DICCIONARIO MÉDICO
Enfermedad de Carrión
La enfermedad de Carrión es una infección bacteriana propia de los valles andinos de Perú, Ecuador y Colombia, causada por Bartonella bacilliformis y transmitida por la picadura de un insecto, el flebótomo. Durante décadas se creyó que la fiebre de la Oroya y la verruga peruana eran dos enfermedades distintas, hasta que un estudiante de medicina, Daniel Alcides Carrión, demostró con su propio cuerpo que se trataba de una sola. Hoy lleva su nombre. Es el nombre correcto, y el que recomiendan tanto el Instituto Nacional de Salud del Perú como los descriptores en ciencias de la salud de la Biblioteca Virtual en Salud, para la infección que produce Bartonella bacilliformis. Durante más de un siglo circularon como sinónimos, o incluso como enfermedades aparte, otros nombres que en realidad describen solo una parte del cuadro: fiebre de la Oroya, para la fase aguda, y verruga peruana, para la fase crónica. La bartonelosis, término más amplio, incluye además otras infecciones del mismo género bacteriano que no guardan relación directa con esta. Se trata de una enfermedad exclusivamente humana. No se ha identificado ningún animal que actúe como reservorio de la bacteria; el ciclo se cierra entre la persona infectada y el flebótomo que la pica. Clásicamente se describe en tres fases. La primera es la fase hemática o febril, conocida históricamente como fiebre de la Oroya: la bacteria invade masivamente los glóbulos rojos, que se destruyen a un ritmo que provoca una anemia hemolítica grave. Sin tratamiento, esta fase llegó a registrar en el pasado tasas de mortalidad de hasta el 90 por ciento, cifras que explican el peso que la enfermedad tuvo en la historia sanitaria peruana. A la fase febril le sigue un periodo intercalar, en el que la persona no presenta signos evidentes de enfermedad aunque la bacteria puede seguir circulando en sangre. Después llega la fase eruptiva, la verruga peruana propiamente dicha: nódulos cutáneos de origen vascular, benignos, que pueden persistir durante meses. No todos los casos recorren las tres fases; algunas personas desarrollan directamente la forma eruptiva, sin haber pasado por un episodio febril reconocible. Es, probablemente, la enfermedad infecciosa con la biografía mejor documentada de los Andes. Cerámicas de las culturas mochica, chimú, chancay y manabita, todas ellas anteriores a la llegada de los españoles, representan rostros con nódulos compatibles con la verruga peruana, lo que sitúa la enfermedad en la región desde tiempos preincaicos. La primera descripción escrita es de 1531, cuando el cronista Miguel de Estete, que acompañaba a Pizarro, relató entre las tropas españolas en la costa de Coaque, en el actual Ecuador, una plaga de fiebres y verrugas grandes y sangrantes que calificó de nueva y nunca vista. Durante siglos, fiebre de la Oroya y verruga peruana se consideraron enfermedades distintas. En 1871, la construcción del ferrocarril entre Lima y La Oroya desató una epidemia mortífera entre los obreros, la mayoría foráneos, que dio nombre a la forma febril. Fue Daniel Alcides Carrión, estudiante de medicina limeño, quien sospechó que ambas eran la misma dolencia. El 27 de agosto de 1885 se hizo inocular, con ayuda del doctor Evaristo Chávez, secreción extraída de una verruga de una paciente; tres semanas después desarrolló los síntomas de la fiebre de la Oroya y murió el 5 de octubre, a los 28 años. Su experimento, pagado con su vida, estableció la teoría unicista y dio nombre a la enfermedad. La causa bacteriana tardaría todavía veinte años en identificarse. El médico peruano Alberto Barton observó en 1905 estructuras dentro de los glóbulos rojos de enfermos febriles, aunque no publicó el hallazgo hasta 1909. La confirmación experimental definitiva llegó en 1926, cuando Hideyo Noguchi logró cultivar la bacteria y demostró que la cepa de la fiebre de la Oroya y la de la verruga peruana eran idénticas, cerrando así, por vía de laboratorio, el debate que Carrión había resuelto por vía clínica cuatro décadas antes. El nombre verruga peruana induce a veces a confusión con las verrugas cutáneas corrientes, recogidas en la entrada verruga de este diccionario. No tienen nada que ver: aquellas las provoca el virus del papiloma humano, y esta, una bacteria transmitida por un insecto. Tampoco conviene confundir los nódulos de la fase eruptiva con otras proliferaciones vasculares de aspecto parecido, como el sarcoma de Kaposi o la angiomatosis bacilar, esta última causada por otra especie del mismo género bacteriano, recogida en la ficha de Bartonella. En honor a Daniel Alcides Carrión, el estudiante de medicina peruano que en 1885 se inoculó voluntariamente material de una verruga para demostrar que la fiebre de la Oroya y la verruga peruana eran la misma enfermedad. Murió veintiún días después, a consecuencia del experimento. No exactamente. La fiebre de la Oroya es solo la fase aguda de la enfermedad de Carrión, no la enfermedad completa. Usar ambos nombres como sinónimos, aunque frecuente, deja fuera la fase eruptiva. Comparten nombre y aspecto elevado, pero no origen. La verruga peruana la causa una bacteria transmitida por un insecto; las verrugas cutáneas comunes, el virus del papiloma humano. En dos etapas separadas por más de cuarenta años. Primero, clínicamente: la autoinoculación de Daniel Alcides Carrión en 1885 le provocó la fiebre de la Oroya después de exponerse a material de una verruga peruana. Después, en el laboratorio: en 1926, Hideyo Noguchi cultivó la bacteria a partir de casos de ambas formas y comprobó que era la misma cepa. La transmisión activa queda limitada a los valles andinos de Perú, Ecuador y Colombia, donde vive el flebótomo que la propaga. Se han descrito casos aislados en viajeros que visitaron esas zonas y desarrollaron la enfermedad ya de regreso a su país. Para ampliar el contexto de la enfermedad de Carrión, puede consultar:Qué es la enfermedad de Carrión
Cómo evoluciona
Historia
Diferenciación
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama enfermedad de Carrión?
¿Es lo mismo que la fiebre de la Oroya?
¿Las verrugas de esta enfermedad son iguales que las verrugas comunes de la piel?
¿Cómo se demostró que ambas formas clínicas eran la misma enfermedad?
¿Existen casos fuera de los Andes?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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