DICCIONARIO MÉDICO
Cistometría
La cistometría es una prueba urodinámica que mide la relación entre la presión y el volumen en el interior de la vejiga urinaria durante las fases de llenado y vaciado. Se emplea para evaluar la función del músculo detrusor y la competencia del mecanismo esfinteriano, y forma parte del estudio urodinámico completo junto con la uroflujometría y el estudio presión-flujo. La cistometría registra de forma continua cómo varía la presión intravesical a medida que la vejiga se llena con un líquido (habitualmente suero fisiológico) o, en algunas variantes, con gas. El resultado de este registro es un trazado gráfico denominado cistometrograma, que representa en un eje el volumen instilado y en el otro la presión medida por los sensores del catéter. A partir de ese trazado, el urólogo obtiene datos como la capacidad cistométrica máxima, la distensibilidad (o compliance) vesical y la presencia o ausencia de contracciones involuntarias del detrusor durante el llenado. El término proviene del griego κύστις (kystis, «vejiga») y μέτρον (metron, «medida»), de modo que su significado literal es «medición de la vejiga». El instrumento que realiza la medición recibe el nombre de cistómetro; Dick Rose lo introdujo en 1927 utilizando un manómetro de mercurio conectado a una sonda vesical. El diseño que se utiliza en la actualidad, con transductores electrónicos de presión, fue desarrollado por Lewis en 1939 y perfeccionado en las décadas posteriores. La cistometría rara vez se solicita de forma aislada. Forma parte de una secuencia de pruebas que, tomadas en conjunto, reciben el nombre de estudio urodinámico. La secuencia habitual comienza con la uroflujometría: el paciente orina en un dispositivo que mide el flujo urinario sin necesidad de catéter. Tras esa primera fase se coloca una sonda vesical fina con sensor de presión en la punta y, en muchos protocolos, un segundo catéter rectal que registra la presión abdominal. La diferencia entre ambas presiones (vesical menos abdominal) permite aislar la presión generada exclusivamente por el detrusor. Se procede entonces al llenado progresivo de la vejiga. Al paciente se le pide que avise cuando perciba la primera sensación de llenado, cuando sienta deseo miccional normal y cuando la urgencia le resulte difícil de contener. Cada uno de esos umbrales queda anotado en el trazado. Una vez alcanzada la capacidad máxima tolerable, se le invita a orinar con las sondas puestas: esa fase final, el estudio presión-flujo, evalúa la contracción del detrusor y la resistencia de salida. La información que ofrece la cistometría no se obtiene con ningún otro método. La cistoscopia muestra el aspecto del interior vesical pero no dice nada sobre cómo se comporta el músculo que lo rodea. La ecografía puede estimar volúmenes, pero no registra presiones. La incontinencia urinaria que no responde al manejo conservador es una de las razones más habituales para indicar una cistometría. El trazado permite distinguir si el escape se produce por contracciones involuntarias del detrusor (incontinencia de urgencia), por una uretra que no mantiene la presión de cierre al toser o hacer fuerza (incontinencia de esfuerzo), o por una combinación de ambas. En pacientes con vejiga neurógena (lesión medular, esclerosis múltiple, neuropatía diabética), la cistometría resulta indispensable para conocer las presiones de llenado y prevenir el daño renal que las presiones altas sostenidas pueden provocar. También se recurre a ella cuando las pruebas de imagen no explican una dificultad miccional persistente, o cuando se sospecha obstrucción del cuello vesical o de la uretra prostática. De las raíces griegas κύστις (kystis, «vejiga») y μέτρον (metron, «medida»). El término empezó a difundirse a mediados del siglo XX con la estandarización de los estudios urodinámicos, aunque los primeros registros de presión vesical se remontan a los trabajos de Schatz en 1872. No, son pruebas distintas que exploran la vejiga desde ángulos diferentes. La cistometría mide la función del músculo vesical (presiones, capacidad, distensibilidad). La cistoscopia ofrece una imagen directa del interior de la vejiga mediante un instrumento óptico. La primera responde a preguntas funcionales; la segunda, a preguntas morfológicas. En algunos pacientes se necesitan ambas. Sí, aunque no se considera dolorosa en la mayoría de los casos. La colocación de las sondas vesical y rectal provoca una incomodidad breve. Durante el llenado, la sensación de urgencia miccional puede ser intensa, pero forma parte de lo que la prueba pretende medir. La exploración suele completarse en unos veinte a treinta minutos. Si desea profundizar en conceptos asociados a la cistometría, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la cistometría
Cómo se integra en el estudio urodinámico
Indicaciones principales
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra cistometría?
¿Es lo mismo cistometría que cistoscopia?
¿Es una prueba molesta?
Referencias
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