DICCIONARIO MÉDICO
Codeína
La codeína es un alcaloide opiáceo con acción analgésica y antitusígena, presente de forma natural en el opio y metabolizado en el hígado a morfina. Se emplea en el dolor leve a moderado y en la tos que no cede con otros recursos. Su código en la clasificación ATC es R05DA04 como antitusígeno y N02AA59 en combinación con otros analgésicos. Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA). El químico francés Pierre Robiquet la aisló del opio en 1832, mientras trabajaba en sus procesos de extracción; ya era conocido por haber identificado antes la alizarina, el colorante rojo que después revolucionaría la industria textil. Su nombre deriva del griego antiguo κώδεια (kṓdeia), «cabeza de amapola», en alusión a la cápsula de la planta de la que se extrae. En el opio aparece en una proporción mucho menor que la morfina, el alcaloide mayoritario; la mayor parte de la codeína que se comercializa hoy no procede ya de la extracción vegetal, sino de la metilación química de la propia morfina. La codeína apenas tiene afinidad directa por los receptores opioides. Su efecto depende de que el hígado la transforme en morfina mediante la enzima CYP2D6 del citocromo P450, un paso metabólico conocido como O-demetilación. La actividad de esa enzima varía mucho de una persona a otra por motivos genéticos: quienes tienen escasa actividad apenas notan alivio, mientras que los metabolizadores ultrarrápidos generan morfina con una rapidez que puede acercar el efecto al de una cantidad bastante mayor de la esperada. Ese polimorfismo, cuya frecuencia varía según el origen étnico de cada población, fue la base científica que llevó a las autoridades sanitarias europeas a restringir en 2013 su empleo como analgésico en menores de doce años. Como analgésico, la codeína ocupa desde hace más de un siglo el segundo peldaño de la escalera de la Organización Mundial de la Salud para el dolor: por debajo de los opioides potentes como la morfina, y por encima de los analgésicos no opioides. Su indicación como antitusígeno tiene un recorrido distinto. Actúa directamente sobre el centro de la tos, situado en el bulbo raquídeo, y no solo sobre la causa periférica de la irritación, lo que explica por qué durante décadas se consideró de referencia en la tos seca persistente. Las revisiones más recientes de la evidencia disponible no encuentran, sin embargo, una superioridad clara frente a otros antitusígenos ni frente al placebo en la mayoría de los ensayos. La discrepancia entre una tradición clínica asentada y una evidencia menos concluyente explica que su papel como antitusígeno se cuestione hoy con más frecuencia que su papel como analgésico. Porque su efecto depende de una enzima hepática, la CYP2D6, cuya actividad varía genéticamente de una persona a otra. Quienes la tienen poco activa transforman poca codeína en morfina y notan escaso alivio; quienes la tienen hiperactiva la transforman con rapidez, lo que puede intensificar el efecto más de lo previsto. Del griego antiguo κώδεια (kṓdeia), «cabeza de amapola». Pierre Robiquet, el químico francés que la aisló del opio en 1832, eligió ese nombre por asociación con la planta de origen, la misma lógica que sigue el nombre del propio opio, derivado del griego ὀπός («jugo vegetal»). No. Son moléculas distintas, aunque muy próximas: la codeína es, químicamente, morfina con un grupo metilo añadido. La mayor parte de su efecto analgésico depende, precisamente, de que el organismo revierta esa modificación y libere la morfina original. Si desea ampliar información sobre este fármaco, puede consultar:Qué es la codeína
Un uso más discutido que el otro
Preguntas frecuentes
¿Por qué la codeína no actúa igual en todas las personas?
¿De dónde procede el nombre codeína?
¿Es lo mismo que la morfina?
Referencias
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