DICCIONARIO MÉDICO
Ectasia ureteral
La ectasia ureteral es la dilatación anormal del uréter respecto a su calibre habitual (3 a 4 mm en el adulto). No constituye por sí sola una enfermedad, sino un hallazgo radiológico que suele reflejar una obstrucción al flujo de la orina, un reflujo desde la vejiga o una alteración congénita de la pared. Su detección obliga a investigar la causa. La ectasia ureteral describe el aumento estable del diámetro interno de uno o ambos uréteres respecto al calibre normal. Cuando la dilatación se acompaña también de la pelvis renal y los cálices, se emplea el término compuesto ectasia ureteropielocalicial. Si la dilatación mantenida termina afectando al parénquima del riñón, la denominación clínica pasa a ser hidronefrosis. "Ectasia" procede del griego ἔκτασις (éktasis, "dilatación"). El adjetivo "ureteral" deriva del griego οὐρητήρ (ourētḗr, "uréter"), formado a su vez sobre οὖρον (oûron, "orina"). Puede consultar la entrada general sobre ectasia para el sentido amplio del término y la entrada específica sobre uréter para la anatomía del conducto. El hallazgo es común. Se detecta con frecuencia en ecografías prenatales, en revisiones pediátricas, en estudios por dolor lumbar o cólico renal y, no pocas veces, como hallazgo incidental en pruebas de imagen realizadas por otro motivo. La ectasia ureteral no es un diagnóstico en sí, sino una pista. Los uréteres son dos conductos musculares de unos 25 a 30 centímetros de longitud que conectan cada riñón con la vejiga. Su función es propulsar la orina mediante ondas peristálticas: no es un tubo pasivo, sino un músculo activo. Están recubiertos por una mucosa urotelial resistente al contacto con la orina. En condiciones normales, su diámetro interno es de unos 3 a 4 mm. El uréter se dilata cuando el equilibrio entre lo que llega desde el riñón y lo que sale hacia la vejiga se rompe. Tres mecanismos explican la mayoría de los casos. El primero es la obstrucción distal: un cálculo (urolitiasis, litiasis renal), una estenosis inflamatoria o quirúrgica, un tumor pélvico o una hiperplasia prostática que impide el vaciamiento, un embarazo avanzado que comprime la vía urinaria. La presión aguas arriba se eleva y el conducto se distiende. El segundo mecanismo es el reflujo vesicoureteral, en el que la válvula que impide el retorno de la orina desde la vejiga hacia el uréter no funciona bien. La orina sube y baja de manera repetida, y el uréter acaba dilatándose sin obstrucción real. Es un cuadro típico de la infancia, aunque también aparece en adultos. El tercer escenario es congénito y funcional: alteración primaria de la musculatura o de la disposición de las capas ureterales que impide una peristalsis normal. Su forma más conocida es el megauréter, con variantes obstructiva, refluyente y no obstructiva ni refluyente. Existen también causas más raras: fibrosis retroperitoneal, procesos oncológicos con invasión, secuelas de radioterapia pélvica. La clasificación clásica se apoya en el diámetro medido en la ecografía y en la extensión de la dilatación. Por magnitud. Se habla habitualmente de ectasia leve (dilatación de menos de 10 mm en algunas guías pediátricas, o dilatación discreta del uréter en el adulto), moderada (entre 10 y 15 mm) o grave (superior a 15 mm o con afectación evidente de la pelvis y los cálices). Los umbrales exactos varían entre autores y entre poblaciones (fetal, pediátrica, adulta). Por localización del segmento afectado. Puede limitarse a la porción proximal, media o distal del uréter, o afectar a la totalidad. La ubicación orienta la causa: la dilatación distal aislada sugiere obstrucción del extremo (cálculo, estenosis del meato); la afectación difusa apunta a reflujo o a un megauréter congénito. Por extensión al riñón. Puede ser puramente ureteral, ureteropielocalicial (afecta también a la pelvis y los cálices) o acompañarse ya de hidronefrosis, con adelgazamiento del parénquima renal. Por origen. Congénita frente a adquirida; obstructiva frente a no obstructiva. La distinción es relevante porque orienta la actitud clínica. Hidronefrosis. Dilatación pielocalicial que se acompaña de adelgazamiento del parénquima renal. Representa un estadio más avanzado del mismo proceso, con repercusión funcional. Ectasia pielocalicial. Dilatación limitada a la pelvis renal y los cálices, sin dilatación del uréter. Puede aparecer aislada o preceder al cuadro ureteral. Megauréter. Dilatación muy marcada del uréter, superior a 7 mm en el niño, habitualmente congénita. Puede consultar la entrada de megauréter para el detalle. Duplicación ureteral. Presencia de dos uréteres que drenan un mismo riñón. No es una dilatación; se trata de una variante anatómica que en ocasiones se asocia a ectasia por problemas de reflujo o de inserción anómala. "Ectasia" procede del griego ἔκτασις (éktasis, "extensión", "dilatación"). "Ureteral" deriva de οὐρητήρ (ourētḗr), voz griega que designa el uréter y que a su vez se apoya en οὖρον (oûron, "orina"). El término completo describe la dilatación del conducto que lleva la orina desde el riñón hasta la vejiga. No. Algunas ectasias son leves, sin repercusión sobre la función renal, y pueden mantenerse estables durante años o resolverse solas. Otras son la primera manifestación de una obstrucción activa que sí compromete al riñón. La actitud clínica depende del grado, de la causa y de si existen síntomas o alteraciones en la función. No necesariamente. Muchas se deben a obstrucción, pero también pueden aparecer por reflujo vesicoureteral, por megauréter congénito no obstructivo, por embarazo o por dilataciones funcionales sin lesión estructural. El estudio diagnóstico se centra precisamente en distinguir estas causas. Sí, en algunos casos. Las ectasias fetales leves detectadas en la ecografía prenatal se resuelven espontáneamente en la mayoría de los niños durante los primeros años de vida. Las secundarias a un cálculo también desaparecen cuando el cálculo se expulsa o se retira. Las causadas por alteraciones estructurales permanentes, en cambio, no suelen revertir sin corregir la causa. Sí, sobre todo cuando la dilatación se mantiene en el tiempo. Una ectasia leve y estable puede coexistir con un riñón perfectamente funcionante. Una dilatación importante y prolongada, en cambio, transmite presión al parénquima renal y puede acabar produciendo nefropatía obstructiva. Si desea profundizar en conceptos asociados a la ectasia ureteral, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la ectasia ureteral
Anatomía del uréter y por qué se dilata
Grados y tipos de ectasia ureteral
Diferenciación con otros hallazgos radiológicos
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre ectasia ureteral?
¿Es siempre grave un uréter dilatado?
¿Una ectasia ureteral significa siempre que hay obstrucción?
¿Puede desaparecer por sí sola?
¿Se relaciona con la función del riñón?
Referencias
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