DICCIONARIO MÉDICO

Factor folículo estimulante

El factor folículo estimulante (FSH) es una hormona producida por la hipófisis que regula la maduración de los óvulos y la producción de espermatozoides.


El factor folículo estimulante, más conocido por sus siglas en inglés FSH (Follicle-Stimulating Hormone), es una de las hormonas más importantes del sistema reproductor humano. Aunque su nombre indica que se le denominó así por su capacidad para estimular el crecimiento de los folículos del ovario, en realidad sus funciones son muy variadas y afectan tanto a las mujeres como a los hombres. Forma parte del grupo de las llamadas gonadotropinas, hormonas que regulan la actividad de las glándulas sexuales o gónadas (los ovarios y los testículos).

Comprender qué es la FSH y cómo actúa es especialmente útil porque su determinación analítica forma parte habitual del estudio de la fertilidad, de las alteraciones menstruales, de la pubertad y del diagnóstico de la menopausia. 

Qué es el factor folículo estimulante

El factor folículo estimulante es una hormona glucoproteica producida por la adenohipófisis, también llamada lóbulo anterior de la hipófisis o pituitaria, una pequeña glándula situada en la base del cerebro. Concretamente, es sintetizada y liberada por unas células especializadas conocidas como células gonadotropas.

Desde el punto de vista bioquímico, la FSH está formada por dos cadenas de aminoácidos llamadas subunidades. La subunidad alfa es común a otras hormonas hipofisarias, como la hormona luteinizante (LH), la hormona estimulante del tiroides (TSH) y la gonadotropina coriónica humana (hCG). La subunidad beta, en cambio, es exclusiva de la FSH y es la responsable de su acción biológica específica, ya que determina su capacidad para unirse al receptor de FSH presente en las células del ovario y del testículo.

La producción de FSH no es constante, sino que varía a lo largo de la vida y, en el caso de las mujeres, también a lo largo del ciclo menstrual. Su liberación está regulada por un sistema complejo conocido como eje hipotálamo-hipófisis-gónadas, en el que participan distintas hormonas que se influyen mutuamente para mantener un equilibrio adecuado.

Cómo se regula la producción de FSH

La regulación del factor folículo estimulante depende principalmente de tres niveles:

  • El hipotálamo, una región del cerebro que produce la hormona liberadora de gonadotropinas (GnRH). Esta hormona viaja a la hipófisis a través de un sistema vascular especial y estimula la producción y liberación de FSH y de LH.
  • La hipófisis anterior, donde las células gonadotropas, en respuesta a la GnRH, sintetizan y liberan FSH al torrente sanguíneo.
  • Las gónadas (ovarios o testículos), que producen hormonas sexuales (estrógenos, progesterona, testosterona) e inhibinas, las cuales actúan sobre el hipotálamo y la hipófisis modulando la liberación de GnRH y de FSH mediante un mecanismo de retroalimentación negativa.

Este sistema funciona como un termostato biológico: cuando los niveles de hormonas sexuales son bajos, el hipotálamo y la hipófisis aumentan la producción de FSH para estimular las gónadas; cuando son altos, la producción de FSH disminuye. La inhibina, sintetizada en las células de la granulosa del ovario y en las células de Sertoli del testículo, ejerce un efecto inhibidor selectivo sobre la liberación de FSH, lo que permite un control fino y específico de esta hormona.

Función del factor folículo estimulante en la mujer

En la mujer, la FSH desempeña un papel central en la regulación del ciclo menstrual y en la fertilidad. Sus principales funciones son:

  • Estimular el crecimiento y la maduración de los folículos ováricos, las pequeñas estructuras del ovario que contienen los óvulos.
  • Favorecer la producción de estradiol, el principal estrógeno femenino, por parte de las células de la granulosa del folículo en crecimiento.
  • Participar, junto con la LH, en la selección del folículo dominante, aquel que finalmente liberará el óvulo durante la ovulación.
  • Contribuir al desarrollo de los caracteres sexuales secundarios durante la pubertad y al mantenimiento de la función reproductora en la edad adulta.

