DICCIONARIO MÉDICO
Estruma
Estruma es un sinónimo clásico de bocio: designa el aumento de tamaño de la glándula tiroides. Aunque en el español médico actual se prefiere «bocio», el término estruma pervive en la nomenclatura histopatológica y en denominaciones como estruma ovárico. El estruma (del latín struma, "hinchazón", "tumor") fue durante siglos la voz médica habitual para referirse a cualquier aumento del volumen tiroideo. El vocablo latino struma podría derivar del verbo struere ("apilar", "acumular"), aludiendo a la masa o bulto que aparece en la cara anterior del cuello cuando la glándula crece. En la tradición médica latina y medieval, struma se usaba de forma amplia e incluso designaba las tumefacciones ganglionares cervicales de la escrófula (linfadenitis tuberculosa cervical), una confusión anatómica comprensible en una época sin medios de imagen. La diferenciación entre el estruma tiroideo y la escrófula ganglionar se consolidó a lo largo de los siglos XVIII y XIX, cuando el conocimiento de la glándula tiroides se fue precisando. El aislamiento del yodo por Bernard Courtois en 1811 y su posterior vinculación con la función tiroidea permitieron entender que el estruma endémico (el de las regiones pobres en yodo) tenía una causa metabólica concreta, no infecciosa. En la práctica médica contemporánea, «bocio» ha desplazado casi por completo a «estruma» en la mayor parte de los contextos clínicos. La RAE recoge estruma como sinónimo de bocio. El castellano bocio, del bajo latín bocĭa ("bola", "protuberancia"), resultó más accesible para el paciente y terminó imponiéndose en las clasificaciones modernas. Donde el término sí se mantiene vivo es en la nomenclatura histopatológica. El estruma ovárico (struma ovarii) designa un teratoma monodérmico del ovario compuesto mayoritariamente por tejido tiroideo. También se conserva en las traducciones del alemán Struma, idioma en el que la palabra nunca dejó de usarse como denominación estándar del bocio (de hecho, la forma Struma sigue figurando en los manuales de endocrinología de lengua alemana sin arcaísmo alguno). La confusión histórica entre estruma y escrófula tuvo consecuencias llamativas. Durante la Edad Media y hasta bien entrado el siglo XVIII, se creía que el «toque real» (el contacto de la mano del monarca) curaba la escrófula, conocida en Francia como le mal du roi. La asociación de ambas tumefacciones cervicales bajo el nombre struma contribuyó a que algunos autores extendieran la supuesta curación regia también a los bocios. La costumbre desapareció oficialmente con Carlos X de Francia (1825), aunque para entonces la medicina ya había separado ambas entidades con claridad suficiente. Del latín struma, que significaba "hinchazón" o "tumor", probablemente emparentado con struere ("apilar"). Llegó al castellano con el prefijo e- protético habitual en los latinismos que empiezan por s- seguida de consonante (como en escuela, de schola, o espejo, de speculum). Sí. Ambos términos designan el aumento del tamaño de la glándula tiroides. La diferencia es de época y registro: estruma es la voz latina clásica, empleada todavía en nomenclatura histopatológica; bocio es el término habitual en la práctica clínica actual en español. Porque ambas producían bultos visibles en el cuello. Sin ecografía ni estudios anatomopatológicos, la distinción entre un tiroides aumentado de tamaño y unos ganglios linfáticos inflamados por tuberculosis no era evidente a simple vista. La separación conceptual se consolidó en los siglos XVIII y XIX. Si desea profundizar en conceptos asociados al estruma, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el estruma
Uso actual del término
Estruma, escrófula y el toque real
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra estruma?
¿Es lo mismo estruma que bocio?
¿Por qué se confundía el estruma con la escrófula?
Referencias
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