DICCIONARIO MÉDICO
Flebograma
El flebograma es el registro gráfico del pulso venoso, obtenido habitualmente a partir de la vena yugular externa. Refleja los cambios de presión que se producen en la aurícula derecha a lo largo del ciclo cardíaco y constituye una herramienta de exploración cardiovascular no invasiva. El término se forma a partir del griego φλέψ, φλεβός (phléps, phlebós, «vena») y γράμμα (grámma, «registro» o «trazado»). Designa la curva de presión registrada en una vena central, por lo general la yugular, que actúa como manómetro fisiológico de la aurícula derecha. Dado que la yugular interna carece de válvulas entre ella y la aurícula, las fluctuaciones de presión auricular se transmiten a la columna de sangre venosa y pueden captarse en la superficie del cuello. Conviene distinguir el flebograma del resultado de una flebografía. Aunque la coincidencia de raíz lleva a confusión, la flebografía es una técnica de imagen radiológica con contraste, mientras que el flebograma es un trazado de ondas de presión obtenido sin contraste ni radiación. Un flebograma yugular normal presenta tres ondas positivas (ascensos de presión) y dos senos o descensos negativos. La onda a corresponde a la contracción auricular: la aurícula derecha se contrae e impulsa sangre hacia el ventrículo, elevando brevemente la presión en la columna yugular. Inmediatamente después, al relajarse la aurícula, la presión cae y genera el seno x. Con el inicio de la sístole ventricular aparece la onda c, producida por el abombamiento de la válvula tricúspide hacia la aurícula al cerrarse. Se trata de una deflexión pequeña, a menudo difícil de identificar a simple vista en el cuello del paciente. Tras ella, el descenso x' refleja el tirón hacia abajo del plano valvular durante la contracción del ventrículo derecho. Mientras la tricúspide permanece cerrada, la sangre procedente de las venas cavas llena pasivamente la aurícula y la presión sube de nuevo: es la onda v. Al abrirse la tricúspide al comienzo de la diástole, la sangre pasa al ventrículo y la presión auricular desciende con rapidez, lo que se inscribe como seno y. La observación directa del pulso venoso yugular forma parte de la exploración física cardiovascular desde el siglo XIX. El flebograma, al objetivar ese pulso en forma de trazado, permite analizarlo con mayor precisión y detectar patrones anómalos. En la fibrilación auricular, por ejemplo, desaparecen las ondas a porque la aurícula ha dejado de contraerse de forma coordinada. En la insuficiencia tricuspídea, la onda v se agranda de forma llamativa por el reflujo sistólico hacia la aurícula. La cateterización del corazón derecho mediante un catéter situado en la aurícula derecha permite obtener un registro directo de la presión venosa central, cuyas ondas se corresponden exactamente con las del flebograma yugular. Este registro invasivo sigue siendo la referencia para calibrar las técnicas no invasivas. Como exploración registrada con transductor, su uso es infrecuente. Lo que sí conserva plena vigencia es la inspección del pulso venoso yugular a la cabecera del paciente: todo médico que evalúa la función cardíaca derecha examina las oscilaciones del cuello, que son la versión visual del flebograma. Tres positivas (a, c y v) y dos negativas (x e y). Algunos autores distinguen además un descenso x' entre la onda c y la onda v. Depende del contexto. En la tradición anglosajona, venogram se refiere casi siempre a la imagen obtenida por venografía con contraste, mientras que phlebogram puede aludir al trazado del pulso venoso. En español la ambigüedad persiste, pero el uso más preciso reserva «flebograma» para el registro de ondas y «venograma» para la imagen radiológica.Qué es el flebograma
Morfología del trazado normal
Valor en la exploración clínica
Preguntas frecuentes
¿Se sigue usando el flebograma en la práctica clínica actual?
¿Cuántas ondas tiene un flebograma?
¿Flebograma y venograma son sinónimos?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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