DICCIONARIO MÉDICO
Colecalciferol
El colecalciferol es la vitamina D3, un secosteroide que la piel sintetiza a partir del 7-dehidrocolesterol y que el organismo emplea como profármaco de la hormona activa, el calcitriol. Su código en la clasificación ATC es A11CC05. A diferencia de otras vitaminas, no depende por completo de la dieta: buena parte se fabrica en la piel por acción de la radiación solar. Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA). Por su origen, «vitamina» es en realidad una etiqueta imprecisa. El colecalciferol no cumple la definición clásica de vitamina, que exige que el organismo sea incapaz de sintetizarla: la piel humana la produce en cantidad suficiente con una exposición solar moderada. Estructuralmente es un secosteroide, una molécula de tipo esteroideo con uno de sus anillos abierto. Por sí mismo carece de actividad biológica: necesita dos hidroxilaciones sucesivas, primero en el hígado y después en el riñón, para transformarse en calcidiol y finalmente en calcitriol, la forma que se une al receptor nuclear de la vitamina D. Existe una segunda forma, el ergocalciferol o vitamina D2, de origen vegetal y fúngico. Ambas comparten receptor y ruta metabólica, aunque su origen es distinto: mientras el ergocalciferol procede de hongos y levaduras, el colecalciferol se sintetiza en la piel animal o se obtiene del aceite de pescado. Esta diferencia de origen es lo que distingue a las dos formas dentro del grupo de los calciferoles. La función del colecalciferol en el metabolismo óseo está fuera de discusión: sin él, el intestino no absorbe correctamente el calcio y el hueso pierde mineral. Lo que ha resultado más difícil de confirmar es todo lo demás. Durante la última década se popularizó la idea de que suplementar vitamina D podía además reducir el riesgo de cáncer o de enfermedad cardiovascular, una expectativa alimentada por estudios observacionales. El ensayo VITAL, publicado en 2019 en The New England Journal of Medicine, sometió esa hipótesis a la prueba más exigente: casi 26.000 adultos estadounidenses, seguidos durante más de cinco años, asignados de forma aleatoria a colecalciferol o a placebo. El resultado fue claro. No hubo diferencia en la incidencia de cáncer invasivo ni de eventos cardiovasculares mayores entre ambos grupos. La suplementación, fuera de corregir un déficit franco, no demostró el beneficio extraóseo que muchos daban por hecho. No exactamente. «Vitamina D» es un término paraguas que incluye tanto el colecalciferol (D3) como el ergocalciferol (D2). El colecalciferol es, específicamente, la forma D3. Porque su forma activa, el calcitriol, se sintetiza en un órgano (el riñón), circula por la sangre y actúa a distancia sobre receptores nucleares específicos, el comportamiento típico de una hormona esteroidea. El químico alemán Adolf Windaus, que dilucidó su estructura en la década de 1920 y recibió el Nobel de Química en 1928, ya intuyó que el nombre «vitamina» se había quedado corto. La evidencia de ensayos aleatorizados como VITAL no respalda un beneficio adicional en personas sin carencia. El colecalciferol corrige eficazmente una deficiencia demostrada, pero suplementar por encima de las necesidades reales no ha mostrado aportar protección frente a otras enfermedades, por muy extendida que esté esa creencia entre la población general. Si desea ampliar información relacionada con el colecalciferol, puede consultar:Qué es el colecalciferol
Lo que la evidencia respalda y lo que no
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo el colecalciferol que la vitamina D?
¿Por qué se dice que en realidad es una hormona?
¿Tiene sentido tomar suplementos si no hay déficit diagnosticado?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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