DICCIONARIO MÉDICO
Hipospadias
El hipospadias es una anomalía congénita del aparato genital masculino en la que el meato uretral, la salida de la uretra, no se abre en la punta del glande sino en un punto más bajo de la cara ventral del pene, a lo largo de su cuerpo o incluso cerca del escroto y el periné. Es la malformación del pene más frecuente en el recién nacido varón. El hipospadias (término que la tradición médica ha empleado tanto en masculino, el hipospadias, como en femenino, las hipospadias) designa una anomalía del desarrollo en la que la uretra masculina desemboca por debajo de su posición habitual. La palabra procede del griego ὑπό (hypó, "debajo") y de una raíz vinculada a σπάω (spáō, "hender"), que suele leerse como hendidura inferior. Con ese mismo criterio se nombró siglos atrás su imagen especular, el epispadias, cuya abertura queda en la cara superior o dorsal. En la práctica se reconoce por una tríada anatómica que no siempre aparece completa: el meato desplazado hacia la cara inferior del pene, una curvatura ventral del miembro (la incurvación o chordee) y un prepucio incompleto por debajo, que deja el glande descubierto y se acumula en el dorso a modo de capuchón. La primera característica, la posición anómala del meato, es la que define el cuadro. Las otras dos pueden faltar. Para entender el origen del hipospadias conviene recordar cómo se forma la uretra del pene. Entre las semanas ocho y catorce de gestación, los pliegues uretrales que bordean la placa uretral se van fusionando de atrás hacia delante sobre la cara ventral, cerrando poco a poco el canal que conducirá la orina. El tramo final, dentro del glande, se completa cuando las células del extremo se ahuecan y enlazan con ese canal. Si esa fusión se detiene antes de tiempo, el meato queda abierto en el nivel donde el proceso se interrumpió. Por eso la posición del orificio funciona casi como un reloj del desarrollo: cuanto más atrás se sitúa, más temprano se frenó el cierre. El mismo fenómeno da cuenta del prepucio incompleto por debajo y de la incurvación, porque los tejidos de la cara ventral acompañan ese cierre que no llegó a término. Nada de ello es azaroso. La forma más extendida de ordenar el hipospadias atiende a dónde queda el meato. En los casos distales o anteriores, los más frecuentes, la abertura se localiza en el glande, en el surco que lo separa del cuerpo o en la porción distal del pene, y suponen alrededor de seis de cada diez. Los medios sitúan el meato en la parte central del cuerpo peneano. Los proximales o posteriores son minoría. Llevan el orificio hasta la unión con el escroto, el propio escroto o el periné. Esta gradación tiene un valor descriptivo que va más allá de la anatomía: los cuadros distales tienden a ser leves y a repercutir poco en la función, mientras que los proximales suelen asociarse a mayor curvatura y a un desarrollo más complejo de la región. La clasificación que popularizó el urólogo John Duckett en 1996 recogió justamente esta división en anterior, media y posterior, con subtipos según el punto exacto del meato. Ambos términos describen una uretra mal situada, y ahí terminan los parecidos. En el hipospadias el meato se abre por debajo, en la cara ventral; en el epispadias lo hace por encima, en la dorsal. El prefijo lo dice sin rodeos: hypó es "debajo" y epí es "sobre". El epispadias resulta mucho menos común y se enmarca a menudo en un defecto más amplio del cierre de la pared abdominal y de la vejiga, mientras que el hipospadias aparece con frecuencia de forma aislada. El hipospadias figura entre las malformaciones congénitas más habituales del varón. Las cifras varían según el registro y los criterios empleados: MedlinePlus lo estima en torno a uno de cada doscientos recién nacidos varones, y los registros europeos han descrito alrededor de dieciocho casos por cada diez mil nacimientos vivos. La mayoría, cerca del noventa por ciento, corresponde a formas distales. Casi siempre se presenta solo, aunque puede acompañar a otras anomalías genitourinarias, como la criptorquidia, o integrarse en cuadros sindrómicos. Uno de ellos, el síndrome de Opitz G/BBB, reúne hipospadias e hipertelorismo (ojos muy separados) entre sus rasgos y se ha relacionado con mutaciones del gen MID1. El origen de los casos aislados permanece sin aclarar del todo y se atribuye a una combinación de factores genéticos, hormonales y ambientales. Del griego. Combina ὑπό (hypó, "debajo") con una raíz asociada a σπάω (spáō, "hender"), y describe literalmente una abertura situada por debajo de donde debería estar. El mismo esquema dio nombre al epispadias, con epí ("sobre") en lugar de hypó. No necesariamente. Lo que define el hipospadias es la posición baja del meato uretral. El prepucio incompleto en la cara ventral y la curvatura del pene suelen acompañarlo, pero pueden faltar; a veces existe un prepucio de aspecto normal junto a un meato mal situado. También se da el caso contrario, un prepucio en capuchón con el orificio bien colocado, que no constituye un hipospadias verdadero. Sí. Es la malformación congénita del pene que se registra con mayor frecuencia y una de las anomalías urogenitales más comunes del recién nacido varón. Porque depende del momento en que se interrumpió la fusión de los pliegues uretrales durante la gestación. La uretra peneana se cierra de forma progresiva desde la base hacia la punta entre las semanas ocho y catorce; según cuándo se detenga ese avance, el meato queda más o menos adelantado. De ahí que se hable de formas distales, medias y proximales.Qué es el hipospadias
El desarrollo de la uretra y su relación con el hipospadias
Clasificación según la posición del meato
Hipospadias frente a epispadias
Frecuencia y anomalías asociadas
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra hipospadias?
¿Es lo mismo el hipospadias que una desviación del prepucio?
¿Es una anomalía frecuente?
¿Por qué la posición del meato varía tanto entre casos?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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