DICCIONARIO MÉDICO
Endomisio
El endomisio es la capa más interna de tejido conjuntivo del músculo estriado. Envuelve individualmente cada fibra muscular y contiene los capilares y las terminaciones nerviosas que la nutren. En la arquitectura del músculo esquelético, cada fibra muscular (o miocito) queda rodeada por una fina red de fibras reticulares y colágeno de tipo III que constituye el endomisio. Se trata de la envoltura más íntima del sistema de capas conjuntivas que sostienen el tejido muscular, y su grosor apenas alcanza unas pocas micras. La palabra procede del griego ἔνδον (éndon, «dentro») y μῦς/μυός (mŷs/myós, «ratón, músculo»), con el sufijo latino -ium. Se traduciría literalmente como «lo que está dentro del músculo». El griego utilizaba la misma raíz para ratón y para músculo porque la contracción muscular visible bajo la piel evocaba el movimiento de un ratón, una imagen que los anatomistas antiguos encontraban bastante gráfica. Para mantener la integridad mecánica de un músculo y coordinar la transmisión de fuerza, el tejido conjuntivo muscular se organiza en tres niveles jerárquicos. El epimisio envuelve el músculo entero como una funda externa densa, en continuidad con los tendones y las aponeurosis. Desde el epimisio se proyectan tabiques internos que forman el perimisio, el cual agrupa conjuntos de fibras musculares en fascículos. Dentro de cada fascículo, el endomisio rodea cada fibra por separado. A través de este compartimento circulan los capilares que aportan oxígeno y nutrientes al miocito, así como las fibras nerviosas terminales que transmiten la orden de contracción desde la placa motora. El endomisio también facilita el deslizamiento entre fibras vecinas cuando el músculo se contrae o se estira, algo que resulta necesario para una contracción coordinada sin que las fibras se adhieran entre sí. El endomisio ha cobrado un interés inesperado fuera de la anatomía muscular por su relación con la enfermedad celíaca. Los anticuerpos IgA antiendomisio (EMA) constituyen uno de los marcadores serológicos utilizados en la detección de esta enteropatía autoinmune. La diana real de estos anticuerpos es la enzima transglutaminasa tisular (tTG), que se localiza en la matriz extracelular del endomisio. Cuando se emplea como sustrato para la determinación el esófago de mono o el cordón umbilical humano, un patrón positivo de inmunofluorescencia sobre el endomisio indica la presencia de anticuerpos anti-tTG con alta especificidad. Conviene aclarar que estos anticuerpos no provocan enfermedad muscular: la denominación «antiendomisio» refleja únicamente el sustrato histológico sobre el que se detectan en el laboratorio. Del griego ἔνδον («dentro») y μῦς («músculo»), con el sufijo latino -ium. El nombre hace referencia a la posición de esta capa conjuntiva en lo más interno de la estructura muscular. Las tres son envolturas de tejido conjuntivo del músculo esquelético. El endomisio rodea cada fibra muscular individual. El perimisio agrupa varias fibras en fascículos. El epimisio envuelve el músculo completo. De dentro hacia fuera: endomisio, perimisio, epimisio. No. Que se llamen «antiendomisio» indica solo que se detectan mediante una técnica de inmunofluorescencia que utiliza tejido muscular como sustrato. Su diana es la transglutaminasa tisular, y su presencia se asocia a la enfermedad celíaca, no a patología muscular. Si desea profundizar en conceptos asociados al endomisio, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el endomisio
Organización conjuntiva del músculo esquelético
Relevancia clínica: anticuerpos antiendomisio
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra endomisio?
¿Qué diferencia hay entre endomisio, perimisio y epimisio?
¿Los anticuerpos antiendomisio dañan los músculos?
Referencias
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