DICCIONARIO MÉDICO

Dromomanía

La dromomanía fue un diagnóstico psiquiátrico de finales del siglo XIX que designaba el impulso irrefrenable de vagar o emprender viajes largos sin un plan previo, con abandono de la vida cotidiana y, con frecuencia, amnesia parcial de lo ocurrido. Descrita por el médico francés Philippe Tissié en 1887, no figura como entidad autónoma en las clasificaciones diagnósticas actuales, que integran los cuadros afines en la categoría más amplia de las fugas disociativas.

Qué es la dromomanía

La dromomanía, también llamada en su época fuga viajera o automatismo ambulatorio, se caracterizaba por episodios súbitos en los que la persona abandonaba su domicilio, su trabajo y su entorno para recorrer largas distancias, en ocasiones cientos o miles de kilómetros a pie. Al retornar, el paciente refería un recuerdo fragmentado del viaje y no acertaba a explicar el motivo. Los cuadros descritos incluían con frecuencia adopción temporal de otras identidades, precariedad económica extrema durante el desplazamiento y, en muchos casos, arresto por vagabundeo.

El término procede del griego δρόμος (drómos, ‘carrera, curso, recorrido’) y μανία (manía, ‘locura, entusiasmo desmedido’). Combinar una raíz que remite al movimiento con el sufijo -manía, ya consolidado en la nosología decimonónica para nombrar impulsos incoercibles (piromanía, cleptomanía, dipsomanía), permitió etiquetar una conducta que hasta entonces se movía entre el delito, la miseria y la extravagancia. La primera documentación médica del término se atribuye a Philippe Tissié, en la tesis doctoral Les aliénés voyageurs: essai médico-psychologique, defendida en Burdeos el 16 de febrero de 1887 bajo la dirección de Albert Pitres, discípulo de Charcot.

Contexto histórico y el caso de Albert Dadas

El paciente cero de la literatura médica sobre dromomanía fue Jean-Albert Dadas, un empleado de la compañía del gas de Burdeos evaluado por Tissié a partir de 1886. Dadas emprendía viajes recurrentes, largos y no planificados: llegó a Praga, Viena, Moscú y Constantinopla, casi siempre a pie, sin documentación y sin recordar bien lo que había hecho ni por dónde había pasado. Volvía exhausto, desorientado y sin explicación coherente.

A partir del caso Dadas, entre 1886 y aproximadamente 1909, apareció en la clínica francesa una constelación de casos similares, sobre todo en varones jóvenes de clase trabajadora. Jean-Martin Charcot, en la Salpêtrière, presentó cuadros equivalentes con el nombre de automatismo ambulatorio. La epidemia de viajeros locos ha sido reinterpretada en profundidad por el filósofo Ian Hacking en Mad Travelers (1998), donde la analiza como ejemplo de enfermedad mental transitoria: un cuadro clínico que emerge en un contexto histórico preciso, se hace visible en unos años concretos y termina desapareciendo del catálogo diagnóstico cuando cambian las condiciones sociales que le daban sentido.

Estatus nosológico actual

Ni el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5-TR) ni la Clasificación internacional de enfermedades (CIE-11) recogen la dromomanía como diagnóstico independiente. Los cuadros que en su día se etiquetaban con este término se subsumen hoy, en función de sus rasgos clínicos, en categorías más amplias.

La fuga disociativa, incluida como especificador dentro de la amnesia disociativa en el DSM-5-TR y como cuadro asociado a los trastornos disociativos en la CIE-11, es la etiqueta contemporánea que más se aproxima a la descripción original. Se caracteriza por un desplazamiento no planificado del entorno habitual, acompañado de amnesia sobre la propia identidad o el pasado. Otros casos históricos de dromomanía encajarían mejor en cuadros como los trastornos del control de los impulsos, ciertos episodios maníacos con conducta desorganizada o incluso, según algunos autores, en el trastorno de identidad disociativo.

