DICCIONARIO MÉDICO
Ictericia infecciosa
La ictericia infecciosa es la coloración amarilla de piel y mucosas provocada por una infección que afecta al hígado o al metabolismo de la bilirrubina. El término tiene, además, un peso histórico ligado a la leptospirosis grave. El adjetivo infecciosa procede del latín inficere, «contaminar», «corromper». Aplicado a la ictericia, del griego íkteros (ἴκτερος, «amarillez»), nombra el tinte amarillo que aparece como consecuencia de una infección. No designa un único mecanismo, sino un origen: el color amarillo lo desencadena un agente infeccioso que interfiere con el manejo de la bilirrubina. La lista de infecciones capaces de producirla es larga. Las hepatitis virales encabezan el grupo, con los virus A, B, C, D y E, pero también figuran la fiebre amarilla, la mononucleosis, las infecciones por citomegalovirus, el paludismo o los cuadros de sepsis, en los que el hígado se ve afectado de forma indirecta. La expresión ictericia infecciosa arrastra una historia concreta. A finales del siglo XIX, del amplio cajón de las llamadas «fiebres biliosas», la escuela de Louis Landouzy (1883) individualizó un cuadro que denominó «tifus hepático» o «ictericia infecciosa». Poco después, en 1886, el médico alemán Adolf Weil describió con detalle esa entidad en cuatro trabajadores con ictericia intensa, fiebre, hemorragias y afectación del riñón. El cuadro pasó a conocerse como enfermedad de Weil o fiebre icterohemorrágica. El agente tardó en identificarse. En 1915, el equipo de Inada, en Japón, reconoció a la bacteria responsable, una espiroqueta que recibió el nombre de Leptospira. Aquella «ictericia infecciosa» de los textos antiguos era, en realidad, la forma grave de la leptospirosis. El término conserva hoy ese eco: cuando alguien lee «ictericia infecciosa» en la literatura clásica, casi siempre remite a la enfermedad de Weil. El mecanismo depende del agente. En las hepatitis virales, el virus daña el hepatocito y da lugar a un patrón hepatocelular, con orina oscura. No todas las hepatitis llegan a amarillear: la hepatitis anictérica cursa sin ictericia visible, un recordatorio de que la infección puede afectar al hígado sin teñir la piel. En la leptospirosis grave, al daño hepático se suma la afectación renal que describió Weil. Y en el paludismo interviene también la destrucción de glóbulos rojos, que aporta un componente de bilirrubina no conjugada. Las hepatitis virales son la causa más habitual. También pueden producirla la leptospirosis grave, la fiebre amarilla, la mononucleosis, el citomegalovirus, el paludismo y los cuadros de sepsis. Por razones históricas. En 1886, Adolf Weil describió la forma grave de leptospirosis bajo la etiqueta de ictericia infecciosa o fiebre icterohemorrágica. Desde entonces, el término quedó ligado a esa enfermedad en los textos clásicos. No. Muchas hepatitis cursan sin color amarillo, en la llamada forma anictérica. La infección afecta al hígado, pero la bilirrubina no llega a subir lo suficiente para teñir la piel. En 1915, el equipo de Inada, en Japón, reconoció la espiroqueta del género Leptospira como agente de la ictericia infecciosa, casi treinta años después de la descripción clínica de Weil.Qué es la ictericia infecciosa
La huella histórica de la enfermedad de Weil
Cómo tiñe la infección
Preguntas frecuentes
¿Qué infecciones causan ictericia con más frecuencia?
¿Por qué la ictericia infecciosa se asocia a la enfermedad de Weil?
¿Toda hepatitis infecciosa produce ictericia?
¿Cuándo se identificó la bacteria de la enfermedad de Weil?
Referencias
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