DICCIONARIO MÉDICO
Fibronectina
La fibronectina es una glucoproteína de alto peso molecular (~440 kDa) presente en la matriz extracelular y en el plasma sanguíneo de todos los vertebrados. Interviene en la adhesión celular, la migración, la diferenciación y la organización del depósito de colágeno, lo que la convierte en una pieza central de la reparación tisular y de la homeostasis de la matriz. El nombre fue adoptado a finales de los años setenta a partir del latín fibra («filamento») y nectere («atar, unir»): literalmente, «la que une fibras». Varios laboratorios habían descrito la misma molécula de forma independiente durante la década de 1970 con nombres distintos. Vaheri y Ruoslahti la llamaron «antígeno glucoproteico de superficie»; Hynes y Bye, «proteína grande externa sensible a la transformación» (LETS); Yamada y Weston, «proteína de superficie celular». Cuando quedó claro que todas las denominaciones aludían a la misma proteína, se consensuó el término fibronectina, que desde entonces se ha mantenido sin variaciones. La investigación sobre fibronectina y sus receptores fue reconocida con el Premio Lasker de Investigación Médica Básica en 2022, concedido a Richard Hynes, Erkki Ruoslahti y Timothy Springer por sus trabajos sobre integrinas. La fibronectina es un dímero: dos subunidades de aproximadamente 220 kDa cada una, unidas por puentes disulfuro cerca de su extremo carboxilo. Cada subunidad se compone de módulos repetitivos de tres tipos (FN-I, FN-II y FN-III) que se pliegan en dominios funcionales con afinidad específica por distintos ligandos. Uno de esos dominios se une al colágeno; otro, a la fibrina; otro, a los proteoglicanos y al heparan sulfato. El dominio más estudiado es el que contiene la secuencia RGD (arginina-glicina-ácido aspártico), descubierta por Ruoslahti, a través de la cual la fibronectina se ancla a las integrinas de la membrana celular. La flexibilidad de la molécula no es un detalle menor. Las regiones que conectan los módulos permiten que el dímero cambie de conformación según la tensión mecánica del entorno, lo que expone u oculta sitios de unión y confiere a la fibronectina una capacidad de señalización que va más allá de la simple función de pegamento. Existen dos variantes principales, codificadas por el mismo gen (FN1) pero generadas por procesamiento alternativo del ARN mensajero. La fibronectina plasmática la sintetizan los hepatocitos y circula en la sangre en forma soluble. Ante una lesión tisular, se incorpora al coágulo de fibrina y actúa como primer andamiaje provisional sobre el que las células reparadoras podrán asentarse. La fibronectina celular, en cambio, la producen localmente los fibroblastos, las células endoteliales y los macrófagos, entre otros tipos celulares. A diferencia de la plasmática, esta forma se ensambla en una red fibrilar insoluble dentro de la matriz extracelular. El proceso de ensamblaje (fibrilogénesis de la fibronectina) depende de la unión previa a integrinas: sin esa interacción, las moléculas de fibronectina no polimerizan. Es un requisito estricto, y su alteración se ha vinculado al paso de la reparación normal a la fibrosis patológica. Cada fase de la cicatrización cuenta con la participación de la fibronectina en alguna de sus formas. En los primeros minutos, la variante plasmática se entrelaza con la malla de fibrina del coágulo y media la adhesión de las plaquetas. Durante la fase proliferativa, la fibronectina celular actúa como guía para la migración de fibroblastos y células endoteliales hacia el lecho de la herida, orientando además el depósito ordenado de colágeno que dará estructura al tejido de granulación. Sin fibronectina, las fibrillas de colágeno no se organizan correctamente in vivo, a pesar de que el colágeno puede autoensamblarse en condiciones de laboratorio. Esa diferencia entre el comportamiento in vitro y el in vivo llevó a los investigadores a proponer que la fibronectina y las integrinas funcionan como «organizadores» del ensamblaje fibrilar, mientras que los colágenos de tipo V y XI actuarían como «nucleadores» que inician la polimerización. Del latín fibra («filamento») y nectere («atar»). Se acuñó a finales de los años setenta para unificar las múltiples denominaciones que distintos laboratorios habían dado a la misma molécula durante la década anterior. Proceden del mismo gen, pero difieren en los exones incluidos durante el procesamiento del ARN mensajero. Esas diferencias les confieren propiedades de solubilidad y de ensamblaje distintas: la plasmática circula libre en la sangre, mientras que la celular forma redes fibrilares insolubles en los tejidos. Sí. La fibronectina fetal, una variante que contiene el dominio extra EIIIA, se utiliza como biomarcador en obstetricia para evaluar el riesgo de parto prematuro. Niveles elevados de fibronectina fetal en las secreciones cervicovaginales a partir de la semana 22 de gestación se asocian a un mayor riesgo de rotura prematura de membranas. El Lasker de 2022 no premió la fibronectina en sí, sino el camino de investigación que abrió. El estudio de la fibronectina condujo al descubrimiento de las integrinas, una familia de receptores de membrana que media la comunicación entre las células y su entorno extracelular, con implicaciones terapéuticas que van de la inflamación a la oncología.Qué es la fibronectina
Estructura molecular
Formas plasmática y celular
Papel en la reparación tisular
Preguntas frecuentes
¿De dónde procede el nombre «fibronectina»?
¿Fibronectina plasmática y celular son la misma proteína?
¿La fibronectina tiene utilidad como marcador clínico?
¿Por qué los descubridores de la fibronectina recibieron el Premio Lasker?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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