DICCIONARIO MÉDICO
Estado de ánimo
El estado de ánimo es el tono emocional de fondo que una persona mantiene de forma sostenida a lo largo del tiempo y que influye en su percepción del entorno, su conducta y sus relaciones. En psiquiatría se explora a partir del relato del propio paciente; el afecto, en cambio, es lo que el clínico observa directamente durante la entrevista. En semiología psiquiátrica, el estado de ánimo designa la disposición emocional prolongada que colorea la experiencia subjetiva de una persona. No se trata de una reacción puntual ante un estímulo (eso corresponde a la emoción), sino de un trasfondo más estable que puede durar horas, días o semanas y que el paciente describe con expresiones como "me siento triste", "estoy nervioso" o "me encuentro bien". En inglés se emplean indistintamente mood y, con menos frecuencia, affective state, mientras que la tradición francófona prefiere el término humeur. La palabra ánimo procede del latín anĭmus, emparentada a su vez con el griego ἄνεμος (ánemos, "soplo", "viento"). La RAE recoge el vocablo ya en el Diccionario de Autoridades de 1726 con la acepción de "espíritu" o "intención", y su uso se fue especializando en medicina hasta adquirir el sentido psicológico actual. La Real Academia Nacional de Medicina lo define como "disposición afectiva básica que colorea toda la experiencia psíquica". Conviene separarlo con nitidez de dos conceptos vecinos. El afecto es la expresión observable del estado emocional: lo que el examinador registra (gestos, tono de voz, postura corporal) durante la entrevista clínica. Y la afectividad es el término paraguas que engloba emociones, sentimientos, afectos y estados de ánimo como partes de la vida emocional en su conjunto. Confundir estas tres nociones es uno de los errores más frecuentes en las primeras etapas de la formación psiquiátrica. La psicopatología descriptiva distingue varios tipos según la polaridad y la intensidad del tono afectivo. Estado de ánimo eutímico. Se considera el rango de normalidad: la persona experimenta fluctuaciones emocionales proporcionadas a las circunstancias, sin que predomine la tristeza ni la euforia. En la práctica clínica del trastorno bipolar, la eutimia designa el periodo interepisódico en el que no se cumplen criterios de episodio maníaco ni depresivo. No equivale, sin embargo, a una ausencia absoluta de variaciones emocionales. En el polo opuesto se sitúa el estado de ánimo disfórico, caracterizado por un malestar que puede combinar tristeza, irritabilidad y ansiedad. Cuando la tonalidad emocional se desplaza hacia el extremo contrario, se habla de estado de ánimo elevado (alegría o euforia desproporcionadas para la situación) o de estado de ánimo expansivo, en el que la persona muestra una sociabilidad desinhibida, verborrea y tendencia a implicarse en actividades sin medir las consecuencias. El estado de ánimo irritable merece mención aparte porque puede aparecer tanto en cuadros depresivos como maníacos: la persona reacciona con enfado o cólera ante estímulos que en condiciones habituales no provocarían esa respuesta. El DSM-5-TR lo incluye como criterio alternativo al ánimo elevado en la definición del episodio maníaco. Dentro del examen del estado mental, el estado de ánimo se recoge preguntando al paciente cómo se siente y anotando su respuesta literal o parafraseada. Es, por tanto, un dato subjetivo. Esa información se contrasta después con la observación del afecto por parte del examinador, ya que puede existir discordancia: un paciente que verbaliza sentirse "bien" mientras presenta llanto incontenible o, a la inversa, un paciente que refiere tristeza profunda con una expresión facial indiferente (situación frecuente en el embotamiento afectivo de ciertos trastornos psicóticos). Valorar el estado de ánimo no se reduce a clasificarlo en una categoría. El clínico evalúa también su congruencia con la situación vital del paciente, su estabilidad temporal y su reactividad: si el ánimo responde a estímulos positivos o permanece fijo con independencia de lo que ocurra alrededor. Un ánimo que no se modifica ante ninguna circunstancia sugiere una alteración más grave que uno que oscila con los acontecimientos, dato que orienta el razonamiento clínico incluso antes de disponer de pruebas complementarias. El estado de ánimo depende de una red de estructuras cerebrales que incluye la corteza prefrontal, la amígdala, el hipocampo y regiones del tronco encefálico productoras de monoaminas. La serotonina, la noradrenalina y la dopamina participan en la modulación del tono afectivo, y las alteraciones en su disponibilidad sináptica constituyen uno de los modelos explicativos de los trastornos del ánimo. Pero este modelo monoaminérgico, propuesto en la década de 1960, se ha ido completando con datos sobre el papel de la neuroplasticidad, el eje hipotalámico-hipofisario-suprarrenal y la neuroinflamación. La regulación del ánimo no es puramente biológica. Factores psicológicos (patrones cognitivos, estilos de afrontamiento) y sociales (apoyo familiar, eventos vitales estresantes) interaccionan con la vulnerabilidad biológica. Por eso la investigación actual aborda los trastornos del estado de ánimo desde un modelo biopsicosocial que integra los tres niveles, en lugar de atribuir la causalidad a un solo factor. La palabra ánimo deriva del latín anĭmus, que a su vez se relaciona con el griego ἄνεμος (ánemos, "soplo" o "viento"), aludiendo al aliento vital. En castellano se documenta desde el siglo XIII con acepciones que van desde "valor" hasta "intención", y su uso médico como sinónimo de humor o disposición afectiva se consolidó en la literatura psiquiátrica del siglo XX. No. El estado de ánimo es lo que el paciente refiere sobre cómo se siente: un dato subjetivo y sostenido en el tiempo. El afecto es lo que el clínico observa durante la exploración (expresión facial, gestualidad, tono de voz). Pueden coincidir o no, y esa concordancia o discordancia tiene valor semiológico. La psicopatología clásica describe cinco grandes categorías: eutímico (normal), disfórico (malestar con tristeza, ansiedad o irritabilidad), elevado (alegría o euforia excesivas), expansivo (sociabilidad y actividad desbordantes) e irritable (propensión al enfado desproporcionado). Algunos autores añaden el ánimo ansioso como categoría independiente. Sí. La alexitimia, por ejemplo, implica una dificultad marcada para identificar y describir las propias emociones. En estos casos, puede ser el entorno cercano o el clínico quien detecte que el ánimo ha cambiado antes de que la persona lo verbalice. Si desea profundizar en conceptos asociados al estado de ánimo, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el estado de ánimo
Clasificación de los estados de ánimo
El estado de ánimo en la exploración psiquiátrica
Regulación del estado de ánimo y sustratos neurobiológicos
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la expresión "estado de ánimo"?
¿Es lo mismo estado de ánimo que afecto?
¿Cuántos tipos de estado de ánimo se reconocen?
¿Puede una persona tener un estado de ánimo sin darse cuenta?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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