DICCIONARIO MÉDICO
Manía
La manía es un estado de ánimo anormal y persistentemente elevado, expansivo o irritable, acompañado de un aumento sostenido de la energía y la actividad. Constituye uno de los polos de los trastornos del ánimo y define, junto con la depresión, el territorio afectivo del trastorno bipolar. No es sinónimo de alegría intensa: se trata de una alteración sostenida que desborda el juicio y la conducta de quien la padece. En psiquiatría, la manía designa una elevación patológica del estado de ánimo que se mantiene en el tiempo y que se acompaña de exaltación, verborrea, disminución de la necesidad de dormir, autoestima exagerada y una tendencia a implicarse en actividades de consecuencias graves. La palabra viene del griego μανία (maníā), que los antiguos usaban para nombrar el furor, el frenesí y la locura. Ya aparece en Heródoto y en los textos hipocráticos, y deriva del verbo μαίνεσθαι (maínesthai), "estar furioso, fuera de sí". Del griego pasó al latín tardío mania y, de ahí, a las lenguas romances. Conviene separar dos usos del término que conviven en español. Uno es el psiquiátrico, el que aquí interesa: un cuadro afectivo definido. El otro es el coloquial, que emplea "manía" para hablar de una costumbre extravagante o de una antipatía ("le tiene manía"). Nada tienen que ver. El mismo elemento griego, además, sirve de sufijo culto para nombrar inclinaciones patológicas hacia algo, como en cleptomanía o piromanía, donde ya no se refiere al estado de ánimo sino a un impulso irresistible. El ánimo elevado puede tomar dos formas. Unas veces es euforia: la persona se siente pletórica, optimista sin fundamento, capaz de cualquier empresa. Otras veces predomina la irritabilidad, y entonces el estado de fondo no es la alegría sino la tensión y el enfado fácil. Sobre esa base aparecen la euforia o la disforia, el pensamiento acelerado (la llamada fuga de ideas), el habla atropellada y una energía que no encuentra freno. Dormir deja de parecer necesario. En los cuadros más intensos, la elevación del ánimo arrastra consigo la pérdida del juicio de realidad. Pueden entonces sumarse ideas delirantes, casi siempre de grandeza, que acercan el episodio al terreno de la psicosis. Es una de las razones por las que la manía florida, en su punto álgido, llega a confundirse con otros cuadros. La distinción no siempre es sencilla a simple vista. El contexto habitual de la manía es el trastorno bipolar, hasta el punto de que un solo episodio maníaco basta, por sí mismo, para el diagnóstico del tipo I, sin que haga falta que haya habido antes una fase depresiva. Existe una versión atenuada, la hipomanía, de menor intensidad y menor repercusión, que caracteriza a otras formas del espectro bipolar. La distinción entre una y otra es de grado y de consecuencias. Fuera del trastorno bipolar existen otros escenarios posibles. Se han descrito estados maníacos secundarios a determinadas enfermedades neurológicas, a infecciones que afectan al cerebro y al consumo de ciertas sustancias o medicamentos. La manía, en estos casos, es la expresión de una alteración cerebral de origen distinto, no de un trastorno afectivo primario. Su forma se parece; su causa, no. Del griego μανία, "locura" o "furor", documentada ya en Heródoto y en los escritos hipocráticos. La raíz remite al verbo μαίνεσθαι, "estar fuera de sí". El término pasó al latín tardío como mania y de ahí a las lenguas romances, con el sentido médico y también con el uso coloquial que hoy convive con él. No. La euforia es una sensación de bienestar exagerado que puede formar parte de un episodio maníaco, pero la manía es un cuadro más amplio y sostenido, que incluye la aceleración del pensamiento, la hiperactividad y la falta de sueño, y que muchas veces cursa con irritabilidad en lugar de alegría. Es su contexto más frecuente, pero no el único. Puede surgir también en el trastorno esquizoafectivo, y como fenómeno secundario en algunas enfermedades neurológicas, infecciones cerebrales o intoxicaciones por sustancias y fármacos. La hipomanía es una forma más leve y breve, sin la repercusión grave sobre la vida de la persona que caracteriza al episodio maníaco pleno y sin síntomas psicóticos. La manía, en su expresión completa, puede requerir atención hospitalaria.Qué es la manía
Cómo se manifiesta el estado maníaco
La manía dentro de los trastornos del ánimo
Preguntas frecuentes
De dónde viene la palabra manía
Es lo mismo la manía que la euforia
Aparece la manía solo en el trastorno bipolar
Qué diferencia hay entre manía e hipomanía
Referencias
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