DICCIONARIO MÉDICO
Francisella
Francisella es un género de bacterias gramnegativas, pequeñas, inmóviles y con forma de cocobacilo, que actúan como parásitos intracelulares facultativos de los macrófagos del hospedador. La especie tipo del género, Francisella tularensis, es el agente causal de la tularemia, una zoonosis de distribución principalmente holártica. Francisella Género de la bacteria de la tularemia Tipo: bacteria Morfología: cocobacilos gramnegativos pleomorfos, inmóviles, no esporulados, oxidasa negativos y dependientes de cisteína Transmisión: zoonótica, vectorial por artrópodos, inhalación de aerosoles, hídrica y alimentaria Reservorio: animal (roedores y lagomorfos) y ambiental (agua y suelo) Patogenicidad: primario y oportunista Enfermedades: tularemia El género debe su nombre al bacteriólogo estadounidense Edward Francis (1872-1957), médico del Servicio de Salud Pública de Estados Unidos que dedicó varias décadas a investigar la epidemiología y la patogenia de la tularemia. El microorganismo había sido aislado en 1911 por George Walter McCoy y Charles W. Chapin en ardillas terrestres del condado de Tulare (California), y ambos publicaron el nombre Bacterium tularense al año siguiente. Fue Francis quien, en 1919, demostró que aquel bacilo era responsable de cuadros clínicos humanos hasta entonces mal definidos y acuñó el nombre "tularemia" para la enfermedad. Durante décadas, el organismo se clasificó sucesivamente en los géneros Bacterium, Pasteurella y Brucella. En 1947, Dorofe'ev lo reclasificó en un género nuevo, Francisella, en reconocimiento al trabajo de Francis. El sufijo -ella, diminutivo latino, refleja el tamaño reducido de estas bacterias: apenas 0,2 micras de ancho por 0,2 a 0,7 micras de largo. Francisella pertenece a la clase Gammaproteobacteria, orden Thiotrichales y familia Francisellaceae. Se trata de cocobacilos pleomorfos, aerobios estrictos o anaerobios facultativos (según la especie), no esporulados, oxidasa negativos y con reacción de catalasa débilmente positiva. Una particularidad notable de estas bacterias es su exigencia nutricional: la mayoría de las cepas requieren cisteína (o cistina) como suplemento para crecer en medios de cultivo, y la ausencia de este aminoácido impide su desarrollo en los medios convencionales de laboratorio. El crecimiento es lento. Tras veinticuatro horas de incubación en un medio sólido adecuado (agar chocolate con cisteína, agar sangre suplementado), las colonias son pequeñas, translúcidas y de apenas uno a dos milímetros de diámetro. Resulta paradójico que un organismo capaz de sobrevivir semanas en el ambiente (agua, suelo, cadáveres de animales) presente unas exigencias tan estrictas cuando se intenta aislar en el laboratorio. Francisella tularensis es la especie de mayor relevancia médica. Se subdivide en varias subespecies: tularensis (también llamada biogrupo A, la más virulenta, predominante en Norteamérica), holarctica (biogrupo B, más extendida pero menos agresiva, presente en Europa y Asia), mediasiatica (descrita en Asia central) y novicida, reclasificada como subespecie en 2010 y que parte de los autores sigue considerando especie independiente. La dosis infectante es de las más bajas que se conocen en bacteriología: menos de diez microorganismos bastan para producir infección. Otras especies del género incluyen F. philomiragia, asociada a infecciones oportunistas en pacientes inmunodeprimidos o con antecedentes de cuasi-ahogamiento, y F. noatunensis, patógeno de peces (en particular del bacalao atlántico) sin capacidad de infectar al ser humano. Desde principios del siglo XXI se han descrito también F. hispaniensis (aislada de sangre humana en España) y varias especies ambientales detectadas en garrapatas y amebas de vida libre, lo que sugiere que la diversidad real del género es mayor de lo que se conocía. La manipulación de Francisella tularensis en el laboratorio entraña riesgos considerables. Su baja dosis infectante, su capacidad de penetrar a través de mucosas intactas y de abrasiones cutáneas mínimas, y la posibilidad de generar aerosoles durante el procesamiento de muestras la convierten en uno de los agentes que más infecciones accidentales ha producido en la historia de la microbiología clínica. El trabajo con cultivos vivos se realiza bajo condiciones de bioseguridad de nivel 3. Es, además, un agente clasificado como categoría A en la lista de patógenos de uso potencial en bioterrorismo, lo que obliga a restricciones adicionales en su almacenamiento y transporte. McCoy y Chapin identificaron el organismo en ardillas enfermas en 1911, pero fue Francis quien lo vinculó con la enfermedad humana, cultivó la bacteria de forma reproducible, describió las vías de transmisión y caracterizó los síndromes clínicos. Su contribución abarcó décadas de trabajo, no un hallazgo puntual. No. Francisella designa el género bacteriano; tularemia es la enfermedad infecciosa que causa una de sus especies, F. tularensis. El género incluye además otras especies que no producen tularemia. Sí. F. noatunensis y F. halioticida son patógenos reconocidos de peces, entre ellos el bacalao atlántico y el abulón. Estas especies carecen de capacidad patógena para el ser humano.Qué es Francisella y etimología
Características microbiológicas
Especies del género
Bioseguridad y manipulación de laboratorio
Preguntas frecuentes
¿Por qué se honró a Edward Francis y no a McCoy, que aisló primero la bacteria?
¿Es lo mismo Francisella que tularemia?
¿Pueden las Francisella infectar a animales acuáticos?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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