DICCIONARIO MÉDICO
Coriorretinopatía serosa central
La coriorretinopatía serosa central (CSC) es una enfermedad ocular que se produce por la acumulación de líquido seroso bajo la retina neurosensorial, habitualmente en la zona de la mácula. Predomina en varones de 25 a 50 años, es generalmente unilateral y tiene buen pronóstico en la mayoría de los casos. Se considera la cuarta enfermedad retiniana adquirida con mayor impacto sobre la visión. El nombre describe lo que ocurre: una enfermedad (-patía) de la coroides y la retina (coriorretinopatía) en la que se acumula un líquido seroso en la zona central del fondo de ojo. También se conoce como coroidopatía serosa central, un sinónimo que enfatiza que el problema primario parece residir en la coroides más que en la retina. MedlinePlus la recoge bajo este segundo nombre. El diccionario incluye ambas variantes; la entrada retinopatía serosa central remite a la misma entidad. El mecanismo no se conoce por completo. La hipótesis que cuenta con mayor respaldo postula una hiperpermeabilidad de la coriocapilar (la red capilar de la coroides) que permite la extravasación de líquido. Este líquido atraviesa el epitelio pigmentario retiniano (EPR), cuya función de barrera se ve comprometida, y se acumula entre el EPR y la retina neurosensorial, produciendo un desprendimiento seroso localizado. Entre los factores de riesgo, el estrés psicológico es el más citado en la literatura, y la asociación con personalidades de tipo A se ha repetido en múltiples estudios observacionales, aunque la relación causal no está demostrada de forma concluyente. El uso de corticoides (por cualquier vía: oral, inhalada, tópica, inyectada) es otro desencadenante bien documentado. Hay una desproporción llamativa entre sexos: la relación hombres/mujeres se sitúa en torno a 8:1 en las series más amplias. En mujeres, la CSC aparece habitualmente a edades algo mayores y se ha asociado al embarazo y a situaciones de desequilibrio hormonal. Existe también una predisposición genética aún poco definida. La CSC aguda se resuelve espontáneamente en la mayoría de los pacientes. El líquido se reabsorbe entre uno y tres meses, y la agudeza visual se recupera de forma notable, aunque puede quedar una leve disminución de la sensibilidad al contraste o del color. El 94 % de los pacientes con CSC aguda recuperan buena parte de la visión sin necesidad de intervención. No siempre es tan favorable la evolución. Aproximadamente la mitad de los pacientes sufren al menos una recurrencia, y un 5 % desarrolla la forma crónica, en la que la acumulación de líquido persiste o reaparece repetidamente. La CSC crónica puede provocar cambios atróficos en las capas externas de la retina y secuelas visuales permanentes. El umbral de duración a partir del cual se considera crónica varía según los autores, pero suele fijarse en torno a los seis meses de persistencia del desprendimiento seroso. La distinción con la degeneración macular asociada a la edad (DMAE) es la más relevante en la práctica, porque ambas producen desprendimiento seroso en la mácula. En la DMAE, sin embargo, suele haber drusas, neovascularización y alteraciones del EPR más extensas, y el perfil del paciente es distinto (edad avanzada, ambos sexos por igual). La vasculopatía polipoidea, la enfermedad de Vogt-Koyanagi-Harada y determinados tumores coroideos (como el hemangioma o, más raramente, el melanoma) también pueden simular una CSC. La angiografía con fluoresceína y con verde de indocianina permite identificar el punto de fuga y diferenciar estas entidades. El término combina "coriorretinopatía" (enfermedad de la coroides y la retina), "serosa" (por el líquido seroso que se acumula) y "central" (porque afecta a la zona central de la retina, la mácula). Es un nombre puramente descriptivo. En la mayoría de los casos, no. La forma aguda se autolimita en pocas semanas o meses y el pronóstico visual es bueno. La forma crónica o recurrente, sin embargo, puede dejar secuelas visuales permanentes si no se controla adecuadamente. Sí, hay una asociación epidemiológica bien establecida. Periodos de estrés intenso, personalidades de tipo A y el uso de corticoides (que el organismo también produce en mayor cantidad bajo estrés) son los factores de riesgo más citados. No obstante, la relación causal exacta sigue sin demostrarse de forma definitiva. Sí. Son dos denominaciones de la misma enfermedad. "Coriorretinopatía" subraya que la coroides participa en el mecanismo; "retinopatía" se centra en que la retina es la estructura donde se acumula el líquido. "Coroidopatía serosa central" es un tercer sinónimo igualmente válido. Si desea profundizar en conceptos asociados a la coriorretinopatía serosa central, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la coriorretinopatía serosa central
Factores de riesgo y perfil del paciente
Forma aguda y forma crónica
Diferenciación con entidades que pueden confundirse
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre de esta enfermedad?
¿Es grave la coriorretinopatía serosa central?
¿Tiene relación con el estrés?
¿Es lo mismo coriorretinopatía serosa central que retinopatía serosa central?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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