DICCIONARIO MÉDICO
Estavudina
La estavudina (d4T) es un antirretroviral de la clase de los inhibidores nucleosídicos de la transcriptasa inversa (INTI). Se trata de un análogo sintético de la timidina, empleado en el tratamiento de la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH-1). Su código en la clasificación ATC es J05AF04. Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA). La estavudina fue sintetizada por primera vez en 1966 por Jerome Horwitz y su equipo en la Wayne State University de Detroit, en el mismo programa de investigación que produjo la zidovudina (AZT). Horwitz buscaba análogos de nucleósidos con actividad anticancerosa, y los compuestos quedaron sin aplicación clínica durante casi dos décadas. Fue la aparición del sida a principios de los años ochenta la que rescató estas moléculas: en 1985 se demostró la actividad de la zidovudina contra el VIH, y poco después la estavudina mostró un perfil similar. En 1994, la FDA aprobó la estavudina para el tratamiento de adultos con infección por VIH-1. Durante la siguiente década se utilizó de forma amplia, sobre todo en combinaciones de primera línea en países de recursos limitados, donde su bajo coste y su estabilidad a temperatura ambiente la convirtieron en un componente habitual de las formulaciones genéricas a dosis fija. La OMS la incluyó en sus regímenes recomendados hasta que, a partir de 2009, comenzó a desaconsejar su uso en primera línea debido a la toxicidad acumulada que se observaba con los años de tratamiento. Una vez dentro de la célula, las quinasas celulares fosforilan la estavudina hasta su forma activa, la estavudina trifosfato. Este metabolito compite con la timidina trifosfato (el sustrato natural) por el sitio activo de la transcriptasa inversa del VIH. Cuando la enzima incorpora estavudina trifosfato en lugar de timidina trifosfato a la cadena de ADN viral en formación, la síntesis se interrumpe: la molécula carece del grupo 3'-hidroxilo necesario para que se añada el siguiente nucleótido. El resultado es un ADN proviral incompleto e inservible para el virus. La biodisponibilidad oral de la estavudina supera el 80 %, una cifra elevada dentro de su clase. Se absorbe con rapidez y la ingesta de alimentos no modifica de forma relevante la cantidad absorbida, solo retrasa ligeramente el pico plasmático. La vida media plasmática es de aproximadamente una hora, pero la vida media intracelular del metabolito activo se prolonga hasta las 3,5 horas, lo que permite la administración cada doce horas. Con todo, el rasgo que más ha condicionado la trayectoria clínica de la estavudina es su toxicidad mitocondrial. La molécula no solo inhibe la transcriptasa inversa del VIH, sino que también interfiere con la ADN polimerasa gamma mitocondrial humana. Esa interferencia, prolongada en el tiempo, deteriora la función de las mitocondrias y explica las tres toxicidades que llevaron a la progresiva retirada del fármaco: la lipoatrofia (pérdida del tejido adiposo subcutáneo, especialmente facial y de las extremidades), la neuropatía periférica y la acidosis láctica. Muy poco. La OMS retiró la estavudina de sus regímenes de primera línea en 2009 y las directrices posteriores han consolidado esa posición. En Estados Unidos fue retirada del mercado. En algunos países de ingresos bajos todavía puede encontrarse en uso residual para pacientes que la iniciaron hace años, pero las guías nacionales e internacionales recomiendan la sustitución por alternativas con mejor perfil de seguridad, como el tenofovir. Ambas son análogos de la timidina sintetizados por Jerome Horwitz en la Wayne State University durante la década de 1960. Comparten mecanismo de acción (inhibición de la transcriptasa inversa por terminación de cadena), pero difieren en su perfil de toxicidad. La zidovudina produce mielotoxicidad con mayor frecuencia, mientras que la estavudina se asocia más a lipoatrofia y neuropatía periférica. No deben administrarse juntas porque compiten por las mismas quinasas de fosforilación intracelular. Por la toxicidad mitocondrial acumulada. A medida que se dispuso de datos de seguimiento a largo plazo, se hizo evidente que un porcentaje elevado de pacientes desarrollaba lipoatrofia (en algunos estudios superior al 50 % tras cinco o seis años), neuropatía periférica o, con menor frecuencia, acidosis láctica. La disponibilidad de alternativas con eficacia antiviral comparable y menor toxicidad hizo que las agencias y las guías internacionales la desplazaran de los regímenes habituales. Si desea ampliar información sobre los antirretrovirales y la virología del VIH, puede consultar:Qué es la estavudina
Mecanismo de acción y perfil farmacológico
Preguntas frecuentes
¿Se sigue usando la estavudina?
¿Qué relación tiene la estavudina con la zidovudina?
¿Por qué se dejó de recomendar la estavudina?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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