DICCIONARIO MÉDICO
Fototoxicidad
La fototoxicidad es una reacción cutánea no inmunológica que se produce cuando una sustancia fotosensibilizante presente en la piel absorbe radiación ultravioleta y genera un daño celular directo. Constituye el mecanismo más frecuente de fotosensibilidad inducida por agentes externos, y se calcula que representa en torno al 95 % de estas reacciones. El término combina tres raíces griegas: φῶς, φωτός (phôs, phōtós, "luz"), τοξικόν (toxikón, "veneno de flechas", derivado de τόξον, "arco") y el sufijo -idad, que en castellano forma sustantivos abstractos de cualidad. Literalmente, expresa la capacidad de la luz para inducir un efecto tóxico cuando confluye con determinada sustancia química. A diferencia de la fotoalergia, la fototoxicidad no requiere sensibilización previa ni intervención del sistema inmunitario. Cualquier persona puede presentar la reacción en su primera exposición si la concentración del agente fotosensibilizante en la piel y la dosis de radiación UV alcanzan un umbral suficiente. La respuesta aparece en minutos u horas tras la exposición, se limita a las zonas irradiadas y adopta el aspecto de una quemadura solar exagerada: eritema intenso, sensación de quemazón, edema y, en casos graves, formación de vesículas. La sustancia fototóxica absorbe la energía del fotón ultravioleta y pasa a un estado electrónico excitado. Desde ese estado inestable, la molécula puede transferir su energía al oxígeno molecular circundante y generar especies reactivas de oxígeno (anión superóxido, radical hidroxilo, oxígeno singlete), capaces de dañar membranas celulares, proteínas y ácidos nucleicos. Ese mecanismo, denominado fotodinámico, es el más habitual. Existe también un mecanismo no fotodinámico, bien caracterizado en los psoralenos. Estas furanocumarinas, presentes en plantas como la bergamota y empleadas en fototerapia PUVA, se intercalan en la doble hélice del ADN y, al absorber un fotón UV-A, forman aductos covalentes con bases pirimidínicas. Si un segundo fotón incide sobre el monoaducto, se genera un enlace cruzado entre las dos hebras del ADN que bloquea la replicación celular. La diferencia con el mecanismo anterior no es menor: el daño al ADN es directo y no mediado por radicales libres. Numerosas sustancias de uso habitual pueden provocar fototoxicidad. Entre los grupos farmacológicos con mayor potencial fototóxico se encuentran las tetraciclinas, las fluoroquinolonas, los diuréticos tiazídicos, las fenotiazinas, las sulfonamidas y ciertos antiinflamatorios no esteroideos. También productos de aplicación tópica como algunos filtros solares químicos, perfumes con esencia de bergamota y cosméticos que contienen furocumarinas pueden desencadenar la reacción. En el ámbito vegetal, el contacto con el jugo de ciertas umbelíferas (perejil gigante, ruda, higuera) seguido de exposición solar produce la llamada fitofotodermatitis, una variante de fototoxicidad reconocible por las lesiones lineales o en forma de gota que dibujan el patrón de contacto con la planta. La distinción tiene consecuencias clínicas relevantes. La fototoxicidad es una reacción dosis-dependiente que aparece con la primera exposición y se limita a las áreas irradiadas; al retirar el agente causal y evitar la radiación, la piel se recupera en días, aunque puede quedar una hiperpigmentación residual durante semanas o meses. La fotoalergia, por el contrario, requiere una exposición previa que sensibilice al sistema inmunitario, suele tardar entre uno y catorce días en manifestarse, puede extenderse a zonas no expuestas al sol y tiende a cronificarse con más facilidad. Un dermatólogo o un alergólogo pueden diferenciar ambas mediante pruebas fotoepicutáneas cuando la clínica no resulta concluyente. Es el adjetivo que califica a cualquier sustancia o reacción capaz de provocar daño tisular cuando se activa por la luz. Una molécula se considera fototóxica si, al absorber radiación ultravioleta, genera productos o intermediarios que lesionan directamente las células, sin que medie una respuesta inmunitaria. No siempre. La intensidad de la reacción depende de la concentración del agente fotosensibilizante y de la dosis acumulada de radiación UV, pero en personas que toman fármacos con alto potencial fototóxico, exposiciones breves al sol pueden bastar para producir eritema y molestias. Sí, en gran medida. Conocer si un fármaco o un cosmético que se está usando figura entre los agentes fototóxicos conocidos es el primer paso. Cuando no es posible sustituir el agente causal, las medidas de fotoprotección (filtros solares de amplio espectro, ropa de cobertura, evitar las horas de máxima irradiación) reducen considerablemente el riesgo. Entradas relacionadasQué es la fototoxicidad
Mecanismo fotoquímico
Agentes fototóxicos más comunes
Diferencia entre fototoxicidad y fotoalergia
Preguntas frecuentes
Qué significa exactamente "fototóxico"
Es necesario haber tomado el sol mucho rato para que aparezca
La fototoxicidad se puede prevenir
Referencias
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026