DICCIONARIO MÉDICO

Alumbramiento

El alumbramiento es la tercera y última fase del parto. Comprende el intervalo que transcurre desde la salida completa del recién nacido hasta la expulsión de la placenta, las membranas ovulares y el resto del cordón umbilical. Su duración habitual oscila entre 5 y 30 minutos, y su importancia clínica radica en que la correcta separación placentaria y la contracción posterior del miometrio condicionan el riesgo de hemorragia posparto.

Qué es el alumbramiento

En obstetricia, el trabajo de parto se divide clásicamente en tres periodos: dilatación, expulsivo y alumbramiento. Este último comienza en el momento en que el recién nacido ha salido por completo del canal del parto y finaliza cuando la placenta, junto con las membranas amnióticas, se encuentra fuera de la cavidad uterina. Algunos autores describen un cuarto periodo (las dos a cuatro horas posteriores a la expulsión placentaria), dedicado a la vigilancia de la hemostasia uterina, pero su catalogación como fase independiente no es universal.

La palabra proviene del verbo español «alumbrar», que significa «dar luz» o «sacar a la luz». La raíz última es el latín illuminatio, illuminationis. En la tradición obstétrica, la metáfora aludía a que el contenido del útero permanecía oculto hasta que «veía la luz» al ser expulsado. Con el tiempo, el uso se restringió a la expulsión de los anejos fetales, diferenciándose así del nacimiento del niño propiamente dicho, que pertenece al segundo periodo.

Fisiología del desprendimiento placentario

Tras la salida del recién nacido, el útero experimenta una reducción brusca de su volumen. Las contracciones miometriales que continúan después del expulsivo comprimen la cavidad y achican la superficie de inserción placentaria, pero la placenta, al ser un órgano sin capacidad contráctil, no puede adaptarse a esa disminución. Se produce entonces un cizallamiento en la zona de contacto entre la placenta y la decidua esponjosa, con formación de un hematoma retroplacentario que completa la separación.

Una vez desprendida, la placenta desciende hacia el segmento uterino inferior y es expulsada a través de la vagina, a menudo con la ayuda de los pujos maternos. Inmediatamente después, las fibras musculares del miometrio se entrelazan alrededor de los vasos que irrigaban el lecho placentario y los comprimen. Este mecanismo hemostático recibe el nombre clásico de «ligaduras vivientes de Pinard» y resulta indispensable para limitar la pérdida sanguínea, que en condiciones normales no supera los 500 ml.

Mecanismos de Schultze y de Duncan

La obstetricia clásica describe dos modalidades de desprendimiento placentario según la localización del hematoma retroplacentario. En el mecanismo de Schultze, el hematoma se forma en la zona central de la inserción, la placenta se invierte sobre sí misma y aparece por la vulva mostrando primero su cara fetal (lisa, brillante, cubierta por el amnios). Es el más frecuente, presente en aproximadamente el 70 al 80 % de los alumbramientos, y suele acompañarse de escasa hemorragia externa porque la sangre queda retenida tras la placenta hasta su expulsión.

En el mecanismo de Duncan (también llamado Baudelocque-Duncan) el desprendimiento comienza por un borde lateral. La placenta desciende sin invertirse y asoma por la vulva mostrando la cara materna (rugosa, con los cotiledones visibles). La sangre del hematoma marginal se escapa progresivamente antes de que la placenta salga, por lo que la hemorragia externa es más visible y más precoz. Representa el 20 al 30 % restante.

Relevancia epidemiológica

La hemorragia posparto constituye la primera causa de mortalidad materna evitable en el mundo. La Organización Mundial de la Salud estima que provoca entre un cuarto y un tercio de todas las muertes maternas, con una incidencia desproporcionada en países de ingresos bajos y medios. La causa más habitual de esa hemorragia es la atonía uterina, es decir, la incapacidad del miometrio para contraerse adecuadamente tras el alumbramiento, lo que impide el funcionamiento del mecanismo hemostático descrito antes. La retención de restos placentarios o de membranas dentro de la cavidad uterina constituye otra causa frecuente.

Preguntas frecuentes

¿Por qué se llama alumbramiento?

Porque proviene del verbo «alumbrar», del latín illuminatio («iluminación», «sacar a la luz»). En la tradición obstétrica, el término expresaba que el contenido del útero salía a la luz. Con el paso del tiempo, su uso se especializó para designar la expulsión de la placenta y las membranas, y dejó de aplicarse al nacimiento del niño.

¿Cuánto dura normalmente?

Entre 5 y 30 minutos en la mayoría de los casos. Si se prolonga más de 30 minutos con asistencia activa, o más de 60 minutos de forma espontánea, se considera un alumbramiento prolongado y la placenta puede estar retenida.

¿Es lo mismo alumbramiento que parto?

No. El parto abarca todo el proceso, desde las contracciones iniciales hasta la expulsión de la placenta. El alumbramiento es solo la tercera y última fase, posterior al nacimiento del recién nacido. En el habla cotidiana ambos términos se confunden con frecuencia, pero en obstetricia la distinción es precisa.

¿Qué diferencia hay entre el mecanismo de Schultze y el de Duncan?

En Schultze, la placenta se desprende por el centro y aparece mostrando su cara fetal; en Duncan, se desprende por un borde y se presenta por la cara materna. El primero es más frecuente y conlleva menos hemorragia externa visible durante el proceso de expulsión.

Referencias

  1. MedlinePlus en español. Parto. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.
  2. Manual MSD, versión para público general. Trabajo de parto.
  3. Mayo Clinic. Etapas del trabajo de parto y del parto.
  4. Ministerio de Sanidad, Gobierno de España. Guía de Práctica Clínica sobre la Atención al Parto Normal. 2010.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados al alumbramiento, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Placenta: órgano transitorio que se expulsa durante el alumbramiento, responsable del intercambio materno-fetal durante la gestación.
  • Miometrio: capa muscular del útero cuya contracción desencadena el desprendimiento placentario y la hemostasia posterior.
  • Decidua: capa del endometrio transformada durante la gestación; el desprendimiento placentario se produce a nivel de la decidua esponjosa.
  • Atonía uterina: fallo en la contracción miometrial tras el alumbramiento, causa más frecuente de hemorragia posparto.
  • Cordón umbilical: estructura que conecta al feto con la placenta y se expulsa como parte de los anejos ovulares.
  • Oxitocina: neurohormona que estimula la contracción uterina y desempeña un papel en la fisiología del alumbramiento.
  • Loquios: secreciones uterinas que aparecen en los días posteriores al alumbramiento.
  • Puerperio: periodo que sigue al parto, en el que el organismo materno recupera su estado previo a la gestación.

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