DICCIONARIO MÉDICO
Heparina
La heparina es un anticoagulante de origen natural, un glucosaminoglucano sulfatado que reduce la capacidad de la sangre para formar coágulos. No disuelve los que ya existen: impide que se formen y que los presentes crezcan. Su acción no es directa, sino que se ejerce a través de la antitrombina III, una proteína del plasma cuya actividad la heparina multiplica. Figura en la lista de medicamentos esenciales de la Organización Mundial de la Salud. Sus códigos en la clasificación ATC son B01AB01 para la vía sistémica, C05BA03 para uso tópico y S01XA14 para uso oftálmico. Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA). La heparina es una molécula que el propio organismo fabrica. Se almacena en los gránulos de los mastocitos y los basófilos, y también aparece en el revestimiento interno de los vasos sanguíneos. Químicamente pertenece al grupo de los glucosaminoglucanos, largas cadenas de azúcares con abundantes grupos sulfato que le confieren una carga eléctrica negativa muy intensa, la mayor de todas las moléculas biológicas conocidas. Esa carga es la que le permite unirse a determinadas proteínas de la coagulación y modificar su comportamiento. La heparina de uso farmacéutico no se sintetiza en el laboratorio: se extrae de tejidos animales, sobre todo de la mucosa intestinal del cerdo y, en menor medida, del pulmón de vacuno. El proceso de purificación es exigente, y durante décadas fue el principal obstáculo para su empleo en pacientes. Hoy la producción es industrial: cada año se obtienen alrededor de cien toneladas a partir del intestino de cientos de millones de cerdos. Conviene distinguir dos grandes tipos. La heparina no fraccionada es la molécula completa, con cadenas de longitud muy variable. Las heparinas de bajo peso molecular son fragmentos más cortos, obtenidos al fraccionar la molécula original, con un perfil de acción más predecible. Ambas comparten el mismo principio de funcionamiento, pero difieren en cómo se comportan dentro del cuerpo. La antitrombina III es un inhibidor natural que circula por la sangre y neutraliza varios factores de la coagulación, entre ellos la trombina (factor IIa) y el factor Xa. Por sí sola trabaja despacio. Cuando la heparina se une a ella, la antitrombina cambia de forma y acelera su acción de manera drástica, hasta mil veces. El resultado es que los factores encargados de convertir el fibrinógeno en fibrina quedan bloqueados, y sin fibrina no se forma la malla que sostiene el coágulo. El efecto es inmediato, algo que distingue a la heparina de los anticoagulantes orales, que tardan días en alcanzar su acción plena. Esa rapidez explica por qué se recurre a ella cuando hace falta anticoagular sin demora. La heparina no fraccionada inhibe por igual la trombina y el factor Xa; las de bajo peso molecular, por su tamaño reducido, actúan de forma preferente sobre el factor Xa. La heparina se descubrió por casualidad. En 1916, Jay McLean, estudiante de segundo curso de medicina en la Universidad Johns Hopkins de Baltimore, buscaba justo lo contrario: sustancias procoagulantes en extractos de tejidos animales. Al trabajar con material de hígado y corazón de perro, se topó con un compuesto que impedía coagular la sangre. Su tutor, el fisiólogo William Howell, se mostró escéptico al principio, hasta que comprobó que la sangre fresca de un gato no coagulaba al añadirle aquella sustancia. Fueron Howell y Holt quienes en 1918 bautizaron el compuesto como heparina, del griego hēpar (ἧπαρ), que significa hígado, el tejido del que se aisló por primera vez. La molécula tardó todavía años en llegar a la clínica: el escollo estaba en extraerla y purificarla a gran escala. Charles Best, uno de los descubridores de la insulina, desarrolló en los años treinta un método de obtención a partir de hígado bovino que abrió la puerta a su uso terapéutico. No. La heparina previene la formación de coágulos y evita que los ya formados sigan creciendo, pero no los deshace. Disolver un coágulo ya establecido corresponde a otro tipo de fármacos, los trombolíticos, con un mecanismo distinto. La expresión popular diluyente de la sangre es engañosa. La heparina no altera la densidad ni la fluidez de la sangre. Lo que hace es reducir su capacidad de coagular, interfiriendo en la cascada de reacciones que termina formando el coágulo. La sangre sigue siendo la misma; cambia solo su tendencia a solidificarse ante una lesión. Del griego hēpar, hígado. Howell escogió ese nombre porque las primeras muestras se obtuvieron del hígado de perros. Resulta algo paradójico, porque la heparina abunda más en la mucosa intestinal y en el pulmón que en el propio hígado, pero el nombre ya había quedado fijado y perduró. Si desea ampliar información sobre la heparina y la coagulación, puede consultar:Qué es la heparina
Cómo actúa sobre la coagulación
Un hallazgo accidental
Preguntas frecuentes
¿La heparina disuelve los coágulos?
¿Por qué se dice que es un anticoagulante si no diluye la sangre?
¿De dónde viene el nombre heparina?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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