DICCIONARIO MÉDICO
Enfermedad de Heberden
La enfermedad de Heberden es el nombre epónimo aplicado a la artrosis de las articulaciones interfalángicas distales de la mano, reconocible por la formación de engrosamientos óseos palpables que se conocen como nódulos de Heberden. Se atribuye su primera descripción al médico británico William Heberden (1710-1801), quien también acuñó la descripción clásica de la angina de pecho. En sentido estricto, «enfermedad de Heberden» se refiere a la artrosis nodular de las articulaciones interfalángicas distales (IFD) de los dedos de la mano. Heberden describió estas tumoraciones en su obra póstuma Commentarii de morborum historia et curatione, publicada en 1802 por su hijo William Heberden el joven. Las llamó digitorum nodi y señaló que «nada tienen que ver con la gota, pueden verse en personas que nunca la han padecido y persisten durante toda la vida». Esa precisión clínica era llamativa para la época, porque la gota y la artrosis se confundían con frecuencia. Heberden nació en Londres en 1710 y se formó en el St. John's College de Cambridge. Ejerció la medicina durante más de cuatro décadas en Londres, período en el que acumuló un corpus de observaciones clínicas que publicó en latín e inglés. Además de los nódulos articulares, es recordado en cardiología por su descripción de la angina de pecho, presentada ante el Royal College of Physicians en 1768, y en pediatría por haber diferenciado la varicela de la viruela. Murió en 1801 a los 91 años. Los nódulos de Heberden son excrecencias óseas (osteofitos) que se forman en los márgenes dorsolaterales de las articulaciones IFD como consecuencia del proceso degenerativo articular. Aparecen cuando el cartílago hialino que recubre las superficies articulares se deteriora progresivamente, lo que estimula la remodelación del hueso subcondral y la neoformación de tejido óseo en los bordes de la articulación. Con el tiempo, estos crecimientos se hacen visibles y palpables como abultamientos duros a ambos lados de la articulación, que pueden deformar el dedo de forma permanente. Son más frecuentes en mujeres posmenopáusicas. Se ha descrito un componente hereditario con patrón autosómico dominante y penetrancia variable en mujeres, lo que explica que varias generaciones de una misma familia presenten nódulos similares. No todos los portadores del rasgo genético desarrollan nódulos clínicamente evidentes; muchos mantienen manos funcionales sin deformidad aparente. Los nódulos de Bouchard son engrosamientos análogos pero localizados en las articulaciones interfalángicas proximales (IFP). Comparten el mismo mecanismo artrósico que los de Heberden, y es habitual que coexistan en el mismo paciente, aunque no siempre. Charles-Joseph Bouchard, médico francés del siglo XIX, fue quien les dio nombre. Conviene no confundir la artrosis nodular con la artritis reumatoide, que también afecta a las articulaciones de la mano pero tiene un perfil diferente. La artritis reumatoide respeta con frecuencia las IFD y compromete de forma preferente las articulaciones metacarpofalángicas y las IFP, produciendo tumefacción de partes blandas (sinovitis) y no crecimientos óseos duros. Además, cursa con rigidez matutina prolongada, elevación de reactantes de fase aguda y autoanticuerpos específicos, rasgos ausentes en la artrosis de Heberden. El nombre de Heberden no se limita a la reumatología. En 1768, ante el Royal College of Physicians de Londres, Heberden presentó la primera descripción clínica detallada de la angina de pecho, a la que denominó angina pectoris. Describió un dolor opresivo en la región del esternón que aparecía al caminar cuesta arriba o después de una comida copiosa y cedía con el reposo, y advirtió que las sangrías y los eméticos habituales de la época «parecían inadecuados» para su manejo. La claridad de aquella descripción hizo que durante mucho tiempo el cuadro se conociera también como «angina de Heberden» o «angor de Heberden». De William Heberden (1710-1801), médico británico formado en Cambridge que describió los nódulos artrósicos de las articulaciones distales de los dedos en su obra Commentarii de morborum historia et curatione, publicada póstumamente en 1802. No exactamente. La artrosis de la mano puede afectar a varias articulaciones (la base del pulgar, las interfalángicas proximales, las distales). Los nódulos de Heberden son una manifestación concreta de esa artrosis cuando se localiza en las articulaciones interfalángicas distales. Una persona puede tener artrosis en la mano sin presentar nódulos de Heberden visibles. Existe un componente genético demostrado, con transmisión autosómica dominante y mayor expresión en mujeres. No obstante, la herencia no es el único factor: la edad avanzada, las microlesiones repetidas y la carga mecánica de las manos intervienen en su aparición. Heberden fue quien describió por primera vez la angina de pecho como entidad clínica reconocible, en una comunicación al Royal College of Physicians de Londres en 1768. Esa descripción se considera uno de los textos fundacionales de la cardiología clínica. En este diccionario puede consultarse la entrada de angina de pecho para información sobre ese concepto. Si desea profundizar en conceptos asociados a la enfermedad de Heberden, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la enfermedad de Heberden
Los nódulos de las interfalángicas distales
Diferenciación con los nódulos de Bouchard y con la artritis reumatoide
El otro epónimo: la angina de Heberden
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre «enfermedad de Heberden»?
¿Es lo mismo nódulos de Heberden que artrosis de la mano?
¿Los nódulos de Heberden son hereditarios?
¿Qué relación tiene Heberden con la angina de pecho?
Referencias
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