Fuera del ámbito psiquiátrico, la palabra sobrevive como término culto o literario para referirse al gusto compulsivo por viajar, un uso que no describe patología alguna y que se emparenta con el Wanderlust alemán.

Diferenciación con conceptos próximos

Fuga disociativa. Es la categoría diagnóstica actual que recoge los rasgos nucleares de la vieja dromomanía: desplazamiento inesperado, amnesia autobiográfica y, en algunos casos, adopción de una nueva identidad. Requiere descartar causas orgánicas y el consumo de sustancias.

Cleptomanía y piromanía. Comparten con la dromomanía la estructura -manía del vocabulario decimonónico. Se refieren, respectivamente, al impulso incoercible de robar y de provocar incendios. Ambas siguen figurando, sin embargo, como entidades diagnósticas específicas dentro de los trastornos del control de los impulsos, cosa que la dromomanía dejó de hacer hace décadas.

Wanderlust. Voz alemana que designa el deseo intenso de viajar y descubrir lugares. No es un diagnóstico ni describe conducta patológica: es una disposición cultural y afectiva. Los ámbitos literarios y coloquiales la utilizan a veces como sinónimo de dromomanía, un desplazamiento semántico que difumina el sentido clínico original del término.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra dromomanía?

De la unión del griego δρόμος (drómos, ‘carrera, recorrido’) y μανία (manía, ‘locura, exaltación’). La raíz drómos es la misma que aparece en hipódromo (‘lugar donde corren los caballos’) y en síndrome (‘conjunto de signos que corren juntos’). El sufijo -manía se consolidó en la psiquiatría del siglo XIX para nombrar impulsos patológicos repetidos: piromanía, cleptomanía, dipsomanía.

¿Sigue siendo un diagnóstico psiquiátrico?

No. Ni el DSM-5-TR ni la CIE-11 recogen la dromomanía como entidad autónoma. Los cuadros históricamente descritos con este nombre se clasifican hoy, según su presentación, en la fuga disociativa, en otros trastornos disociativos, en episodios maníacos con conducta desorganizada o en cuadros del espectro del control de impulsos. El término tiene interés sobre todo histórico y lexicográfico.

¿Quién describió el primer caso?

El médico francés Philippe Tissié, en su tesis doctoral defendida en Burdeos en 1887. El paciente era Albert Dadas, empleado del gas de la ciudad, que emprendía viajes recurrentes a pie por Europa Central y del Este sin recuerdo claro de sus recorridos. Jean-Martin Charcot presentó poco después casos similares con el nombre de automatismo ambulatorio.

¿Es lo mismo dromomanía que Wanderlust?

Estrictamente, no. Wanderlust es un término alemán que designa el gusto o la avidez por viajar, sin connotación de enfermedad. La dromomanía, en su acepción psiquiátrica original, implicaba un impulso incoercible con abandono del entorno habitual y frecuente amnesia. En el uso literario contemporáneo, sin embargo, ambos términos se confunden.

Referencias

  1. Hacking I. Mad Travelers: Reflections on the Reality of Transient Mental Illnesses. Harvard University Press.
  2. American Psychiatric Association. Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, DSM-5-TR.
  3. Organización Mundial de la Salud. Clasificación internacional de enfermedades, undécima revisión (CIE-11).
  4. Real Academia Española. Dromomanía. Diccionario de la lengua española.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados a la dromomanía, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Cleptomanía: impulso incoercible de sustraer objetos, dentro de los trastornos del control de los impulsos.
  • Piromanía: impulso incoercible de provocar incendios.
  • Dipsomanía: impulso episódico y compulsivo de consumir grandes cantidades de alcohol.
  • Impulso: tendencia a actuar de forma inmediata y no planificada.
  • Compulsión: acto repetido que la persona ejecuta por presión interna pese a reconocerlo como excesivo.
  • Amnesia disociativa: pérdida selectiva de recuerdos autobiográficos sin daño orgánico demostrable.
  • Manía: estado afectivo con euforia o irritabilidad, característico del trastorno bipolar.

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