DICCIONARIO MÉDICO
Estructura
En biología y medicina, el término estructura designa la disposición organizada de los componentes de una entidad biológica (molécula, célula, tejido, órgano o sistema) que condiciona su función. Comprender cómo se ordenan esos componentes permite interpretar tanto la normalidad fisiológica como las alteraciones que conducen a la enfermedad. La palabra procede del latín structūra, derivada del verbo struere (construir, disponer por capas). En los textos médicos romanos ya se empleaba para referirse a la disposición interna de un edificio o de una obra de ingeniería; la extensión al cuerpo humano se consolidó durante el Renacimiento, cuando los anatomistas comenzaron a describir la organización visible de los órganos tras la disección. Desde el punto de vista médico, la estructura no es simplemente la forma exterior de un órgano o tejido. Incluye también la relación espacial entre sus componentes, las uniones que los mantienen cohesionados y la orientación de cada elemento dentro del conjunto. Un tejido muscular, por ejemplo, debe su capacidad de contracción a la alineación paralela de sus fibras; si esa disposición se pierde por fibrosis, la capacidad contráctil disminuye aunque las células sigan vivas. La biología contemporánea ordena la materia viva en niveles de complejidad creciente: molécula, orgánulo, célula, tejido, órgano, sistema y organismo. Cada nivel posee una estructura propia que emerge de la interacción de los componentes del nivel inferior. Las proteínas, por citar un caso molecular, presentan hasta cuatro niveles de organización estructural internos que determinan su actividad biológica. Por convención histológica, cuando la disposición de un tejido o célula se describe tal como se observa al microscopio óptico se habla de estructura; si se emplea el microscopio electrónico, el término preferido es ultraestructura. Esta distinción, introducida en la segunda mitad del siglo XX, conserva plena vigencia en los informes de anatomía patológica. La histología se ocupa del estudio de la estructura de los tejidos. Xavier Bichat, cirujano francés activo a finales del siglo XVIII, sentó las bases de la disciplina al clasificar los tejidos del cuerpo humano sin recurrir aún al microscopio, basándose en propiedades físicas y químicas observables a simple vista. A escala molecular, la estructura se refiere a la conformación tridimensional que adoptan las macromoléculas. La estructura del ADN en doble hélice, descrita en 1953 por Watson y Crick, constituye probablemente el ejemplo más conocido. La estructura de las proteínas se describe en cuatro niveles jerárquicos, desde la secuencia lineal de aminoácidos hasta la asociación de varias cadenas polipeptídicas en un complejo funcional. En la práctica clínica, la noción de estructura permite hablar de alteraciones estructurales cuando la disposición de un tejido u órgano se modifica de forma detectable, frente a las alteraciones funcionales, en las que el trastorno no se acompaña de un cambio morfológico visible con las técnicas disponibles. Esa dicotomía, aunque simplificadora, sigue orientando el razonamiento diagnóstico: una cardiopatía con dilatación ventricular visible en imagen es una cardiopatía estructural; una arritmia sin cambios anatómicos apreciables se clasifica, al menos inicialmente, como funcional. Del latín structūra, formado sobre struere (construir, apilar, disponer capas). La voz latina se aplicaba originalmente a la construcción de edificios y pasó al vocabulario anatómico renacentista para describir la disposición interna de los órganos. No exactamente. La anatomía es la disciplina que estudia la forma y la disposición de las partes del cuerpo. El término estructura designa la disposición organizada en sí misma, no la ciencia que la investiga. Un anatomista describe estructuras; la estructura es el objeto de estudio. La diferencia es técnica. Estructura hace referencia a la organización observable con microscopio óptico convencional (aumentos habituales de hasta 1 000x). Ultraestructura se reserva para los detalles que solo se aprecian con microscopio electrónico, capaz de resolver componentes de tamaño nanométrico como las membranas celulares o los ribosomas. En la práctica médica, una enfermedad o alteración se califica de estructural cuando produce un cambio detectable en la forma, el tamaño o la disposición de un tejido u órgano. Se contrapone a las alteraciones funcionales, en las que el órgano no muestra cambios morfológicos con las técnicas de imagen o microscopia disponibles. La frontera entre ambas categorías se ha ido desplazando a medida que las técnicas de detección se hacen más sensibles. Si desea profundizar en conceptos asociados a la estructura en biología y medicina, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es una estructura en el contexto biomédico
Niveles de organización y concepto de ultraestructura
El concepto de estructura en distintas escalas biomédicas
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra estructura?
¿Es lo mismo estructura que anatomía?
¿Qué diferencia hay entre estructura y ultraestructura?
¿Qué significa que una enfermedad sea "estructural"?
Referencias
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