DICCIONARIO MÉDICO
Bromhidrosis
La bromhidrosis (también llamada osmidrosis) es el olor corporal anormalmente intenso y desagradable que resulta de la degradación bacteriana de las secreciones de las glándulas sudoríparas, fundamentalmente las apocrinas. Afecta sobre todo a las axilas, la región anogenital y los pies, y puede influir de forma considerable en la vida social y emocional de quien la padece. El término combina tres raíces griegas: βρῶμος (brômos, hedor), ἱδρώς (hidrós, sudor) y el sufijo -sis, que indica estado o proceso. Literalmente, sudor maloliente. La voz entró en la terminología dermatológica durante el siglo XIX, cuando se empezaron a clasificar los trastornos de la sudoración de manera sistemática, y su sinónimo osmidrosis (del griego ὀσμή, osmé, olor) se usa con menos frecuencia pero aparece en los manuales de referencia. Conviene aclarar que el sudor recién secretado es prácticamente inodoro. El olor no procede de la secreción en sí, sino de los productos volátiles que generan las bacterias residentes en la piel al metabolizar los componentes lipídicos y proteicos del sudor apocrino. Esa distinción es relevante porque desmonta la idea, bastante extendida, de que el sudor "huele" por naturaleza. La piel humana posee dos tipos principales de glándulas sudoríparas. Las ecrinas se distribuyen por casi toda la superficie corporal y producen un sudor acuoso, compuesto en un 99 % por agua, cuya función primordial es la termorregulación. En condiciones normales, el sudor ecrino no genera olor apreciable. Las glándulas apocrinas, en cambio, se concentran en zonas con folículos pilosos densos: axilas, ingles, areolas mamarias, periné y cuero cabelludo. Su secreción es más espesa, rica en lípidos, proteínas y esteroides, y se vierte al canal del folículo piloso. Cuando las bacterias de la flora cutánea (en particular corinebacterias y estafilococos) degradan esos componentes, liberan ácidos grasos de cadena corta y compuestos amoniacales que son los responsables del olor penetrante. Las glándulas apocrinas no se activan hasta la pubertad, lo cual explica por qué la bromhidrosis no aparece en niños prepúberes. Existe también una bromhidrosis ecrina, menos frecuente. Ocurre cuando el sudor ecrino abundante reblandece la queratina cutánea y las bacterias degradan esa queratina macerada, como sucede con cierta frecuencia en los pies. Determinados alimentos (ajo, cebolla, curry, alcohol) y algunos fármacos pueden modificar la composición del sudor ecrino y producir un olor perceptible por esa vía indirecta. En 2009, un estudio japonés (Nakano et al.) demostró una correlación llamativa entre el tipo de cerumen auricular y la predisposición a la bromhidrosis axilar. Las personas portadoras del alelo húmedo del gen ABCC11 (que codifica un transportador de membrana en las glándulas apocrinas) presentan mayor actividad secretora apocrina, cerumen húmedo y pegajoso, y mayor incidencia de olor axilar. El alelo seco, predominante en poblaciones del este de Asia, se asocia a menor actividad apocrina y menor bromhidrosis. Es un ejemplo infrecuente de un rasgo clínico menor cuya base genética se ha identificado con claridad. La densidad y el tamaño de las glándulas apocrinas varían entre individuos, y algunos trabajos han señalado que las personas con bromhidrosis poseen glándulas apocrinas de mayor calibre que las de los controles. Factores como la dieta, la toma de ciertos medicamentos, los trastornos metabólicos (trimetilaminuria, por ejemplo, en la que el organismo no degrada correctamente la trimetilamina y el sudor adquiere un olor a pescado) y la higiene cutánea influyen de formas que se superponen y que no siempre son fáciles de separar. Bromhidrosis e hiperhidrosis se solapan con frecuencia, pero no son sinónimos. La hiperhidrosis designa una producción de sudor excesiva, con o sin olor. La bromhidrosis se define por el olor, no por la cantidad de sudor. Puede haber bromhidrosis sin sudoración excesiva (la secreción apocrina es escasa en volumen pero odorífera) y puede haber hiperhidrosis sin olor perceptible (cuando predomina la sudoración ecrina). Cuando coinciden, cada trastorno requiere un abordaje propio. Del griego βρῶμος (brômos, hedor) e ἱδρώς (hidrós, sudor), más el sufijo -sis. La traducción literal es "estado de sudor maloliente". El sinónimo osmidrosis utiliza la raíz griega ὀσμή (osmé, olor) en lugar de brômos. Porque las glándulas apocrinas no se activan hasta la pubertad. Antes de ese momento, la sudoración depende casi exclusivamente de las glándulas ecrinas, cuya secreción acuosa apenas genera olor al ser metabolizada por la flora cutánea. Sí. Un polimorfismo del gen ABCC11 determina tanto el tipo de cerumen (húmedo o seco) como la actividad de las glándulas apocrinas. Nakano et al. publicaron en 2009 que las personas con cerumen húmedo presentan mayor predisposición a la bromhidrosis axilar, un hallazgo que se ha replicado en varias poblaciones. Depende. El mal olor plantar puede deberse a bromhidrosis ecrina (degradación de queratina macerada por bacterias) o simplemente al uso de calzado cerrado con escasa ventilación, sin que exista un trastorno glandular propiamente dicho. Solo se habla de bromhidrosis cuando el olor excede lo que cabe esperar en condiciones normales de higiene y actividad. Si desea profundizar en conceptos asociados a la bromhidrosis, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la bromhidrosis
Glándulas implicadas y mecanismo del olor
Factores que modulan la bromhidrosis
Diferenciación con la hiperhidrosis
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra bromhidrosis?
¿Por qué los niños no suelen tener bromhidrosis?
¿El tipo de cerumen tiene relación con el olor corporal?
¿Es lo mismo bromhidrosis que mal olor de pies?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026