DICCIONARIO MÉDICO

Halitosis

La halitosis es el mal olor del aliento espirado por la boca o la nariz. En la gran mayoría de los casos su origen está en la propia cavidad oral, donde determinadas bacterias descomponen restos orgánicos y liberan compuestos de azufre volátiles, responsables del olor. La medicina distingue distintos tipos según ese mal olor sea real, solo percibido o persistente pese a haberse corregido.

Qué es la halitosis

El término combina el latín halitus, soplo o aire espirado, con el sufijo griego -osis, que en el vocabulario médico señala un proceso o una alteración. Literalmente, una alteración del aliento. La palabra designa cualquier olor desagradable que sale al respirar o al hablar, con independencia de dónde se genere.

Alrededor de nueve de cada diez casos nacen dentro de la boca. El resto procede de otras zonas, como las vías respiratorias altas, el aparato digestivo o algunas alteraciones metabólicas que impregnan el aire espirado. Esa proporción tiene valor práctico: indica dónde conviene mirar primero cuando el mal aliento se vuelve constante.

Por qué se produce el mal aliento

Detrás del olor hay un fenómeno microbiológico. En la boca conviven cientos de especies bacterianas; algunas, anaerobias y en su mayoría gramnegativas, obtienen energía degradando las proteínas de la saliva, de las células que se descaman y de los restos de comida. Esa putrefacción libera compuestos sulfurados volátiles, sobre todo sulfuro de hidrógeno y metilmercaptano. Son ellos los que huelen.

El principal reservorio de esas bacterias no son los dientes, sino el dorso de la lengua, y en concreto su tercio posterior. Las irregularidades de la superficie lingual retienen materia orgánica y forman una capa blanquecina, la lengua saburral, que funciona como criadero. Las enfermedades de las encías amplifican el cuadro, porque la gingivitis y sobre todo la periodontitis crean bolsas donde esas bacterias hallan refugio. También las caries extensas ofrecen recovecos de retención. Y la xerostomía, o sequedad de boca, lo agrava aún más: sin saliva suficiente se pierde el arrastre que limpia la cavidad de manera natural.

Tipos de halitosis

La ordenación más difundida procede del trabajo de Miyazaki y sus colaboradores, que agruparon el problema en tres categorías. La primera es la halitosis genuina, aquella en la que el mal olor existe realmente y puede medirse. Dentro de ella se separa la forma fisiológica, transitoria y sin enfermedad detrás (el conocido aliento matinal, que cede con la higiene), de la forma patológica, que responde a una causa concreta. Esta segunda se subdivide, a su vez, según el origen esté dentro de la boca o fuera de ella.

Las otras dos categorías tienen que ver con la percepción, no con el olor medible. En la pseudohalitosis no se aprecia mal aliento por ningún método, pero la persona está convencida de tenerlo. La halitofobia va un paso más allá: alguien que, tras comprobarse que su aliento es normal o tras haber tratado una halitosis real, sigue creyendo con angustia que huele mal. En ambos casos el olor no está donde el paciente lo sitúa.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra halitosis?

Del latín halitus, aliento o vaho, unido al sufijo griego -osis, que indica alteración. Como voz médica se generalizó en el siglo XX, aunque el mal aliento se describe en textos de medicina desde la Antigüedad.

¿La halitosis viene siempre del estómago?

No. Es una idea muy extendida y, en la mayoría de los casos, equivocada. El estómago permanece cerrado por el esfínter esofágico y su contenido no asciende de forma continua hasta la boca, de modo que rara vez es la fuente del olor. Solo una minoría de casos guarda relación digestiva verdadera, y entonces suele deberse a un reflujo o a alteraciones concretas del tubo digestivo, no a una "mala digestión" genérica.

¿Es lo mismo el aliento matinal que la halitosis crónica?

El aliento de la mañana es fisiológico. Durante el sueño baja la producción de saliva y las bacterias trabajan sin el arrastre habitual, así que casi todo el mundo se levanta con algo de olor, que desaparece al comer y lavarse los dientes. La halitosis crónica es otra cosa: persiste a lo largo del día y no se resuelve con esas medidas cotidianas.

Referencias

  1. MedlinePlus (Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.). Olor del aliento.
  2. Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración (SEPA). Halitosis: un problema con muchos nombres.
  3. Aylikci BU, y cols. Acta Odontológica Venezolana. La halitosis: definición, clasificación y factores etiológicos.
  4. Revista Pediatría de Atención Primaria (SciELO). Halitosis: diagnóstico y tratamiento en Atención Primaria.

Entradas relacionadas

Para ampliar información sobre las causas orales del mal aliento, puede consultar:

  • Lengua saburral: capa blanquecina del dorso lingual que concentra bacterias productoras de olor.
  • Xerostomía: sequedad de boca que reduce el efecto limpiador de la saliva.
  • Gingivitis: inflamación de la encía, primer escalón de la enfermedad de las encías.
  • Periodontitis: afectación profunda del soporte dentario, con bolsas que albergan bacterias anaerobias.

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