febriles. No requiere intervención. Porque el hígado del neonato necesita varios días para alcanzar plena capacidad de conjugación. Durante ese intervalo, la bilirrubina no conjugada puede acumularse y producir ictericia fisiológica, un fenómeno que afecta a más de la mitad de los recién nacidos a término. En la mayoría se resuelve de forma espontánea, pero valores muy altos de bilirrubina libre pueden dañar el sistema nervioso central, una complicación grave denominada kernicterus. Consulte también la información sobre la prueba diagnóstica de bilirrubina Si busca información sobre cómo se realiza la determinación de bilirrubina en sangre, sus valores de referencia y su interpretación clínica, puede consultar la prueba diagnóstica de bilirrubina elaborada por el Servicio de Análisis Clínicos de la Clínica Universidad de Navarra. Si desea profundizar en conceptos asociados a la bilirrubinemia, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la bilirrubinemia
Origen metabólico de la bilirrubina
Fracciones y significado del parámetro
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra bilirrubina?
¿Es lo mismo bilirrubinemia que hiperbilirrubinemia?
¿Puede estar elevada la bilirrubina sin que haya enfermedad?
¿Por qué se mide la bilirrubina en los recién nacidos?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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