DICCIONARIO MÉDICO

Desgarro vaginal

El desgarro vaginal es una rotura traumática de la mucosa y la submucosa de las paredes de la vagina. Aparece casi siempre en el contexto del parto, aunque puede tener otras causas, y se distingue del desgarro perineal por afectar a estructuras anatómicas diferentes, algo que condiciona su clasificación y su reparación.

Qué es un desgarro vaginal

Un desgarro vaginal es una solución de continuidad que compromete las capas de la pared vaginal, habitualmente la mucosa y la submucosa, y en las formas más profundas también los tejidos paravaginales. Se produce cuando la elasticidad del canal no alcanza a acomodar la distensión brusca del expulsivo o el impacto de un traumatismo. Su morbilidad depende de la localización, la profundidad y la proximidad a estructuras vecinas como la uretra, el recto o los vasos vaginales.

La palabra vagina procede del latín vagīna, "vaina" o "funda", y se incorporó al vocabulario anatómico gracias a Realdo Colombo en su tratado De re anatomica (1559), donde el italiano recuperó el término latino para designar el conducto que aloja el pene durante el coito.

Localización: no todos los desgarros están en el mismo sitio

La clasificación clínica del desgarro vaginal se basa sobre todo en su ubicación, más que en una escala de grados. Los desgarros pueden situarse en cualquiera de las paredes del conducto, y las diferencias importan para el pronóstico funcional.

Pared vaginal posterior. Es la localización más frecuente en el parto, porque la cabeza fetal empuja precisamente en esta dirección al final del expulsivo. Los desgarros posteriores suelen coincidir con lesiones perineales asociadas y pueden extenderse hacia el rafe anovulvar.

Pared anterior. Menos común, se relaciona con partos de fetos macrosómicos o con expulsivos rápidos. Su relevancia radica en la proximidad a la uretra: un desgarro anterior profundo puede llegar a comprometerla.

Paredes laterales. Aparecen con más frecuencia en partos instrumentales y en situaciones donde la cabeza rota mal en el interior de la pelvis. Pueden sangrar de manera considerable porque en la profundidad discurren ramas de la arteria vaginal.

Fondos de saco. Los desgarros que alcanzan los fondos de saco, en especial el posterior, son poco frecuentes pero potencialmente graves: un desgarro de fondo de saco posterior puede comunicar con la cavidad peritoneal. Requieren reparación cuidadosa por su cercanía a estructuras profundas.

Desgarro cervical. Es en realidad una entidad aparte. Afecta al cuello uterino, no a la pared vaginal propiamente dicha, y suele localizarse en las horas 3 y 9 del reloj cervical. Puede sangrar de manera profusa y aparece más en partos precipitados, en pujos con dilatación incompleta y en instrumentaciones difíciles.

Causas fuera del contexto obstétrico

La lesión no es exclusiva del parto. En mujeres postmenopáusicas, la atrofia vaginal reduce la elasticidad del epitelio y facilita los desgarros durante las relaciones sexuales, incluso con actividad no traumática. Los traumatismos sexuales (agresiones, penetración forzada), los accidentes con objetos punzantes o los traumatismos a horcajadas también producen desgarros vaginales que se manejan en el ámbito de la traumatología ginecológica. En estos casos, el enfoque clínico incluye siempre la valoración de posibles lesiones asociadas, la profilaxis infecciosa y, cuando procede, el circuito legal correspondiente.

Diferenciación con el desgarro perineal

La distinción entre desgarro vaginal y desgarro perineal no es una cuestión de matiz, sino de anatomía distinta. El periné es la región músculo-cutánea que ocupa el espacio entre la vulva y el ano; el desgarro perineal afecta a la piel de esa zona, a los músculos superficiales y profundos del suelo pélvico y, en las formas más severas, al esfínter anal y al recto. El desgarro vaginal se limita a las paredes del conducto vaginal.

La confusión frecuente proviene del hecho de que ambos coexisten en la mayoría de partos vaginales con lesiones. La escala de Sultan, referencia para el desgarro perineal, incluye la mucosa vaginal solo como parte de la lesión perineal de grado I, pero eso no la convierte en el instrumento adecuado para catalogar un desgarro vaginal aislado. Cuando la lesión afecta a las paredes vaginales sin comprometer el periné, se describe por su ubicación (anterior, posterior, lateral, fondo de saco) y por su profundidad, no por grados.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra vagina?

Del latín vagīna, que significaba "vaina" o "funda". Realdo Colombo lo incorporó al vocabulario anatómico en 1559 por analogía mecánica con la vaina que cubre una espada. La imagen ha resistido cinco siglos sin modificarse.

¿Un desgarro vaginal es lo mismo que un desgarro perineal?

No. Los dos coexisten con mucha frecuencia en el postparto y a veces se agrupan bajo la etiqueta común de "lesiones obstétricas del canal blando", pero afectan a estructuras anatómicas distintas: el desgarro vaginal a las paredes del conducto, el perineal a la zona de piel y músculo entre la vulva y el ano. La clasificación de Sultan, con sus cuatro grados, se aplica al perineal, no al vaginal.

¿Todos los desgarros vaginales aparecen en el parto?

No, aunque el parto es la causa dominante. Los traumatismos sexuales, la penetración con atrofia vaginal postmenopáusica y las lesiones accidentales pueden producirlos en mujeres que nunca han tenido un embarazo. El enfoque clínico varía según el contexto.

¿Qué desgarros vaginales sangran más?

Los que se localizan en las paredes laterales y en los fondos de saco, por la proximidad a ramas de la arteria vaginal, y muy en particular los desgarros cervicales, que pueden dar hemorragias importantes en el postparto inmediato. La exploración sistemática del cérvix con valvas después de todo parto instrumental o difícil forma parte del protocolo estándar.

¿Se puede prevenir?

De manera absoluta, no. Sí se han descrito estrategias que reducen su incidencia: el masaje perineal en las últimas semanas del embarazo, el control del ritmo del expulsivo con pujos dirigidos, la aplicación de compresas calientes en el periné durante la salida de la cabeza y el uso restrictivo, no sistemático, del parto instrumental. La conformación anatómica de la pelvis y el tamaño fetal son factores no modificables.

Referencias

  1. Mayo Clinic. Desgarros vaginales durante el parto.
  2. Hospital Universitario Virgen de las Nieves. Trauma perineal obstétrico. Sesión clínica.
  3. Real Academia Española. Diccionario de la lengua española: vagina.
  4. Real Academia Nacional de Medicina de España. Diccionario de términos médicos.

Entradas relacionadas en el diccionario

Otras entradas del Diccionario médico completan el mapa clínico del desgarro vaginal:

  • Desgarro perineal: lesión de la región músculo-cutánea entre la vulva y el ano, con la que suele coexistir.
  • Vagina: conducto fibromuscular que comunica la vulva con el útero.
  • Episiotomía: incisión programada del periné durante el parto.
  • Perineorrafia: reparación quirúrgica del periné.

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