DICCIONARIO MÉDICO
Fresa
Una fresa es un instrumento rotatorio de corte, generalmente metálico, que se acopla a un dispositivo giratorio (turbina, contraángulo o pieza de mano) para tallar, perforar o pulir superficies duras como el diente o el hueso. Su uso principal se da en odontología, aunque también forma parte del instrumental de neurocirugía, traumatología y cirugía maxilofacial. El término procede, por una vía, del latín fresare, fresum (aplastar, moler), lo que describe con bastante fidelidad la acción mecánica del instrumento. No debe confundirse con la acepción botánica de la palabra, cuyo origen es distinto: el nombre de la fruta llega al castellano desde el francés fraise, derivado a su vez del latín fraga. Una fresa consta de tres partes diferenciadas. El vástago o mango, fabricado en acero inoxidable, es la porción que se inserta en el dispositivo rotatorio. La zona intermedia (cuello) conecta el mango con la parte activa, que es el extremo cortante. Esta punta de trabajo puede estar fabricada en acero, carburo de tungsteno o recubierta con partículas de diamante, según el tipo de tejido que deba abordar y la precisión requerida. En la práctica odontológica, las fresas permiten eliminar tejido cariado, preparar cavidades para restauraciones, tallar superficies previas a la colocación de coronas o carillas y pulir el material de obturación. La forma de la cabeza activa varía considerablemente: las hay esféricas, cilíndricas, cónicas, con punta redondeada o en llama, y cada geometría se adapta a un paso concreto del procedimiento. Fuera de la boca, las fresas son habituales en neurocirugía. Se emplean para labrar el hueso craneal durante una craneotomía o para realizar erosiones óseas controladas en la base del cráneo, tareas que requieren un motor de alta velocidad acoplado a cabezales de diamante. En cirugía ortopédica y traumatológica su uso se extiende al modelado de superficies articulares, la preparación de lechos para implantes y la artroscopia. El sistema ISO codifica cada fresa mediante una secuencia numérica que informa del tipo de dispositivo rotatorio al que se acopla, del material de la parte activa, de la forma de la cabeza y del diámetro y granulometría del recubrimiento. Gracias a este código, cualquier fabricante identifica de manera unívoca cada modelo. La clasificación resulta útil porque el catálogo es enorme: solo en odontología existen centenares de variantes. Del latín fresare, fresum, que significaba aplastar o moler. El vocablo pasó al castellano para designar herramientas rotatorias de corte tanto en el ámbito industrial como en el sanitario. La coincidencia con el nombre de la fruta es solo aparente: la fruta toma su nombre del francés fraise, voz de raíz latina diferente (fraga). La recomendación habitual es reemplazarla tras cinco usos clínicos. El desgaste del recubrimiento reduce la eficacia de corte y aumenta la fricción, lo que puede generar calor excesivo sobre la pulpa dental. Ambos son instrumentos de perforación ósea, pero el trépano es una herramienta cilíndrica hueca que extrae un disco completo de hueso, mientras que la fresa trabaja por desgaste progresivo de la superficie. En la práctica neuroquirúrgica actual suelen combinarse: el trépano abre un orificio inicial y las fresas completan la craneotomía.Qué es una fresa quirúrgica
Campos de aplicación
Clasificación según la norma ISO
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra «fresa» aplicada al instrumento?
¿Con qué frecuencia debe sustituirse una fresa dental?
¿En qué se diferencia una fresa de un trépano?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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