DICCIONARIO MÉDICO

Encefalitis del Nilo Occidental

La encefalitis del Nilo Occidental es la forma grave y minoritaria de la infección por el virus del Nilo Occidental: aquella en la que el virus atraviesa la barrera hematoencefálica y afecta al sistema nervioso central. Se da en menos del 1% de las personas infectadas, casi siempre mayores de 50 años o con las defensas comprometidas, pero concentra la práctica totalidad de la mortalidad asociada al virus. No es un cuadro único: engloba varias presentaciones neurológicas distintas bajo un mismo origen viral.

Qué es la encefalitis del Nilo Occidental

El nombre agrupa, en realidad, tres presentaciones distintas de una misma agresión viral al sistema nervioso: la meningitis, la encefalitis propiamente dicha y una forma de parálisis flácida aguda que recuerda, en su presentación, a la poliomielitis. En la literatura médica en español conviven varias denominaciones para el mismo concepto, como meningoencefalitis del Nilo Occidental o enfermedad neuroinvasiva por virus del Nilo Occidental, y todas remiten a esta misma entrada.

No debe confundirse con la encefalitis como categoría general, que incluye decenas de causas infecciosas y autoinmunes distintas. Esta es, específicamente, la que produce el virus del Nilo Occidental, y su reconocimiento como entidad clínica llegó relativamente tarde: hasta un brote en Israel en 1957, que afectó sobre todo a ancianos en residencias, el virus se consideraba casi siempre causante de una fiebre banal.

Cómo llega el virus al sistema nervioso

Tras la viremia inicial, el virus necesita cruzar la barrera hematoencefálica para alcanzar el sistema nervioso central, un paso que recibe el nombre de neuroinvasión. Los mecanismos exactos todavía se discuten entre la comunidad científica: unos estudios apuntan a una vía hematógena, en la que el propio virus altera la permeabilidad de la barrera y se filtra entre las células endoteliales; otros defienden una vía transneural, en la que viaja por transporte axonal retrógrado a lo largo de los nervios periféricos. Ninguna de las dos hipótesis excluye a la otra.

Una vez dentro, el virus infecta neuronas y desencadena una respuesta inflamatoria que, paradójicamente, contribuye tanto a controlar la infección como a dañar el propio tejido nervioso: la inflamación que ayuda a expulsar al virus es, en parte, la misma que después deja secuelas.

Clasificación de las formas neuroinvasivas

Bajo el nombre común de encefalitis del Nilo Occidental se distinguen tres cuadros. La meningitis del Nilo Occidental afecta a las membranas que envuelven el encéfalo y suele tener el mejor pronóstico de las tres. La encefalitis propiamente dicha compromete el propio tejido cerebral y es la forma más letal. La parálisis flácida aguda, descrita por primera vez como entidad asociada al virus en un brote de Misisipi y Luisiana en 2002, afecta a las motoneuronas de la médula espinal y puede dejar debilidad muscular duradera incluso en quienes sobreviven.

Diferenciación

Frente a la fiebre del Nilo Occidental, la línea divisoria es la afectación del sistema nervioso central: sin ella, por definición, no hay encefalitis del Nilo Occidental, por muy intenso que sea el cuadro general. Frente a otras encefalitis víricas, como la herpética o la japonesa, la diferencia no está tanto en la presentación clínica, bastante superponible entre todas, como en el agente causal y en el contexto epidemiológico: la exposición a mosquitos Culex en una zona con circulación conocida del virus.

Epidemiología

La proporción de personas infectadas que desarrolla esta forma grave se sitúa, según las series publicadas, en torno a 1 de cada 150. La edad es, con diferencia, el factor que más pesa: el riesgo aumenta con cada década de vida a partir de los 50 años, y la inmunodepresión actúa en la misma dirección. Entre quienes desarrollan la forma neuroinvasiva, la mortalidad ronda el 10%, y una parte relevante de quienes sobreviven arrastra secuelas neurológicas durante meses.

España vivió, en el verano de 2020, un repunte inusualmente marcado de esta forma grave, descrito en los boletines de la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica como un aumento sin precedentes en el número de casos neuroinvasivos notificados en el país.

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre meningitis, encefalitis y parálisis flácida por este virus?

Las tres son formas neuroinvasivas del mismo virus, pero afectan a estructuras distintas: la meningitis compromete las membranas que envuelven el encéfalo, con el mejor pronóstico de las tres; la encefalitis afecta al propio tejido cerebral y es la más letal; la parálisis flácida aguda daña las motoneuronas de la médula espinal y puede dejar debilidad muscular permanente.

¿Es mortal la encefalitis del Nilo Occidental?

Puede serlo. Entre quienes desarrollan esta forma grave, la mortalidad ronda el 10%, según los datos recogidos por la vigilancia epidemiológica española.

¿Quién tiene más riesgo de desarrollarla?

Las personas mayores de 50 años y las que tienen las defensas debilitadas. El riesgo crece con cada década de vida a partir de esa edad.

¿Desde cuándo se conoce esta complicación del virus?

Desde 1957, cuando un brote en residencias de ancianos en Israel reveló que el virus del Nilo Occidental podía causar meningoencefalitis grave, no solo la fiebre benigna descrita hasta entonces.

¿Deja secuelas?

En una proporción relevante de los casos, sí. La debilidad muscular y las alteraciones cognitivas pueden prolongarse durante meses tras la fase aguda, sobre todo en quienes desarrollaron parálisis flácida.

Referencias

  1. Manual MSD, versión para profesionales. Virus del Nilo occidental.
  2. Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), Centro Nacional de Epidemiología. Fiebre del Nilo Occidental.
  3. Ministerio de Sanidad. Evaluación rápida de riesgo: meningoencefalitis por virus del Nilo occidental.
  4. MedlinePlus (Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.). Infección por el virus del Nilo Occidental.

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