DICCIONARIO MÉDICO
Conductillo
El conductillo (en latín, canaliculus, diminutivo de canalis) es un conducto de calibre muy reducido que comunica estructuras anatómicas o histológicas entre sí. El término se utiliza en anatomía y en histología para designar canales de escala microscópica o casi microscópica presentes en tejidos tan diversos como el hueso, el hígado y el aparato lagrimal. La voz castellana conductillo es un diminutivo de conducto, formado con el sufijo -illo. Su equivalente en la terminología anatómica internacional es canaliculus, que procede del latín y conserva el mismo sentido: un canal pequeño. En la práctica clínica y en los textos de histología es frecuente encontrar ambos términos como sinónimos, aunque canalículo tiende a predominar en la nomenclatura histológica y conductillo aparece con más frecuencia en textos de anatomía macroscópica escrita en español. Conductillos óseos (canalículos de Havers). En el tejido óseo compacto, los osteocitos ocupan pequeñas cavidades llamadas lagunas. De cada laguna parten conductillos que se ramifican y conectan con los de lagunas vecinas, formando una red que permite el intercambio de nutrientes y señales entre las células óseas. Estos canalículos discurren a través de la matriz mineralizada y convergen hacia el conducto de Havers, por donde circulan vasos sanguíneos y nervios. Conductillos biliares. Entre hepatocitos adyacentes se forman pequeños surcos que, al yuxtaponerse, generan un canalículo biliar. La bilis secretada por los hepatocitos drena hacia estos canalículos y progresa hasta los conductos de Hering, primera porción del árbol biliar revestida por colangiocitos. Desde ahí continúa hacia conductillos biliares de mayor calibre hasta alcanzar los conductos hepáticos. Conductillos lagrimales. Son los dos finos canales (superior e inferior) que parten de los puntos lagrimales situados en el borde libre de cada párpado y desembocan en el saco lagrimal. Su función es recoger la lágrima que ha bañado la superficie ocular y conducirla hacia las vías de drenaje. Una obstrucción a este nivel produce lagrimeo persistente (epífora), un motivo de consulta frecuente en oftalmología y en pediatría. Sí. Ambas voces designan un conducto de calibre pequeño. Conductillo es el diminutivo español de conducto; canalículo es la adaptación del latín canaliculus. En la práctica, se usan indistintamente, aunque la preferencia varía según la disciplina y el autor. Comunican los osteocitos entre sí y con los vasos del conducto de Havers. A través de ellos circulan nutrientes, productos de desecho y señales bioquímicas que permiten a los osteocitos mantener y remodelar la matriz ósea. Sí, y con relativa frecuencia. En recién nacidos, la obstrucción congénita del conductillo lagrimal inferior es una de las causas más habituales de lagrimeo en los primeros meses de vida. En adultos, infecciones, traumatismos o procesos inflamatorios crónicos pueden provocar estenosis del conductillo con epífora secundaria. Si desea profundizar en estructuras anatómicas relacionadas, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es un conductillo
Tipos de conductillos según su localización
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo conductillo que canalículo?
¿Qué función cumplen los conductillos óseos?
¿Pueden obstruirse los conductillos lagrimales?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026