DICCIONARIO MÉDICO
Hipema
El hipema es la acumulación de sangre en la cámara anterior del ojo, el compartimento situado entre la córnea y el iris. La causa más habitual es un traumatismo ocular contuso, aunque también aparece sin golpe previo cuando existen trastornos de la coagulación, vasos anómalos sobre el iris o tumores intraoculares. La sangre se deposita por gravedad y dibuja un nivel horizontal visible en la parte baja del ojo. La cámara anterior es la cavidad que la córnea cierra por delante y el iris y el cristalino delimitan por detrás. La ocupa el humor acuoso, un líquido transparente que nutre estas estructuras y sostiene la presión del ojo. Cuando se rompe un vaso del iris o del cuerpo ciliar, la sangre invade ese espacio y enturbia un medio que debería estar ópticamente vacío. Eso es un hipema. El término procede del griego ὕφαιμα (hýphaima), de ὑπό (hypó, «debajo») y αἷμα (haîma, «sangre»): sangre situada por debajo, en alusión al acúmulo que se ve tras la córnea. Conviene un apunte, porque despista a menudo: el «hip-» inicial no es aquí el prefijo hiper- de «exceso», sino hipo- de «debajo», que ha perdido la vocal ante la raíz. La grafía hifema, calcada del inglés hyphema, circula con frecuencia en la literatura médica; la forma preferida en español es hipema. Los vasos que sangran pertenecen casi siempre al iris o al cuerpo ciliar, dos estructuras muy irrigadas de la porción anterior del ojo. Un impacto romo transmite una onda de presión que empuja el iris y el cristalino hacia atrás en fracciones de segundo, y ese estiramiento súbito desgarra los pequeños vasos del ángulo iridocorneal. De ahí que el mecanismo característico sea el golpe cerrado: una pelota, un puño, el airbag de un coche, el corcho de una botella. No todos los hipemas nacen de un traumatismo. Algunos surgen de vasos recién formados y frágiles que crecen sobre el iris cuando la retina sufre falta de oxígeno, un proceso que se conoce como neovascularización. Otros acompañan a tumores dentro del ojo, a inflamaciones del iris o a una cirugía ocular previa. En personas con hemofilia, con enfermedad de células falciformes o que toman anticoagulantes, un sangrado que en otro ojo sería trivial se convierte en un hipema franco. La oftalmología clasifica el hipema por la proporción de cámara anterior que ocupa la sangre, un dato que se aprecia a simple vista o con la lámpara de hendidura. La escala habitual distingue un nivel previo y cuatro grados: El grado mide el volumen de sangre, no siempre la gravedad. Un microhipema en alguien con drepanocitosis puede dar más problemas que un grado II en un ojo sano, porque los hematíes falciformes se deforman y obstruyen con facilidad el drenaje del humor acuoso. Un ojo con sangre visible no siempre alberga un hipema. La confusión más frecuente es con la hemorragia subconjuntival, esa mancha roja llamativa que aparece sobre lo blanco del ojo tras un esfuerzo, un estornudo o sin motivo aparente. Allí la sangre queda por fuera, entre la conjuntiva y la esclera, no dentro de la cámara anterior: no afecta a la visión y se reabsorbe sola. El hipema, por el contrario, ocupa el interior del ojo y puede elevar la presión intraocular. Otra cosa es el hipopión, una colección de material blanquecino (pus o células inflamatorias) que se deposita también en la parte baja de la cámara anterior y que, de lejos, remeda la disposición de un hipema. El color los separa. Rojo el uno, blanco amarillento el otro. Las dos formas designan lo mismo. «Hifema» reproduce la grafía inglesa hyphema y se ha extendido por la influencia de la literatura médica anglosajona. La variante coherente con el griego αἷμα es «hipema», que es la que recomiendan las obras de referencia terminológica en español. No. El humor acuoso se renueva de forma continua y arrastra los hematíes hacia las vías de drenaje, de modo que la mayoría de los hipemas se reabsorben en pocos días. La cuestión no es tanto la sangre en sí como sus posibles efectos sobre la presión del ojo o sobre la transparencia de la córnea. El prefijo vuelve a despistar: nada tiene que ver con la presión de la sangre en las arterias. El hipema alude a sangre «debajo» de la córnea. Cuestión distinta es que un hipema pueda subir la presión dentro del ojo, la llamada presión intraocular, un parámetro local que no debe confundirse con la tensión arterial.Qué es el hipema
De dónde procede la sangre
Gradación según la cantidad de sangre
Qué no es un hipema
Preguntas frecuentes
¿Por qué se escribe unas veces «hipema» y otras «hifema»?
¿La sangre puede quedar atrapada para siempre dentro del ojo?
¿Tiene el hipema algo que ver con la tensión arterial alta?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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