DICCIONARIO MÉDICO
Fístula dental
Fístula dental (o fístula odontogénica) es un trayecto patológico que conecta un foco infeccioso de origen dentario, habitualmente un absceso periapical, con una superficie mucosa o cutánea a través de la cual drena material purulento. La causa más frecuente es la necrosis de la pulpa dental por caries profunda o traumatismo. El concepto reúne dos raíces latinas: fistula (tubo, conducto hueco) y dentalis (relativo al diente). En odontología, una fístula dental designa el canal que el organismo abre para dar salida al pus acumulado en torno al ápice de un diente con la pulpa muerta. Algunos textos emplean la expresión anglosajona sinus tract (tracto sinusal) para referirse al mismo fenómeno, y el uso de uno u otro término varía según las tradiciones clínicas, aunque ambos describen la misma realidad anatómica. Su aparición es más frecuente en varones, con una proporción descrita de hasta 7:1 frente a mujeres en algunas series, y los dientes del maxilar superior (especialmente caninos e incisivos) son los más implicados. Esto se debe a que el hueso alveolar vestibular del maxilar es particularmente delgado en esa zona, lo que ofrece menos resistencia al avance del pus. Todo comienza en el interior del diente. Cuando una caries profunda, una fractura o un traumatismo permiten que las bacterias colonicen la pulpa dental, se desencadena una inflamación que puede evolucionar hacia la necrosis completa del tejido pulpar. Las bacterias y sus productos tóxicos avanzan entonces a través del foramen apical (el orificio en la punta de la raíz) y alcanzan los tejidos periapicales, donde se forma un absceso. La presión del pus acumulado busca la vía de menor resistencia. En la mayoría de los casos, esa vía atraviesa la cortical ósea más delgada (la vestibular, es decir, la que mira hacia el labio o la mejilla) y progresa a través de los tejidos blandos hasta abrirse en la mucosa oral, generalmente cerca de la encía del diente afectado. Aparece entonces un pequeño orificio, a veces cubierto por un tejido granuloso rosado, por el que drena un líquido purulento de forma intermitente. Paradójicamente, una vez establecido el drenaje, el dolor suele disminuir porque cae la presión dentro del absceso. En un porcentaje menor de casos, el trayecto no se abre en la boca sino en la piel de la cara, el mentón o el cuello. Estas fístulas cutáneas odontogénicas constituyen un reto diagnóstico bien conocido: hasta la mitad de los pacientes reciben al principio un diagnóstico erróneo (quiste sebáceo, infección bacteriana de la piel, lesión fúngica, granuloma por cuerpo extraño o incluso neoplasia cutánea), lo que retrasa la resolución del problema. La sospecha debe surgir siempre que una lesión cutánea crónica en la región facial o submandibular no responda al tratamiento dermatológico convencional. Una radiografía periapical o una tomografía del macizo facial suelen bastar para demostrar la lesión ósea periapical y trazar la conexión entre el diente causal y la lesión cutánea. No de forma definitiva. El orificio de drenaje puede cerrarse temporalmente si el pus se reabsorbe o disminuye, pero mientras persista la necrosis pulpar, el foco infeccioso seguirá activo y la fístula reaparecerá. La resolución requiere abordar la causa: generalmente una endodoncia o, si la pieza no es restaurable, su extracción. Son entidades relacionadas pero distintas. El absceso es la acumulación de pus en los tejidos periapicales; la fístula es el canal de drenaje que el organismo crea para evacuarlo. Puede haber un absceso sin fístula (absceso cerrado, habitualmente más doloroso) y una fístula sin un absceso agudo visible, cuando la infección se ha cronificado y el drenaje es continuo. Porque el orificio cutáneo puede estar lejos del diente causal (un premolar superior puede fistualizarse hacia la mejilla, un molar inferior hacia la zona submandibular) y el paciente no siempre refiere dolor dental. Si no se piensa en el origen odontológico, la apariencia externa es la de una lesión dermatológica inespecífica.Qué es una fístula dental
Mecanismo de formación
Fístulas cutáneas de origen dental
Preguntas frecuentes
¿Una fístula dental puede cerrarse sola?
¿Es lo mismo que un absceso dental?
¿Por qué se confunden las fístulas cutáneas odontogénicas con lesiones de la piel?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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