DICCIONARIO MÉDICO

Enfermedad de Ebstein

La anomalía de Ebstein es una cardiopatía congénita poco frecuente en la que las valvas septal y posterior de la válvula tricúspide se insertan anormalmente dentro del ventrículo derecho, desplazadas hacia su punta. Se estima que representa menos del 1 % de todas las cardiopatías congénitas, con una incidencia aproximada de 1 por cada 20.000 nacidos vivos.

Qué es la anomalía de Ebstein

En condiciones normales, la válvula tricúspide se sitúa en el anillo que separa la aurícula derecha del ventrículo derecho y se compone de tres valvas: anterior, septal y posterior. En la anomalía de Ebstein, las dos últimas no se anclan al anillo valvular sino que quedan adheridas a la pared interna del ventrículo, desplazadas hacia la punta del corazón. La valva anterior conserva su inserción en el anillo, aunque suele ser más grande de lo habitual y presenta adherencias distales anómalas.

Este desplazamiento produce una consecuencia anatómica que define la entidad: una porción del ventrículo derecho queda incorporada funcionalmente a la aurícula derecha. Es lo que se conoce como ventrículo derecho atrializado, una cámara que recibe sangre pero carece de capacidad contráctil eficaz. El ventrículo derecho funcional, el que realmente bombea sangre hacia los pulmones, queda reducido.

El nombre proviene del médico alemán Wilhelm Ebstein (1836-1912), quien en 1866 describió los hallazgos de la autopsia de un joven de 19 años que había presentado cianosis y disnea desde la infancia. La publicación, aparecida en el Archiv für Anatomie, Physiologie und Wissenschaftliche Medicin, fue durante décadas una curiosidad patológica. El reconocimiento clínico in vivo no se generalizó hasta la llegada de la ecocardiografía en la segunda mitad del siglo XX.

Consecuencias sobre la función cardíaca

La gravedad de la anomalía depende del grado de desplazamiento valvular y del tamaño del ventrículo derecho funcional restante. En las formas leves, la válvula tricúspide permite un flujo razonable y el paciente puede permanecer sin molestias durante décadas; hay casos diagnosticados por primera vez en la edad adulta, de forma incidental. En las formas graves, la insuficiencia tricuspídea puede ser masiva desde el nacimiento, con cianosis intensa y signos de insuficiencia cardíaca ya en el periodo neonatal.

Con frecuencia coexiste una comunicación interauricular o un foramen oval permeable, lo que permite el paso de sangre venosa (pobre en oxígeno) desde la aurícula derecha hacia la izquierda. Eso explica la cianosis que presentan muchos pacientes. Las arritmias son otra constante: la dilatación auricular y la presencia de vías de conducción accesorias (como el síndrome de Wolff-Parkinson-White, descrito en un porcentaje relevante de estos pacientes) predisponen a taquicardias supraventriculares y fibrilación auricular.

Clasificaciones anatómicas

Se han propuesto varias clasificaciones. La de Carpentier distingue cuatro tipos según la morfología valvular y el grado de atrialización ventricular, que van desde una forma con movilidad conservada de la valva anterior (tipo A) hasta la atrialización casi completa del ventrículo derecho (tipo D). La clasificación de Celermajer se basa en la relación ecocardiográfica entre las áreas de las cámaras cardíacas y se emplea sobre todo para estimar el pronóstico en neonatos.

Conviene señalar que el espectro es continuo. No hay dos corazones con anomalía de Ebstein exactamente iguales, lo que convierte cada caso en un reto anatómico que obliga a individualizar el abordaje.

Datos epidemiológicos

La anomalía de Ebstein representa entre el 0,3 % y el 0,5 % del total de cardiopatías congénitas. Afecta a ambos sexos por igual. Se ha asociado al uso materno de litio durante el primer trimestre de gestación, si bien la magnitud real de ese riesgo ha sido objeto de debate en las últimas décadas. Una revisión de Celermajer y colaboradores calculó una supervivencia del 67 % al año y del 59 % a los diez años, con la insuficiencia cardíaca, la muerte perioperatoria y la muerte súbita como causas principales de fallecimiento.

Diferenciación con otras valvulopatías tricuspídeas

La estenosis tricuspídea produce obstrucción al flujo de entrada del ventrículo derecho, pero no implica un desplazamiento apical de las valvas ni atrialización ventricular. La insuficiencia tricuspídea adquirida, secundaria a dilatación del anillo en contextos de hipertensión pulmonar o miocardiopatía, carece del componente congénito y de las anomalías de inserción valvular propias de la anomalía de Ebstein.

Existe también la llamada displasia tricuspídea congénita, en la que las valvas son displásicas pero sin desplazamiento apical significativo. La distinción exige una evaluación ecocardiográfica detallada: si no se cumple el criterio de desplazamiento apical de al menos 8 mm/m² de superficie corporal, no se habla de anomalía de Ebstein.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene el nombre de esta cardiopatía?

De Wilhelm Ebstein, internista de la Universidad de Gotinga, que en 1866 publicó la descripción anatómica de un caso post mortem. El paciente, un varón de 19 años, había vivido con cianosis y palpitaciones desde la niñez. Ebstein fue también un reconocido nefrólogo, pero su nombre perdura en cardiología por esta única contribución.

¿Se detecta siempre en el recién nacido?

No. Las formas leves pueden pasar inadvertidas durante años, incluso décadas. En esos casos, el diagnóstico se produce cuando aparecen arritmias o limitación al ejercicio, o bien como hallazgo casual en una ecocardiografía solicitada por otro motivo.

¿Es lo mismo que un soplo tricuspídeo?

Un soplo tricuspídeo es un hallazgo auscultatorio que puede obedecer a muchas causas, tanto congénitas como adquiridas. La anomalía de Ebstein es solo una de ellas. Lo que la distingue es la malformación anatómica con desplazamiento valvular, no el soplo en sí.

¿Tiene relación con el consumo de litio en el embarazo?

Los primeros registros en la década de 1970 sugirieron una asociación llamativa, pero estudios posteriores han matizado el riesgo. Se acepta que la exposición al litio durante el primer trimestre del embarazo puede aumentar ligeramente la probabilidad de cardiopatías congénitas, incluida esta anomalía, si bien el riesgo absoluto sigue siendo bajo.

Referencias

  1. MedlinePlus. Anomalía de Ebstein.
  2. Manual MSD, versión para profesionales. Anomalía de Ebstein.
  3. Cincinnati Children's Hospital. Anomalía de Ebstein en niños.
  4. Attenhofer Jost CH et al. Anomalía de Ebstein. Artículo de revisión. Archivos de Cardiología de México.

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