FSH y ciclo menstrual

El ciclo menstrual se divide en varias fases, y los niveles de FSH varían a lo largo de cada una de ellas:

  • Fase folicular temprana: la FSH se eleva al comienzo del ciclo y estimula el crecimiento de un grupo de folículos en el ovario. A medida que estos folículos crecen, producen estradiol e inhibina B, que actúan reduciendo gradualmente los niveles de FSH.
  • Fase folicular tardía: en este periodo, solo el folículo más sensible (denominado folículo dominante) consigue continuar su desarrollo, mientras que el resto se atresia o degenera. La caída fisiológica de la FSH es esencial para garantizar que normalmente se libere un solo óvulo por ciclo.
  • Pico ovulatorio: hacia la mitad del ciclo, los altos niveles de estradiol producidos por el folículo dominante desencadenan un pico de LH y, en menor medida, de FSH, que provoca la ovulación: la liberación del óvulo desde el folículo maduro.
  • Fase lútea: tras la ovulación, el folículo se transforma en cuerpo lúteo y produce progesterona, lo que mantiene los niveles de FSH bajos para evitar que se desarrollen nuevos folículos.
  • Si no hay embarazo, al final del ciclo la progesterona desciende y los niveles de FSH comienzan a elevarse de nuevo, iniciando un nuevo ciclo.

Función del factor folículo estimulante en el hombre

En el hombre, el factor folículo estimulante también desempeña un papel imprescindible para la fertilidad, aunque sus funciones son distintas a las que ejerce en la mujer. La FSH actúa sobre las células de Sertoli, situadas en los túbulos seminíferos del testículo, y participa en:

  • La estimulación de la espermatogénesis, es decir, el proceso de producción y maduración de los espermatozoides.
  • La producción de proteínas transportadoras de andrógenos por parte de las células de Sertoli, que mantienen una alta concentración local de testosterona en el interior del túbulo seminífero, condición necesaria para una espermatogénesis normal.
  • La regulación, junto con la testosterona, del número y de la calidad de los espermatozoides producidos.
  • La estimulación de la secreción de inhibina B por las células de Sertoli, que a su vez modula la liberación de FSH desde la hipófisis mediante retroalimentación negativa.

Aunque la testosterona, regulada por la LH, es el principal motor del desarrollo y mantenimiento de los caracteres sexuales masculinos, la FSH es indispensable para iniciar y optimizar la producción de espermatozoides. Su déficit puede asociarse a una disminución del recuento espermático y, en algunos casos, a infertilidad.

Determinación analítica de la FSH

La medición de los niveles de factor folículo estimulante en sangre es una prueba habitual en distintos contextos clínicos. El análisis se realiza mediante una extracción de sangre venosa convencional y, en el caso de las mujeres en edad fértil, suele indicarse al inicio del ciclo (entre los días 2 y 5, contados desde el primer día de la menstruación), ya que es el momento en el que la interpretación de los resultados es más fiable.

Las principales situaciones en las que el médico puede solicitar una determinación de FSH son:

  • El estudio de la infertilidad, tanto femenina como masculina, para evaluar la función del eje hipotálamo-hipófisis-gónadas.
  • La valoración de alteraciones menstruales, como amenorrea (ausencia de menstruación) u oligomenorrea (menstruaciones poco frecuentes).
  • El diagnóstico de la menopausia y de la perimenopausia, especialmente cuando los síntomas no son claramente sugestivos.
  • La evaluación de la pubertad precoz o retrasada en niños y adolescentes.
  • El seguimiento de tratamientos que influyen sobre el eje reproductor, como los tratamientos de reproducción asistida o los tratamientos hormonales.
  • La sospecha de tumores hipofisarios productores o no productores de gonadotropinas.

Los valores normales de FSH varían según el sexo, la edad y, en las mujeres, la fase del ciclo menstrual. Los rangos de referencia pueden diferir ligeramente entre laboratorios. Por ello, la interpretación de los resultados debe realizarla siempre el médico, en el contexto clínico de cada paciente, teniendo en cuenta los antecedentes y los datos de la exploración.

