DICCIONARIO MÉDICO
Perimisio
El perimisio es la capa de tejido conjuntivo que envuelve cada fascículo del músculo esquelético y se sitúa, en la organización del tejido muscular, entre el epimisio y el endomisio. Por sus tabiques discurren los vasos sanguíneos y los nervios que alcanzan cada fibra, y su malla de colágeno participa en la transmisión de la fuerza contráctil hacia el tendón. El término procede del griego perí (alrededor de) y mŷs (músculo), con el sufijo latino -ium propio de las envolturas anatómicas. Se documenta en inglés desde 1842, más de medio siglo antes que epimisio, que se acuñó por analogía con él hacia 1896. Histológicamente es tejido conjuntivo denso irregular, compuesto sobre todo por colágeno de tipo I y tipo III en proporción variable (una mezcla que lo distingue del epimisio, donde predomina casi en exclusiva el colágeno tipo I). Su grosor es intermedio entre las otras dos capas: mayor que el del endomisio, apenas perceptible a simple vista, y menor que el del epimisio, que en músculos voluminosos puede alcanzar varios milímetros. Cada fascículo muscular no es, en rigor, más que el conjunto de fibras que el perimisio agrupa y delimita. Sin esa envoltura, el conjunto de fibras carecería de un límite reconocible en un corte histológico transversal. Anatómicamente, el perimisio no constituye una capa aislada. Se origina como una serie de tabiques de colágeno que se desprenden del epimisio y penetran en profundidad, rodeando uno por uno los distintos fascículos. Por ese motivo resulta más exacto describir las tres envolturas del músculo como una continuación mutua que como tres estructuras independientes entre sí. Los vasos que entran en el músculo a través del epimisio se ramifican precisamente al atravesar el perimisio, donde alcanzan un calibre ya reducido antes de disolverse en la red capilar del endomisio. Por los mismos tabiques transcurren las ramas nerviosas motoras que inervan cada fascículo, de manera que el perimisio funciona también como vía de paso neurovascular y no solo como armazón mecánico. Del griego perí, "alrededor de", y mŷs, "músculo", con el sufijo latino -ium reservado a las envolturas anatómicas. Se documenta en inglés en 1842, antes incluso que epimisio y que endomisio, los otros dos términos de la misma familia. Es una diferencia de escala. El endomisio se ciñe a cada fibra individual. Alrededor de varias de esas fibras, ya agrupadas en fascículo, se dispone el perimisio. El epimisio, en la periferia, envuelve el conjunto del músculo. Son tres niveles sucesivos de organización del mismo tejido, no tres tejidos distintos. No es un compartimento inerte entre los fascículos. Su malla de colágeno actúa como elemento elástico pasivo: se opone al deslizamiento lateral de las fibras cuando el músculo se contrae y favorece que la fuerza generada por miles de fibras individuales converja en una sola dirección, hacia el tendón. El tejido conjuntivo intramuscular, del que el perimisio es la capa intermedia, contribuye de forma apreciable a la rigidez pasiva que se percibe al estirar un músculo relajado, un fenómeno bien conocido en anatomía funcional y en fisiología del ejercicio. En sentido estricto, no: los vasos lo atraviesan, pero no le pertenecen. Nacen en el epimisio, se ramifican al paso por el perimisio y terminan como capilares en el endomisio, donde alcanzan cada fibra individual. Si desea profundizar en la organización conjuntiva del músculo, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el perimisio
Continuación del epimisio hacia el interior
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra perimisio?
¿Qué diferencia hay entre el perimisio, el epimisio y el endomisio?
¿Qué papel cumple el perimisio en la transmisión de la fuerza muscular?
¿Tiene el perimisio irrigación propia?
Referencias
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