DICCIONARIO MÉDICO
Conducto calcóforo
El conducto calcóforo es un canalículo muy fino que atraviesa la matriz calcificada del tejido óseo, conectando las lagunas donde residen los osteocitos entre sí y con los conductos de Havers. A través de estas vías, los osteocitos extienden prolongaciones citoplasmáticas que les permiten comunicarse mediante uniones de hendidura y recibir nutrientes. La denominación combina dos raíces: el latín calx, calcis (piedra caliza, cal) y el griego φόρος (fóros, del verbo φέρω, "llevar"). Literalmente, significa "que transporta a través de la cal", una descripción exacta de lo que hace: perforar la matriz mineralizada de hidroxiapatita para que las células óseas no queden incomunicadas dentro de ella. En la histología anglosajona, el equivalente es canaliculus (plural canaliculi), y en español se emplea también el sinónimo canalículo óseo. Cada osteocito ocupa una laguna osteocitaria excavada en la matriz. Sin los conductos calcóforos, esas lagunas serían compartimentos estancos rodeados de mineral. Las prolongaciones citoplasmáticas que los osteocitos envían a través de los canalículos contactan con las de osteocitos vecinos y con las células que recubren los conductos de Havers. Las uniones de hendidura (gap junctions) entre esas prolongaciones forman una red de comunicación que recorre todo el hueso compacto. Los conductos calcóforos no se limitan a nutrir al osteocito. Dentro de cada canalículo existe un espacio pericanalicular lleno de líquido intersticial. Cuando el hueso soporta carga mecánica, ese líquido se desplaza y genera fuerzas de cizallamiento sobre la membrana de las prolongaciones osteocitarias. El osteocito detecta esas fuerzas y responde liberando señales moleculares que modulan la actividad de osteoblastos y osteoclastos. Ese mecanismo se conoce como mecanotransducción y explica, al menos en parte, por qué el hueso se remodela en función de las cargas que recibe (ley de Wolff). Sin la red de canalículos, el hueso carecería de la información mecánica necesaria para adaptarse. Del latín calx (piedra caliza) y el griego φόρος (portador, de φέρω, llevar). Significa "que lleva a través de la cal", en alusión a su trayecto a través de la matriz mineralizada del hueso. No. El conducto de Havers es el canal central de cada osteona, por donde discurren vasos sanguíneos y nervios. El conducto calcóforo es mucho más pequeño: son los diminutos canalículos que conectan las lagunas osteocitarias entre sí y con el conducto de Havers. La escala es completamente distinta. En las preparaciones por desgaste de hueso seco, sí. Aparecen como finas líneas radiantes que parten de las lagunas osteocitarias oscuras. En las secciones descalcificadas teñidas con hematoxilina-eosina resultan más difíciles de apreciar, porque la descalcificación altera parcialmente la estructura de la matriz. Si desea profundizar en la histología ósea, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el conducto calcóforo
Función en la mecanotransducción ósea
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra calcóforo?
¿Es lo mismo que el conducto de Havers?
¿Los conductos calcóforos se ven al microscopio convencional?
Referencias
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