Alteraciones de los niveles de FSH

Las alteraciones de los niveles de FSH pueden orientar hacia distintos tipos de patologías. De forma esquemática, pueden clasificarse en niveles elevados o niveles disminuidos.

FSH elevada

Los niveles elevados de FSH suelen indicar que la hipófisis está produciendo más cantidad de esta hormona porque las gónadas no responden adecuadamente. Las causas más frecuentes son:

  • La menopausia, situación fisiológica en la que el ovario deja de producir estrógenos en cantidades suficientes y, en consecuencia, la hipófisis aumenta la producción de FSH para intentar estimularlo.
  • La insuficiencia ovárica primaria, conocida también como fallo ovárico precoz, en la que el ovario pierde su función antes de los 40 años.
  • El síndrome de Turner y otras alteraciones cromosómicas que afectan al desarrollo gonadal.
  • El hipogonadismo primario en el hombre, en el que los testículos no producen suficiente testosterona ni espermatozoides, como ocurre en el síndrome de Klinefelter o tras determinados tratamientos.
  • Algunos tumores hipofisarios productores de gonadotropinas, aunque son poco frecuentes.

FSH disminuida

Los niveles bajos de FSH sugieren que la hipófisis o el hipotálamo no están funcionando adecuadamente. Las causas más frecuentes incluyen:

  • El hipogonadismo hipogonadotropo, ya sea congénito (como el síndrome de Kallmann) o adquirido (por tumores, radioterapia, traumatismos, enfermedades infiltrativas o cirugía hipofisaria).
  • Las situaciones de estrés intenso, ejercicio excesivo o pérdida de peso significativa, que pueden suprimir el eje hipotálamo-hipófisis-gónadas, especialmente en las mujeres.
  • Los trastornos de la conducta alimentaria, como la anorexia nerviosa.
  • La hiperprolactinemia, en la que el exceso de prolactina inhibe la liberación de gonadotropinas.
  • El uso de determinados medicamentos, como los anticonceptivos hormonales o los análogos de GnRH.

El especialista valorará en cada caso las causas posibles y solicitará las pruebas complementarias necesarias para llegar a un diagnóstico preciso, que puede incluir otras determinaciones hormonales, estudios de imagen de la hipófisis o pruebas genéticas.

FSH en la reproducción asistida

El factor folículo estimulante tiene un papel destacado en los tratamientos de fertilidad. Las versiones farmacológicas de esta hormona, obtenidas a partir de orina humana o mediante técnicas de ADN recombinante, se utilizan para estimular el crecimiento de varios folículos ováricos a la vez.

El objetivo de estos protocolos, conocidos como estimulación ovárica controlada, es obtener un mayor número de óvulos maduros para incrementar las probabilidades de éxito del tratamiento. La administración de FSH se realiza mediante inyecciones subcutáneas durante varios días y debe ser cuidadosamente controlada por el equipo médico, ya que requiere ajustes individualizados de dosis y un seguimiento ecográfico y analítico estrecho.

Una de las complicaciones a vigilar es el síndrome de hiperestimulación ovárica, una respuesta exagerada del ovario que puede generar molestias abdominales, distensión y, en casos graves, alteraciones más significativas. Por este motivo, estos tratamientos deben llevarse a cabo en centros especializados y bajo la supervisión de profesionales con experiencia.

En el hombre, la FSH también puede emplearse, en situaciones seleccionadas, para tratar determinadas formas de infertilidad asociadas a niveles bajos de gonadotropinas, con el objetivo de estimular la espermatogénesis. Los resultados dependen de cada paciente y de la causa subyacente, y el especialista en andrología o en endocrinología reproductiva valorará en cada caso si esta opción es adecuada.

FSH y menopausia

La menopausia es la etapa de la vida de la mujer en la que cesan las menstruaciones con carácter definitivo, generalmente alrededor de los 50 años, debido al agotamiento de la reserva folicular del ovario. Cuando esto ocurre, los niveles de estrógenos disminuyen y, como consecuencia, los de FSH aumentan de manera significativa.

