DICCIONARIO MÉDICO
Biología molecular
La biología molecular estudia los procesos que sostienen la vida a escala de sus macromoléculas: los ácidos nucleicos (ADN y ARN) y las proteínas. Comprende la replicación del material genético, su transcripción a ARN mensajero, la traducción de ese mensaje en proteínas y los sistemas de regulación que gobiernan cada uno de esos pasos. El nombre combina βίος (bíos, 'vida') y λόγος (lógos, 'estudio') con el adjetivo «molecular», del latín molecula, diminutivo de moles ('masa'). Warren Weaver, director de la división de ciencias naturales de la Fundación Rockefeller, fue quien en 1938 utilizó la expresión molecular biology para referirse a un modo nuevo de abordar los problemas biológicos: en lugar de estudiar al organismo o al tejido, ir directamente a la molécula. La propuesta no fue caprichosa. En la década de 1930, la cristalografía de rayos X empezaba a revelar que las proteínas tenían estructuras tridimensionales ordenadas, y los genetistas sospechaban que el material hereditario debía ser también una molécula concreta, no una fuerza abstracta. El hallazgo de la doble hélice del ADN por Watson y Crick en 1953, apoyado en los datos cristalográficos de Rosalind Franklin, convirtió esa sospecha en certeza y le dio a la biología molecular su objeto de estudio central. Francis Crick formuló en 1958 lo que llamó «dogma central de la biología molecular»: la información fluye del ADN al ARN y del ARN a la proteína. La idea sigue siendo útil como esquema general, pero el propio Crick reconoció después que la palabra «dogma» había sido desafortunada. El flujo no es siempre unidireccional. La transcriptasa inversa, descubierta en 1970 por Howard Temin y David Baltimore, demostró que ciertos virus pueden copiar ARN en ADN, invirtiendo el sentido canónico. Tampoco el dogma preveía la enorme cantidad de ARN no codificante que el genoma humano produce. Menos del 2 % del ADN contiene instrucciones para fabricar proteínas. El resto, que durante años se descartó como «ADN basura», contiene secuencias reguladoras, elementos estructurales y familias de ARN pequeños con funciones que aún se están catalogando. La biología molecular del siglo XXI dedica una parte considerable de su esfuerzo a entender para qué sirve todo ese material que no se traduce a proteína. La reacción en cadena de la polimerasa (PCR), desarrollada por Kary Mullis en 1983, permitió amplificar fragmentos específicos de ADN hasta obtener cantidades suficientes para analizarlos. Cambió la disciplina. Antes de la PCR, trabajar con un gen concreto requería meses de clonación; después, bastaban unas horas. La electroforesis en gel separa fragmentos de ADN, ARN o proteínas por tamaño y carga eléctrica, y sigue siendo una técnica de uso cotidiano en cualquier laboratorio. La secuenciación masiva (NGS, por next-generation sequencing) ha abaratado la lectura del genoma humano completo hasta un punto que habría parecido inverosímil en el año 2000, cuando el primer borrador costó cerca de tres mil millones de dólares. Hoy la cifra se mide en cientos. La acuñó Warren Weaver en 1938, en un informe interno de la Fundación Rockefeller. Weaver quería nombrar una forma de investigación que aplicaba técnicas fisicoquímicas (cristalografía, ultracentrifugación, espectroscopia) a problemas biológicos, centrándose en las moléculas individuales y no en los organismos completos. La escala de observación. La biología celular se sitúa al nivel de la célula como unidad: orgánulos, membranas, ciclos de división. La biología molecular baja un escalón más y se concentra en las moléculas que hacen funcionar esa célula, sobre todo los ácidos nucleicos y las proteínas. En la práctica, ambas se necesitan constantemente y comparten laboratorios, revistas y congresos. Un esquema propuesto por Crick en 1958 que resume el flujo de información genética: ADN se transcribe a ARN y el ARN se traduce a proteína. Es un punto de partida correcto, pero simplificado. Hoy sabemos que el flujo puede invertirse (transcriptasa inversa) y que buena parte del ARN celular nunca llega a traducirse en proteína, sino que cumple funciones reguladoras por sí mismo. Muy alta. El diagnóstico molecular identifica variantes genéticas asociadas a enfermedades hereditarias, detecta patógenos mediante PCR y permite clasificar tumores según su perfil molecular para orientar la estrategia terapéutica. La tecnología de ARN mensajero, utilizada en varias vacunas desarrolladas desde 2020, procede directamente de décadas de investigación en biología molecular. Si desea profundizar en conceptos asociados a la biología molecular, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la biología molecular
El dogma central y sus matices
Herramientas y técnicas
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la expresión biología molecular?
¿Qué la distingue de la biología celular?
¿Qué es el dogma central?
¿Qué importancia tiene en la medicina actual?
Referencias
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