DICCIONARIO MÉDICO

Leptospirosis

La leptospirosis es una zoonosis bacteriana causada por espiroquetas del género Leptospira. Se transmite al ser humano a través del contacto con agua o suelo contaminados con orina de animales infectados —principalmente roedores, perros, ganado bovino y cerdos— y tiene distribución mundial, con mayor incidencia en regiones tropicales y tras episodios de inundaciones. Se estima que se producen más de 500 000 casos al año en el mundo.

Qué es la leptospirosis

La leptospirosis es una enfermedad infecciosa de carácter zoonótico producida por bacterias patógenas del género Leptospira, en particular Leptospira interrogans, de la que se conocen más de 200 serovares (variantes serológicas). Pertenece al orden Spirochaetales, el mismo grupo de bacterias al que pertenecen Treponema (agente de la sífilis) y Borrelia (agente de la enfermedad de Lyme), aunque su vía de transmisión es completamente distinta.

El nombre del género delata su morfología. Leptospira viene del griego λεπτός (leptós), "delgado" o "fino", y σπεῖρα (speîra), "espiral": espiral delgada. Y en efecto, bajo microscopía de campo oscuro las leptospiras aparecen como filamentos helicoidales extraordinariamente finos, con los extremos curvados en forma de gancho. Esa forma es inconfundible y fue lo que permitió identificarlas en tejido renal ya en 1907, aunque la primera descripción clínica del cuadro grave que producen —con ictericia, fiebre y afectación renal— se debe a Adolf Weil, que la publicó en Heidelberg en 1886. La demostración del agente causal llegó en 1915, cuando Inada e Ido, en Japón, aislaron por primera vez la espiroqueta a partir de la sangre de mineros enfermos.

La transmisión: una zoonosis hídrica

Los animales portadores —ratas, ratones, perros, ganado, cerdos, caballos, cabras— albergan la bacteria en los túbulos renales y la excretan con la orina durante meses o, en el caso de los roedores, durante toda su vida, sin presentar necesariamente enfermedad aparente. Las leptospiras sobreviven en agua dulce y suelo húmedo durante semanas, pero mueren rápidamente en agua salada o en ambientes secos.

El ser humano se infecta cuando la piel con erosiones o las mucosas (conjuntival, nasal, oral) entran en contacto con agua, barro o suelo contaminados. Por eso la leptospirosis tiene un componente estacional y ocupacional marcado: es más frecuente en épocas de lluvias intensas e inundaciones, y entre trabajadores agrícolas, ganaderos, veterinarios, trabajadores de alcantarillado y militares. También se han descrito brotes asociados a actividades recreativas en aguas dulces, como natación o piragüismo en zonas endémicas. La transmisión de persona a persona es excepcional.

El curso bifásico como rasgo conceptual

Lo que distingue conceptualmente a la leptospirosis de otras fiebres agudas es su evolución en dos fases, aunque no todos los pacientes las presentan de forma diferenciada. Tras un período de incubación de entre 2 y 30 días (habitualmente 7-13), aparece una primera fase septicémica con fiebre elevada, cefalea, mialgia intensa y, a veces, sufusión conjuntival (enrojecimiento de las conjuntivas sin secreción purulenta, un signo relativamente característico). Esta fase dura unos 4-9 días y puede remitir espontáneamente.

En los casos que progresan, tras un breve intervalo de mejoría aparece la segunda fase, llamada inmunitaria, que coincide con la producción de anticuerpos. Aquí es donde la enfermedad adquiere su gravedad potencial: puede afectar al hígado, al riñón, al pulmón o a las meninges. La forma más grave se conoce clásicamente como enfermedad de Weil o leptospirosis ictérica, y combina ictericia, insuficiencia renal y hemorragias. Su mortalidad, sin intervención adecuada, supera el 10 %.

