DICCIONARIO MÉDICO
Cryptococcus
Cryptococcus es un género de hongos levaduriformes encapsulados perteneciente al filo Basidiomycota. De las más de treinta especies descritas, dos son patógenas para el ser humano: C. neoformans y C. gattii, agentes causales de la criptococosis. El nombre procede de dos voces del griego clásico: κρυπτός (kryptós, oculto, escondido) y κόκκος (kókkos, grano, esfera). Traducido literalmente, significa "esfera oculta", una alusión a la gruesa cápsula de polisacáridos que rodea la célula y que la vuelve difícilmente visible con las tinciones convencionales del laboratorio. Fue Vuillemin quien en 1901 propuso formalmente el nombre del género tras estudiar una cepa aislada de un paciente humano; antes de esa fecha, y durante décadas después, el hongo se conoció también como Torula histolytica y Torula neoformans, de ahí que a la enfermedad se la llamara torulosis en los textos médicos hasta bien avanzado el siglo XX. Las células de Cryptococcus son esféricas o ligeramente elipsoidales, con un diámetro de 4 a 6 micras en su forma vegetativa. Lo que las hace reconocibles al microscopio es la cápsula: una envoltura mucopolisacárida que puede expandir el diámetro total hasta 25 micras. La técnica clásica para ponerla en evidencia consiste en mezclar la muestra (habitualmente líquido cefalorraquídeo) con tinta china. Las partículas de pigmento quedan excluidas de la cápsula y se forma un halo claro alrededor de la levadura, un efecto visual tan llamativo que durante décadas constituyó la forma más directa de identificar el hongo en el laboratorio. Esa cápsula no es un adorno pasivo. Está compuesta principalmente por glucuronoxilomanano (GXM) y galactoxilomanano (GalXM), y constituye el factor de virulencia más estudiado del género. Interfiere con la fagocitosis por parte de los macrófagos alveolares, modula la respuesta inmunitaria del huésped e incluso puede liberarse al medio extracelular, lo que permite detectar antígeno capsular en suero y en líquido cefalorraquídeo como herramienta diagnóstica. Cryptococcus neoformans es la especie con mayor relevancia médica. Su hábitat natural se asocia al suelo contaminado con excrementos de aves, en particular de palomas, donde la levadura encuentra una fuente abundante de nitrógeno. La infección humana se adquiere por inhalación de levaduras desecadas o basidiosporas. En personas con inmunodeficiencia, especialmente aquellas con infección avanzada por VIH, la infección pulmonar puede diseminarse al sistema nervioso central y causar una meningoencefalitis de evolución subaguda o crónica. La criptococosis meníngea se convirtió en una de las infecciones oportunistas definitorias de sida en la década de 1980 y sigue siendo una causa mayor de mortalidad en pacientes inmunodeprimidos en el África subsahariana. Cryptococcus gattii se diferencia en varios aspectos. Habita sobre todo en regiones tropicales y subtropicales, asociado a la corteza y los detritos de determinadas especies de eucalipto, y puede causar enfermedad en individuos con un sistema inmunitario aparentemente competente. Un brote que comenzó en 1999 en la isla de Vancouver (Columbia Británica, Canadá) atrajo la atención internacional porque afectó a personas sin inmunodeficiencia conocida y se extendió al noroeste del Pacífico estadounidense. La clasificación serológica del género distingue cuatro serotipos capsulares (A, B, C y D). Los serotipos A y D corresponden a C. neoformans (con sus variedades grubii y neoformans, respectivamente) y los serotipos B y C a C. gattii. La taxonomía molecular ha propuesto subdivisiones adicionales dentro de cada complejo. C. neoformans produce melanina a partir de sustratos difenólicos presentes en el entorno, y esa melanina se deposita en la pared celular. Lo que llamó la atención de los investigadores fue que las cepas melanizadas crecen más rápido cuando se las expone a radiación gamma, un comportamiento insólito entre los organismos vivos. El hallazgo, publicado en 2007, sugiere que la melanina fúngica puede aprovechar la energía de la radiación ionizante para la actividad metabólica, algo que se ha comparado (con todas las cautelas) con la función de la clorofila en las plantas. Del griego κρυπτός (kryptós, oculto) y κόκκος (kókkos, esfera o grano). Hace referencia a la cápsula mucopolisacárida que envuelve la levadura y la hace "invisible" con las tinciones bacteriológicas habituales. Fue propuesto por Vuillemin en 1901. No. Cryptococcus es el género del hongo; criptococosis es la enfermedad que produce. La distinción es análoga a la que existe entre Staphylococcus (el microorganismo) y estafilococia (la infección). Depende de la especie. C. neoformans causa enfermedad sobre todo en pacientes con inmunodeficiencia grave (VIH avanzado, trasplantados, uso prolongado de corticoides). C. gattii, en cambio, puede infectar a personas sin inmunodepresión aparente, como demostró el brote de la isla de Vancouver a finales de los años noventa. Las palomas no enferman ni transmiten directamente el hongo a las personas. Lo que ocurre es que sus excrementos proporcionan un medio rico en nutrientes donde C. neoformans se multiplica con facilidad. La infección humana se produce al inhalar partículas del hongo presentes en el polvo de zonas contaminadas con guano seco, no por contacto con el ave. Si desea profundizar en conceptos asociados a Cryptococcus, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es Cryptococcus
Morfología y cápsula polisacárida
Especies de importancia clínica
Un dato curioso: la melanina y la radiación
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre Cryptococcus?
¿Es lo mismo Cryptococcus que criptococosis?
¿Solo afecta a personas inmunodeprimidas?
¿Las palomas transmiten la criptococosis?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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