DICCIONARIO MÉDICO
Cámara hiperbárica
La cámara hiperbárica es un recinto hermético, rígido y presurizable en el que un paciente respira oxígeno puro a una presión superior a la atmosférica. El procedimiento que se lleva a cabo dentro de ella recibe el nombre de oxigenoterapia hiperbárica (OHB). El adjetivo "hiperbárica" combina el prefijo griego ὑπέρ (hypér, "por encima de") con βάρος (báros, "peso, presión"). Designa cualquier condición en la que la presión ambiental supera la presión atmosférica estándar al nivel del mar, fijada convencionalmente en 1 atmósfera absoluta (1 ATA, equivalente a 760 mmHg o 101,3 kPa). La cámara, como dispositivo, consiste en un habitáculo con paredes capaces de resistir presiones de entre 2 y 6 ATA. En su interior se eleva la presión ambiental y el paciente inhala oxígeno al 100 %. La combinación de ambos factores hace que la cantidad de oxígeno disuelto en el plasma sanguíneo aumente de forma notable, muy por encima de lo que se consigue con una mascarilla a presión atmosférica normal. El principio físico subyacente es la ley de Henry: a mayor presión parcial de un gas sobre un líquido, mayor cantidad de ese gas se disuelve en él. Monoplaza. Diseñada para un solo paciente, que se introduce en un cilindro de acrílico o acero. La presurización se realiza directamente con oxígeno puro. Son más compactas y se instalan con relativa facilidad, lo que explica su presencia en unidades de heridas o servicios ambulatorios. Las multiplaza pueden albergar a varios pacientes a la vez, sentados o tumbados, y cuentan con espacio para que un profesional sanitario permanezca en el interior durante la sesión. Se presurizan con aire comprimido y el oxígeno se administra a cada paciente mediante mascarilla o casco individual. Esta configuración permite atender situaciones que requieren monitorización estrecha o que precisan acceso intravenoso durante el procedimiento. Un detalle que a veces se omite: los equipos blandos inflables que se comercializan bajo la denominación genérica de "cámaras hiperbáricas" alcanzan presiones muy inferiores (en torno a 1,3 ATA) y concentraciones de oxígeno del 24-28 %, lejos de las especificaciones que definen la OHB según la Undersea and Hyperbaric Medical Society (UHMS). La idea de someter al cuerpo a presiones superiores a la normal es anterior al conocimiento del oxígeno como elemento. En 1662, el clérigo y fisiólogo inglés Henshaw construyó una habitación estanca llamada domicilium en la que variaba la presión con fuelles, convencido de que el "aire condensado" mejoraba enfermedades pulmonares. No tenía forma de medir la presión con precisión, ni de aislar oxígeno (Priestley y Scheele no lo harían hasta un siglo después), pero el concepto estaba esbozado. A lo largo del siglo XIX proliferaron los "baños de aire comprimido" en estaciones termales europeas, con resultados anecdóticos y escaso fundamento. La base científica moderna se estableció en la segunda mitad del siglo XX, cuando la fisiología del buceo militar obligó a desarrollar cámaras de recompresión para tratar la enfermedad por descompresión y la embolia gaseosa. De ahí derivó su aplicación clínica en otras situaciones. En condiciones normales, la hemoglobina transporta la mayor parte del oxígeno sanguíneo y se satura casi por completo con el aire ambiente. Aumentar la fracción inspirada de oxígeno a presión atmosférica normal apenas incrementa el contenido total porque la hemoglobina ya está saturada. La cámara hiperbárica actúa sobre el otro vector: el oxígeno disuelto en el plasma. A 3 ATA respirando oxígeno puro, la presión parcial de O₂ arterial puede alcanzar valores próximos a 2 000 mmHg, y el oxígeno disuelto sube lo suficiente como para cubrir una parte considerable de las necesidades metabólicas de los tejidos incluso sin participación de la hemoglobina. Esa es la razón por la que el procedimiento resulta útil en situaciones donde la perfusión capilar está comprometida. El barotrauma de oído medio constituye el efecto adverso notificado con más frecuencia, debido a la dificultad para compensar la presión en la trompa de Eustaquio durante la fase de compresión. Del griego ὑπέρ ("por encima") y βάρος ("peso, presión"). Literalmente: "de presión superior." Se aplica al dispositivo y al procedimiento porque ambos operan a presiones por encima de la atmosférica normal. Depende del contexto. El término "cámara de oxígeno" se ha usado históricamente para referirse a tiendas o carpas con oxígeno suplementario a presión atmosférica normal, algo conceptualmente distinto. La cámara hiperbárica exige presión ambiental elevada, lo cual la convierte en un dispositivo regulado con requisitos de seguridad específicos. El primer antecedente documentado es el domicilium de Henshaw, en 1662, aunque en rigor era un experimento con aire comprimido, no con oxígeno. La aplicación clínica moderna tiene su origen en la medicina de buceo militar de mediados del siglo XX, cuando se desarrollaron cámaras de recompresión para la enfermedad descompresiva. Las cámaras rígidas alcanzan entre 2 y 6 ATA y permiten administrar oxígeno al 100 %. Los equipos blandos inflables, mucho más baratos, rara vez superan 1,3 ATA y la concentración de oxígeno se queda en torno al 24-28 %. La UHMS no considera que estos equipos blandos cumplan los criterios de la oxigenoterapia hiperbárica. Si desea profundizar en conceptos asociados a la cámara hiperbárica, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la cámara hiperbárica
Tipos de cámaras
Origen histórico
Principio fisiológico
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra "hiperbárica"?
¿Es lo mismo una cámara hiperbárica que una cámara de oxígeno?
¿Desde cuándo se utiliza en medicina?
¿Qué diferencia hay entre una cámara rígida y una blanda?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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