Diferenciación con otras zoonosis febriles

La leptospirosis se confunde con frecuencia con otras enfermedades porque su presentación inicial es inespecífica. La fiebre ondulante (brucelosis o fiebre de Malta) comparte el carácter zoonótico y la fiebre recurrente, pero se transmite por contacto con ganado o consumo de lácteos no pasteurizados, no por vía hídrica. La fiebre tifoidea es una enfermedad entérica de transmisión fecal-oral, no una espiroquetosis. Y el dengue, que comparte área geográfica en regiones tropicales y puede producir ictericia y hemorragias, es una arbovirosis transmitida por mosquitos, no por agua contaminada.

La sufusión conjuntival bilateral sin secreción es un signo que, en un contexto de fiebre aguda con exposición a agua potencialmente contaminada, debe orientar la sospecha hacia la leptospirosis. No es patognomónico, pero es más frecuente aquí que en las entidades del diagnóstico diferencial.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra «leptospirosis»?

Del nombre del género bacteriano Leptospira, que a su vez procede del griego λεπτός (leptós), "delgado", y σπεῖρα (speîra), "espiral". Describe la morfología de la bacteria: un filamento helicoidal muy fino con los extremos curvados en gancho.

¿Es lo mismo leptospirosis que enfermedad de Weil?

No exactamente. La enfermedad de Weil es la forma grave de leptospirosis, la que cursa con ictericia, afectación renal y hemorragias. Muchas infecciones por Leptospira se resuelven como un cuadro febril leve que ni siquiera llega a diagnosticarse. El epónimo honra a Adolf Weil, que describió el cuadro clínico grave en 1886, casi tres décadas antes de que se aislara la bacteria.

¿La leptospirosis se transmite de persona a persona?

En la práctica, no. La vía de transmisión relevante es el contacto con agua, suelo o superficies contaminados con orina de animales portadores. La transmisión interhumana es teóricamente posible pero se ha documentado de forma excepcional.

¿Por qué aumentan los casos tras inundaciones?

Porque las inundaciones dispersan la orina de los animales portadores —especialmente roedores— por superficies extensas, y las personas que caminan descalzas, limpian viviendas inundadas o entran en contacto con aguas estancadas se exponen a la bacteria a través de la piel erosionada o las mucosas. Los brotes postinundación son uno de los escenarios epidemiológicos más característicos de la leptospirosis.

Referencias

  1. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Leptospirosis. MedlinePlus, enciclopedia médica.
  2. Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS). Leptospirosis. Temas de salud.
  3. Centers for Disease Control and Prevention (CDC). Acerca de la leptospirosis.
  4. Manual MSD, versión para profesionales. Leptospirosis. Enfermedades infecciosas — Espiroquetas.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados a la leptospirosis, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Espiroqueta: grupo de bacterias con morfología helicoidal al que pertenece el género Leptospira.
  • Zoonosis: enfermedad transmitida de animales al ser humano, categoría a la que pertenece la leptospirosis.
  • Treponema: otro género de espiroquetas, agente causal de la sífilis.
  • Borrelia: género de espiroquetas responsable de la enfermedad de Lyme y la fiebre recurrente.
  • Fiebre ondulante: nombre clásico de la brucelosis, otra zoonosis febril con la que se confunde la leptospirosis.
  • Fiebre de Malta: sinónimo de brucelosis, transmitida por contacto con ganado o lácteos no pasteurizados.
  • Fiebre tifoidea: enfermedad entérica febril que puede entrar en el diagnóstico diferencial de la leptospirosis.
  • Fiebre amarilla: arbovirosis con ictericia y hemorragias que se diferencia por su transmisión vectorial.
  • Meningitis aséptica: complicación posible de la segunda fase de la leptospirosis.
  • Anuria: ausencia de producción de orina, signo de insuficiencia renal grave en la enfermedad de Weil.
  • Hemoptisis: expectoración de sangre, complicación pulmonar posible en las formas graves.
  • Fiebre de origen desconocido: presentación clínica frecuente de la leptospirosis no diagnosticada.

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