La determinación de FSH puede ser útil, en algunos casos, para apoyar el diagnóstico de la menopausia, especialmente cuando los síntomas no son completamente claros o cuando se sospecha una menopausia precoz. Sin embargo, en la mayoría de las mujeres con síntomas típicos y ausencia de menstruación durante 12 meses consecutivos, el diagnóstico es fundamentalmente clínico y no requiere análisis hormonales rutinarios. La interpretación de los resultados debe realizarla el ginecólogo o el médico de familia, considerando los síntomas, la edad y la situación global de la paciente.

Cuándo acudir al médico

Existen varias situaciones en las que conviene consultar con un profesional sanitario por una posible alteración del factor folículo estimulante o del eje reproductor:

  • Dificultad para conseguir un embarazo tras un periodo razonable de relaciones sexuales sin métodos anticonceptivos (generalmente, un año en mujeres menores de 35 años o seis meses a partir de esa edad).
  • Alteraciones del ciclo menstrual: ausencia de reglas, menstruaciones muy irregulares o sangrados anómalos.
  • Síntomas sugestivos de menopausia precoz antes de los 40 años.
  • Pubertad muy adelantada o muy retrasada en niños y adolescentes.
  • Síntomas sugerentes de hipogonadismo en el hombre, como disminución del deseo sexual, disfunción eréctil, fatiga, pérdida de masa muscular o reducción del vello corporal.
  • Síntomas relacionados con tumores hipofisarios, como cefaleas persistentes o alteraciones visuales asociadas a otras manifestaciones hormonales.

El médico determinará en cada caso qué pruebas son necesarias y cuál es el plan terapéutico más adecuado. La información proporcionada en este texto es de carácter divulgativo y no sustituye en ningún caso la valoración profesional individualizada.

Preguntas frecuentes sobre el factor folículo estimulante

¿La FSH se relaciona con el crecimiento del cabello?

A pesar de que su nombre incluye la palabra "folículo", la FSH no tiene relación con los folículos pilosos ni con el crecimiento del cabello. El término hace referencia a los folículos del ovario, que son las pequeñas estructuras que contienen los óvulos. El crecimiento y la pérdida del cabello dependen de otras hormonas, especialmente de los andrógenos.

¿Una FSH alta significa que no puedo quedarme embarazada?

Un nivel elevado de FSH puede indicar una disminución de la reserva ovárica, lo que se asocia a una menor probabilidad de embarazo espontáneo y a una respuesta menos favorable a los tratamientos de fertilidad. Sin embargo, los resultados varían en función de cada mujer, y un solo valor analítico no permite concluir por sí mismo la imposibilidad de gestación. El especialista en reproducción valorará el conjunto de factores (edad, otras hormonas, ecografía ovárica, antecedentes) para ofrecer una orientación individualizada.

¿Los anticonceptivos hormonales modifican los niveles de FSH?

Sí. Los anticonceptivos hormonales actúan, entre otros mecanismos, suprimiendo la liberación de gonadotropinas, incluida la FSH. Por este motivo, durante el uso de estos métodos los niveles de FSH suelen estar disminuidos y no resulta útil determinarlos para valorar la función ovárica. Si se desea estudiar el eje reproductor, normalmente es necesario interrumpir el anticonceptivo y esperar un tiempo prudencial, según indique el médico.

¿Los hombres también deben hacerse análisis de FSH?

Sí. La determinación de FSH forma parte habitual del estudio de la infertilidad masculina y de la valoración del hipogonadismo en el hombre. Sus niveles, junto con los de la LH, la testosterona y el seminograma, ayudan al especialista a diferenciar si el problema se origina en el testículo (FSH elevada) o en la hipófisis y el hipotálamo (FSH disminuida o normal).

¿Los tests caseros de FSH son fiables para diagnosticar la menopausia?

Existen tests de orina que detectan niveles elevados de FSH y se comercializan como ayuda para identificar la menopausia. Aunque pueden orientar, su fiabilidad es limitada y no permiten establecer un diagnóstico definitivo. Además, no son útiles para valorar la fertilidad. Ante síntomas sugestivos de menopausia o de cualquier alteración hormonal, lo recomendable es consultar con un profesional sanitario que pueda interpretar los resultados correctamente en el contexto clínico.

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