DICCIONARIO MÉDICO
Clasificacion BI-RADS
La clasificación BI-RADS es el sistema normalizado con el que los radiólogos describen los hallazgos de las pruebas de imagen de la mama y los asignan a una categoría final, numerada del 0 al 6, que expresa el grado de sospecha de malignidad y lleva asociada una recomendación de conducta. La creó el Colegio Americano de Radiología (ACR), se aplica a la mamografía, la ecografía y la resonancia magnética mamarias, y en el informe de mamografía se acompaña de una letra, de la a a la d, que describe la densidad del tejido. BI-RADS es el acrónimo inglés de Breast Imaging Reporting and Data System, que la literatura radiológica española traduce como Sistema de Informes y Registro de Datos de Imagen de la Mama. Las dos últimas palabras del nombre original dicen mucho de su propósito. No se concibió solo como una escala, sino como una manera de redactar informes cuyo contenido pudiera registrarse, compararse entre centros y someterse a auditoría. En el uso diario, eso sí, «BI-RADS» ha quedado casi como sinónimo de la categoría final del informe, y de ahí que se hable de «clasificación BI-RADS». El sistema lo emplea el radiólogo al interpretar los estudios de la mama y descansa sobre tres piezas: un léxico, es decir, un diccionario cerrado de términos para describir lo que se ve; una estructura de informe que vincula cada categoría con una recomendación; y un marco para recoger datos y evaluar resultados. La ventaja práctica es que un médico que no es radiólogo puede leer informes de centros distintos y entenderlos de la misma forma. En la segunda mitad de los años ochenta, el ACR se propuso acabar con la falta de uniformidad de los informes de mamografía, que cada servicio redactaba a su manera. La propuesta data de 1986 y la primera edición del atlas se publicó en 1993 (algunas fuentes españolas la sitúan un año antes, y el propio ACR fecha en 1992 el origen de este primer sistema de informes). Hasta 2003 aparecieron cuatro ediciones. Las tres primeras se ocupaban solo de la mamografía; la cuarta incorporó la ecografía y la resonancia magnética. La quinta edición se publicó en 2013, diez años después de la anterior, con cerca de 600 imágenes de ejemplo. Su sucesora tardó todavía más. En diciembre de 2025, durante el congreso anual de la Sociedad Radiológica de Norteamérica, el ACR presentó la versión vigente con cambios que van más allá del nombre: el «atlas» pasó a llamarse «manual», las ediciones numeradas se sustituyeron por versiones identificadas por el año (de ahí BI-RADS v2025) y la mamografía con contraste, que hasta entonces figuraba como suplemento, se convirtió en una sección propia. El volumen creció de 696 a 896 páginas. Un informe redactado según BI-RADS sigue un orden fijo: densidad de la mama, descripción de los hallazgos con el vocabulario del sistema, categoría final y recomendación. La versión de 2025 adelanta además la comparación con estudios previos dentro de ese esquema. El léxico no se eligió por consenso estético; desde el principio se incorporaron descriptores que la literatura médica ya había relacionado con lesiones benignas o malignas. Basta un ejemplo. Un nódulo se describe por su forma, su margen y su densidad, de modo que «ovalado, de margen circunscrito» tiene un significado preciso y no depende del estilo de quien firma. Las microcalcificaciones se caracterizan por su tipo y por cómo se distribuyen en la glándula, y otros hallazgos tienen nombre propio dentro del sistema, como las asimetrías o los ganglios linfáticos intramamarios (estos últimos, una categoría añadida en la quinta edición). El vocabulario se revisa con cada versión. En la de 2025 desapareció la «asimetría en desarrollo» como hallazgo independiente y la ecografía ganó descriptores de elasticidad. La categoría 0 indica que el estudio está incompleto y que el radiólogo necesita algo más para poder clasificarlo. Desde la versión de 2025 se expresa con dos fórmulas distintas, una para cuando faltan imágenes adicionales y otra para cuando lo que falta son estudios anteriores con los que comparar, en línea con la normativa federal estadounidense sobre calidad en mamografía. La 1 corresponde a un estudio negativo; la 2, a un hallazgo benigno. Para lo probablemente benigno está la categoría 3, con una probabilidad de malignidad que no supera el 2 %, y lleva aparejada la recomendación de un control a corto plazo. Desde algo más del 2 % hasta menos del 95 %: ese es el intervalo, amplísimo, que cubre la categoría 4. Por eso en mamografía y ecografía se subdivide: 4A cuando la sospecha es baja (hasta el 10 %), 4B si es moderada, con un límite superior del 50 %, y 4C para la sospecha alta que aún no alcanza el umbral de la siguiente. La 5 agrupa los hallazgos muy sugestivos de malignidad, con una probabilidad igual o superior al 