DICCIONARIO MÉDICO
Expulsión
En obstetricia, la expulsión (o periodo expulsivo) es la segunda etapa del parto, comprendida entre la dilatación completa del cuello uterino y la salida del feto al exterior. Durante esta fase, las contracciones uterinas y los pujos maternos impulsan al feto a través del canal del parto. La voz castellana «expulsión» procede del latín expulsio, expulsionis, derivado de expellere («empujar fuera»), compuesto por ex- («fuera de») y pellere («impulsar, golpear»). En la lengua general conserva el sentido genérico de «acción de expulsar», pero en el léxico obstétrico se ha especializado para designar la fase del parto en que el feto recorre y abandona el canal genital materno. El trabajo de parto se divide clásicamente en tres periodos. El primero, la dilatación, abarca desde el inicio de las contracciones regulares hasta que el cuello uterino alcanza los 10 centímetros de apertura. El segundo es la expulsión propiamente dicha. El tercero, el alumbramiento, comienza tras la salida del feto y concluye con la expulsión de la placenta y las membranas. Algunos autores añaden un cuarto periodo (las dos a cuatro horas posteriores a la salida de la placenta), dedicado a la vigilancia de la hemostasia uterina, aunque esta subdivisión no es universalmente aceptada. Se distinguen dos fases dentro de la expulsión. La primera, denominada fase pasiva o preexpulsiva, se inicia con la dilatación completa pero antes de que la cabeza fetal haya descendido lo suficiente para estimular el reflejo de pujo. Durante este intervalo, el útero sigue contrayéndose y el feto desciende de forma gradual por el canal del parto sin que la gestante sienta todavía la necesidad imperiosa de empujar. La administración de anestesia epidural puede prolongar esta fase, ya que suprime o atenúa la percepción del reflejo. Cuando la presentación fetal alcanza el plano de las espinas isquiáticas, comienza la fase activa. Los pujos maternos se suman a la fuerza contráctil del útero, y la cabeza del feto progresa hasta coronar (asomar en la vulva durante las contracciones sin retraerse entre ellas) y finalmente salir al exterior. A continuación se produce la restitución, un giro espontáneo de la cabeza que realinea los hombros del feto con los diámetros pélvicos, y la expulsión del resto del cuerpo completa la fase. En la presentación de vértice, que es la más frecuente, la cabeza fetal entra en la pelvis menor con el occipucio orientado generalmente hacia el lado izquierdo materno. A medida que desciende, realiza una secuencia de movimientos adaptativos: flexión (que ofrece al canal del parto el diámetro suboccipitobregmático, el más pequeño), rotación interna (que alinea el eje mayor de la cabeza con el diámetro anteroposterior de la pelvis inferior) y extensión al pasar bajo la sínfisis púbica, momento en que la cabeza se deflexiona y emerge. La duración de la expulsión varía según la paridad. En primíparas sin anestesia epidural, las guías clínicas consideran normal una duración de hasta tres horas; con epidural, hasta cuatro. Para las multíparas, esas cifras se reducen a dos y tres horas respectivamente. Estos límites sirven como orientación para la toma de decisiones obstétricas, no como reglas inflexibles. Estrictamente, no. El parto comprende la totalidad del proceso, desde la dilatación hasta el alumbramiento. La expulsión es solo el segundo de sus tres periodos. En el lenguaje coloquial, sin embargo, «parto» se identifica a menudo con el momento en que nace el niño, lo que equivale de hecho a la expulsión. Es el esfuerzo voluntario que la gestante realiza contrayendo la musculatura abdominal y el diafragma para incrementar la presión intrauterina y favorecer el descenso del feto. En un parto sin analgesia regional, la necesidad de pujar aparece como un reflejo intenso, casi irresistible, cuando la presentación comprime el suelo pélvico. Sí, aunque es infrecuente. En partos muy rápidos (precipitados), la fuerza contráctil del útero basta por sí sola para completar la expulsión. La anestesia epidural puede suprimir el reflejo de pujo, y en esos casos la matrona o el obstetra guían a la gestante para que empuje de manera dirigida durante las contracciones. Son etapas consecutivas. La expulsión concluye con la salida completa del feto; inmediatamente después comienza el alumbramiento, periodo durante el cual la placenta se desprende de la pared uterina y es expulsada. Mecanismos de desprendimiento, duración y posibles complicaciones de esta tercera fase son independientes de los que rigen la expulsión fetal.Qué es la expulsión
Fases del periodo expulsivo
Mecanismo del parto en la presentación cefálica
Preguntas frecuentes
¿Son sinónimos «expulsión» y «parto»?
¿Qué es el pujo?
¿Puede producirse una expulsión sin pujos maternos?
¿Qué relación tiene la expulsión con el alumbramiento?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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