DICCIONARIO MÉDICO
Escólex
El escólex es la porción cefálica de los cestodos adultos, los gusanos planos parásitos conocidos popularmente como tenias o solitarias. Provisto de ventosas y, en algunas especies, de ganchos, el escólex permite al parásito fijarse a la mucosa del intestino delgado del hospedador. No tiene función digestiva, ya que los cestodos carecen por completo de aparato digestivo y absorben los nutrientes a través de toda la superficie de su cuerpo. La palabra procede del griego σκώληξ (skṓlēx), que simplemente significaba «gusano». En Homero ya aparece con ese sentido general (siglo VIII a. C.). El latín científico la adoptó como scolex hacia 1839, cuando se especializó para designar la cabeza del cestodo adulto, diferenciándola del resto del cuerpo segmentado. La documentación más temprana en inglés data de 1855. Aunque coloquialmente se le llama «cabeza», el escólex no alberga ni boca ni encéfalo. Su función se limita al anclaje. Mide entre uno y tres milímetros, según la especie, y va seguido de una zona no segmentada y apenas visible, el cuello, a partir de cuyo borde posterior se generan los segmentos sucesivos del cuerpo (proglótides) que en conjunto forman la estróbila. Todas las especies de cestodos poseen ventosas en el escólex, generalmente cuatro, dispuestas de forma simétrica. Funcionan como discos musculares de succión que se adhieren a la mucosa intestinal. En algunos géneros existe además una prominencia central denominada rostelo, que puede llevar una o varias coronas de ganchos quitinosos. Taenia solium, la tenia del cerdo, presenta un rostelo armado con una doble hilera de ganchos, mientras que Taenia saginata, la tenia del vacuno, carece de ganchos y se denomina por eso «inerme». La forma del escólex varía considerablemente entre géneros: ovalada en Taenia, aplanada con dos surcos longitudinales (botrios) en Diphyllobothrium, y con una morfología piriforme en Hymenolepis nana, la tenia enana. Esas diferencias permiten al laboratorio clínico distinguir unas especies de otras cuando se recupera el escólex tras la expulsión del parásito, algo que no siempre ocurre. El escólex y el cuello constituyen la zona germinativa del cestodo. A partir del cuello se van produciendo nuevos proglótides por gemación, de modo que los más recientes se sitúan cerca de la cabeza y los más maduros se desplazan hacia el extremo distal de la estróbila. Cada proglótide madura contiene un aparato reproductor masculino y otro femenino completos (los cestodos son hermafroditas), y al llegar al final de la cadena se denomina proglótide grávida, repleta de huevos. Si un fármaco antiparasitario destruye los proglótides pero no elimina el escólex ni el cuello, el parásito puede regenerarse por completo. Por esa razón, en la era previa al praziquantel, los médicos dedicaban un esfuerzo considerable a confirmar que el escólex se había expulsado. Hoy esa preocupación ha disminuido, pero la biología del dato sigue vigente. El examen microscópico de los huevos en heces es la vía habitual para detectar teniasis intestinales. Los huevos de T. solium y T. saginata, sin embargo, son morfológicamente indistinguibles entre sí. Cuando se recupera el escólex, ya sea de forma espontánea o tras la administración de un antihelmíntico, la presencia o ausencia de ganchos en el rostelo permite identificar la especie con certeza. Es una distinción relevante, porque solo T. solium puede causar cisticercosis en el ser humano. Del griego antiguo σκώληξ (skṓlēx), «gusano». Ya la usaba Homero en el siglo VIII a. C. con sentido general. En 1839 el término se especializó en francés (scolex) para referirse exclusivamente a la cabeza de los cestodos adultos. No. Los cestodos carecen de tubo digestivo. Absorben los nutrientes del contenido intestinal del hospedador a través de toda la superficie de su cuerpo, mediante un tegumento cubierto de microtricos (microvellosidades especializadas). El escólex solo sirve para la fijación. Edward Tyson, médico y anatomista británico, fue el primero en reconocer, dibujar y describir la cabeza de una tenia. Publicó sus observaciones en las Philosophical Transactions de Londres el 10 de abril de 1683, aunque entonces no pudo distinguir entre las dos especies principales (T. solium y T. saginata). Un siglo más tarde, en 1784, el zoólogo alemán Johann August Ephraim Goeze demostró que el escólex de las tenias adultas se parecía al de los cisticercos hallados en la musculatura del cerdo. Sí. El cuello, situado justo detrás del escólex, contiene las células germinativas que producen nuevos proglótides. Si ambas estructuras permanecen adheridas a la mucosa intestinal, el parásito puede reconstituir su estróbila completa en semanas. Si desea profundizar en conceptos asociados al escólex, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el escólex
Anatomía del escólex
Relevancia en el ciclo biológico del parásito
Identificación parasitológica a partir del escólex
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra escólex?
¿El escólex sirve para alimentarse?
¿Quién describió por primera vez el escólex de una tenia?
¿Puede regenerarse la tenia si no se expulsa el escólex?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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