DICCIONARIO MÉDICO
Partograma
El partograma es la representación gráfica del progreso del trabajo de parto: dilatación cervical, descenso fetal y actividad uterina, trazados contra el tiempo en una sola hoja. Nació como una curva estadística a mediados del siglo XX y se convirtió, dos décadas después, en una herramienta de alerta clínica con líneas que anticipan una desviación del ritmo esperado. La Organización Mundial de la Salud lo recomienda desde 1994 para reducir el parto prolongado y sus complicaciones. Su diseño se ha revisado varias veces desde entonces, la última en 2020. Es un instrumento gráfico, no una prueba diagnóstica en sí misma: registra en un mismo plano cartesiano la evolución de varios parámetros del parto para que un vistazo rápido revele si el ritmo se ajusta a lo esperado. El eje horizontal marca las horas transcurridas; el vertical, los centímetros de dilatación cervical. Sobre esa cuadrícula se anotan puntos, uno por cada exploración vaginal, y la línea que resulta de unirlos es la que vigila el equipo obstétrico. El nombre es un compuesto transparente. Procede del latín partus, «parto», y del sufijo griego -grama (de grámma, «letra» o «escrito»), el mismo elemento que forma cardiograma o electrocardiograma para designar un registro gráfico. Partograma, literalmente, es «lo escrito del parto». La curva de dilatación cervical es el eje central, pero no la única variable. Junto a ella se anotan el descenso de la presentación fetal, la frecuencia cardíaca fetal, las características del líquido amniótico, la frecuencia y duración de las contracciones uterinas y los signos vitales maternos, todo en la misma hoja para evitar anotaciones dispersas. Sobre esa curva de dilatación se trazan, en la versión más extendida, dos líneas de referencia. La línea de alerta parte del punto en que la dilatación alcanza los 4 centímetros y avanza a un ritmo de 1 centímetro por hora hasta la dilatación completa; si la curva real de la paciente la cruza hacia la derecha, señala un progreso más lento de lo esperado. La línea de acción corre paralela, un número fijo de horas por detrás. La guía española de atención al parto normal, vigente en el sistema nacional de salud, recomienda situarla a cuatro horas de la de alerta. La idea de graficar el parto no es reciente. En 1954, el obstetra estadounidense Emanuel Friedman representó la dilatación cervical de cien mujeres primigestas en un eje de coordenadas y describió una curva sigmoidea con una fase latente y otra activa, la que hoy se conoce como curva de Friedman. Fue una descripción estadística, sin función de alarma. Esa función llegó en 1972. Philpott y Castle añadieron a la curva de Friedman las líneas de alerta y de acción, pensadas para que matronas de zonas rurales de Rodesia supieran cuándo trasladar a una paciente a un centro con capacidad quirúrgica. El añadido convirtió una curva descriptiva en una herramienta de decisión: es la base del partograma que se usa hoy. La Organización Mundial de la Salud adoptó el modelo de Philpott y Castle en 1994, tras un ensayo con más de 35.000 mujeres que mostró menos partos prolongados, menos cesáreas de urgencia y menos muertes fetales durante el parto. En el año 2000 lo simplificó eliminando el registro de la fase latente, de modo que el trazado empieza directamente en la fase activa, con el cuello dilatado 4 centímetros. En 2020 propuso una herramienta sucesora, la Guía de Cuidados del Trabajo de Parto (Labour Care Guide), que amplía el número de parámetros registrados e incorpora la toma de decisiones compartida con la paciente. Muchos centros, sin embargo, siguen usando el partograma clásico; la elección depende, en la práctica, del protocolo de cada hospital. Conviene no confundir el partograma con la curva de Friedman, que es solo uno de sus componentes: la curva original grafica exclusivamente la dilatación cervical frente al tiempo, sin líneas de alerta, sin descenso fetal y sin el resto de constantes maternas y fetales que el partograma reúne en la misma hoja. Tampoco equivale a la cardiotocografía, que registra de forma continua y electrónica la frecuencia cardíaca fetal y la actividad uterina. El partograma se completa a mano tras cada exploración, con actualizaciones periódicas según el parámetro. Son instrumentos complementarios, no sustitutos entre sí. El partograma se usa en todo el mundo, sobre todo en países con tasas de cesárea históricamente altas y en entornos con recursos limitados, donde funciona como criterio objetivo para decidir un traslado urgente. La evidencia más reciente matiza su beneficio: una revisión de 2024 concluyó que en países donde la tasa de cesáreas ya es baja, su uso no ha demostrado reducirla más, lo que ha reabierto el debate sobre su papel en la obstetricia de alta tecnificación. Del latín partus, «parto», y el sufijo griego -grama, «escrito» o «registro gráfico», el mismo que forma cardiograma o telegrama. Literalmente, «lo escrito del parto». Depende del contexto. En los ensayos que llevaron a su adopción por la OMS en 1994, sí. En países donde la tasa de cesáreas ya era baja, los estudios más recientes no han encontrado ese mismo efecto. La línea de alerta marca el ritmo mínimo esperado de dilatación, un centímetro por hora desde los 4 centímetros. La línea de acción se sitúa un número fijo de horas por detrás, entre dos y cuatro según la versión; la guía española vigente recomienda cuatro horas. Cruzar la de acción es el punto en el que se revisa activamente el caso. Son instrumentos distintos y complementarios. La cardiotocografía capta de forma continua y electrónica la frecuencia cardíaca fetal; el partograma se rellena a mano, con datos tomados cada cierto intervalo tras cada exploración. No. El modelo original de Friedman, de 1954, solo graficaba la dilatación cervical. Philpott y Castle lo transformaron en 1972 al añadir las líneas de alerta y de acción, pensadas originalmente para matronas rurales sin acceso rápido a cirugía. La OMS adoptó una versión de esas líneas en 1994 y la simplificó en el año 2000, eliminando el registro de la fase latente. En 2020 propuso un formulario más amplio, la Guía de Cuidados del Trabajo de Parto; muchos centros, sin embargo, siguen usando el modelo clásico. La elección depende, en la práctica, del protocolo de cada hospital.Qué es el partograma
Qué registra y cómo se lee
Origen: de la curva de Friedman al partograma
Versiones y adopción por la OMS
Diferenciación con otras herramientas
Uso y evidencia actual
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra partograma?
¿El partograma reduce la tasa de cesáreas?
¿Qué diferencia hay entre la línea de alerta y la línea de acción?
¿En qué se diferencia de la cardiotocografía?
¿Todos los hospitales usan el mismo modelo de partograma?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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