95 %. Son estas dos categorías, la 4 y la 5, las que llevan asociada la recomendación de obtener tejido mediante biopsia. Con la 6 se rompe la lógica de la escala, porque no expresa sospecha alguna: se asigna cuando ya hay un cáncer confirmado por biopsia y la prueba de imagen se realiza antes de completar el tratamiento definitivo, por ejemplo para valorar cómo responde. La versión de 2025 revisó también el manejo de esta categoría. Al margen de la categoría, el informe de mamografía describe la proporción de tejido fibroglandular frente a la grasa mediante cuatro letras. La a corresponde a una mama casi enteramente grasa y la b, a áreas dispersas de densidad fibroglandular; en la c la mama es heterogéneamente densa, lo que puede ocultar nódulos pequeños, y la d (extremadamente densa) reduce la sensibilidad de la mamografía. Las letras c y d son las que se agrupan bajo la expresión «mamas densas». Este apartado ha cambiado más de lo que parece. Hasta la cuarta edición la densidad se definía por cuartiles de porcentaje de tejido denso; la quinta abandonó los porcentajes y los sustituyó por una descripción subjetiva ligada a la capacidad de la prueba para detectar lesiones. La versión de 2025 rebautizó el apartado, que pasó de «composición» a «densidad», para que coincidiera con el término de la normativa federal estadounidense. Al ser una valoración visual, está sujeta a variabilidad entre observadores, y la quinta edición añadió para la resonancia magnética una escala paralela que gradúa la cantidad de tejido fibroglandular. El interés de la densidad es doble: el tejido denso puede enmascarar lesiones y se asocia a un aumento del riesgo de cáncer de mama. BI-RADS clasifica hallazgos de imagen, no enfermedades. La categoría comunica una valoración provisional, y una lesión 4A, por ejemplo, se espera que resulte benigna cuando se estudia el tejido. Tampoco debe confundirse con la clasificación TNM, que se aplica a un cáncer ya confirmado para describir su extensión. Para la densidad existen otras escalas, como la de Wolfe, que todavía aparece en estudios comparativos con la de BI-RADS. Y el propio modelo se exportó: el ACR lo trasladó a la próstata (PI-RADS), el hígado (LI-RADS), el tiroides (TI-RADS), el pulmón (Lung-RADS), la cabeza y el cuello (NI-RADS) o el ovario (O-RADS). Comparten sufijo y filosofía, pero cada sistema tiene sus propias categorías y definiciones, de modo que un 4 en uno de ellos no equivale a un 4 en otro. Breast Imaging Reporting and Data System, es decir, sistema de informes y registro de datos de imagen de la mama. Se escribe con guion y, en las publicaciones del ACR, con el símbolo de marca registrada. No. Los números no forman una escala lineal de gravedad. La categoría 5 expresa una sospecha muy alta basada en la imagen, mientras que la 6 solo se usa cuando el cáncer ya está demostrado por biopsia; lo que cambia no es la gravedad, sino la certeza. Algo parecido ocurre en el otro extremo con la categoría 0, que no significa «menos que normal», sino que el estudio todavía no puede clasificarse. Fue así durante sus tres primeras ediciones. La cuarta, de 2003, extendió el sistema a la ecografía y a la resonancia magnética, con las mismas categorías finales para las tres técnicas. La versión de 2025 incorporó de pleno la mamografía con contraste, cuyas imágenes de baja energía se describen con el léxico de la mamografía y las imágenes recombinadas con términos adaptados de la resonancia. Porque responden a preguntas distintas. El número resume la sospecha que despiertan los hallazgos; la letra describe cómo es el tejido de esa mama. Ambos datos son independientes, así que un estudio negativo puede corresponder a una mama extremadamente densa. Sí. En el congreso nacional de la Sociedad Española de Radiología Médica de 2016 se presentó como la herramienta más usada en la interpretación radiológica de la mama, y en junio de 2026 la revista Radiología, órgano de esa sociedad, publicó una revisión de los cambios de la versión de 2025 firmada por radiólogos de unidades de mama de varios hospitales españoles. No existe, en cambio, una lista oficial de países que lo empleen. Se ha señalado, además, que su difusión ha contribuido al buen funcionamiento de los programas de cribado de cáncer de mama en los países con más recursos.Qué es la clasificación BI-RADS
Origen y ediciones del sistema
Estructura del informe y léxico
Categorías de evaluación
Densidad mamaria en el sistema BI-RADS
Diferencias con otras clasificaciones
Preguntas frecuentes
¿Qué significan las siglas BI-RADS?
¿Un BI-RADS 6 es más grave que un BI-RADS 5?
¿Se aplica solo a la mamografía?
¿Por qué el informe lleva una letra además del número?
¿Se utiliza en España?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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