DICCIONARIO MÉDICO
Gastritis alcalina
La gastritis alcalina es la inflamación de la mucosa del estómago producida por la exposición prolongada o repetida al contenido duodenal refluido, en particular a los ácidos biliares y al jugo pancreático. Se conoce también como gastritis por reflujo biliar o gastropatía reactiva por reflujo. El calificativo «alcalina» hace referencia al pH del contenido que agrede la mucosa gástrica. A diferencia de la gastritis aguda convencional, donde el ácido clorhídrico propio del estómago participa en la lesión, aquí el daño procede de sustancias alcalinas: sales biliares conjugadas y desconjugadas, lisolecitina y enzimas pancreáticas que normalmente se encuentran en el duodeno y no deberían ascender hacia el estómago. Los ácidos biliares actúan como detergentes biológicos. Solubilizan los lípidos de la membrana de las células epiteliales gástricas, rompen la barrera de moco y bicarbonato y permiten que los iones hidrógeno difundan hacia el interior de la mucosa. La consecuencia inmediata es edema, hiperemia y, con el tiempo, una remodelación del epitelio que los patólogos reconocen bajo la etiqueta de «gastropatía reactiva» o «gastropatía química»: hiperplasia foveolar, edema del estroma y escasez relativa de células inflamatorias, un patrón distinto del que produce Helicobacter pylori. Históricamente, la gastritis alcalina se asoció casi en exclusiva al estómago operado. Tras una gastrectomía parcial con reconstrucción tipo Billroth II, el asa aferente devuelve bilis y jugo pancreático directamente al remanente gástrico sin que el píloro pueda impedirlo. La descripción clásica del cuadro se hizo, de hecho, en pacientes gastrectomizados que presentaban dolor epigástrico posprandial, náuseas biliosas y pérdida de peso progresiva. Se sabe hoy que el reflujo duodenogástrico ocurre también en estómagos no operados. Puede deberse a disfunción del píloro, alteraciones de la motilidad antroduodenal, gastroparesia o trastornos funcionales del esfínter pilórico. En estos casos se habla de reflujo biliar primario. Su importancia clínica fue reconocida con más lentitud, porque durante casi un siglo el reflujo biliar se consideró una patología exclusivamente posquirúrgica. Merece una aclaración terminológica. Cuando el reflujo biliar lesiona la mucosa sin provocar un infiltrado inflamatorio significativo, el término técnicamente correcto es gastropatía reactiva (o gastropatía química), no gastritis. No obstante, la denominación «gastritis alcalina» sigue arraigada en el lenguaje clínico y en los manuales de referencia, por lo que ambas designaciones coexisten en la práctica. En pacientes con estómago intacto, su frecuencia exacta es difícil de determinar porque el reflujo duodenogástrico en pequeña cantidad forma parte de la fisiología normal y solo causa lesión cuando es excesivo o persistente. En pacientes gastrectomizados, en cambio, es una complicación bien conocida, cuya incidencia depende del tipo de reconstrucción quirúrgica empleada. El nombre se acuñó cuando se asumía que el contenido duodenal refluido tenía un pH netamente alcalino. Hoy se sabe que las sales biliares pueden lesionar la mucosa tanto a pH neutro como ligeramente ácido, y que su efecto detergente depende más de la concentración y del grado de conjugación que del pH en sí. Pese a ello, el término ha perdurado. La reconstrucción Billroth II conecta el remanente gástrico con el yeyuno, dejando que el contenido biliopancreático entre directamente en el estómago. Ese contacto permanente es el principal mecanismo de gastritis alcalina posquirúrgica. La conversión a una reconstrucción en Y de Roux, que desvía la bilis lejos del muñón gástrico, fue durante décadas el recurso quirúrgico para los casos refractarios.Qué es la gastritis alcalina
Contextos en los que aparece
Gastropatía reactiva frente a gastritis verdadera
Preguntas frecuentes
¿Es frecuente la gastritis alcalina?
¿Por qué se llama «alcalina» si la bilis no es siempre alcalina?
¿Qué relación tiene con la gastrectomía Billroth II?
Referencias
Entradas relacionadas
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026