DICCIONARIO MÉDICO
Bomba de morfina
La bomba de morfina es un dispositivo médico que permite administrar morfina u otros opioides de forma continua y controlada, generalmente a través de un catéter colocado en el espacio intratecal (alrededor de la médula espinal) o en el tejido subcutáneo. Se emplea en situaciones de dolor crónico intenso que no responde a otras vías de administración. Pese a su nombre coloquial, la bomba de morfina no es estrictamente una «bomba» en el sentido fisiológico del término (como lo es una bomba iónica), sino un sistema mecánico o electromecánico de infusión programable. En la práctica clínica se distinguen dos grandes tipos según la vía de administración y el grado de control por parte del paciente. El primero y más conocido es la bomba de infusión intratecal implantable. Consiste en un reservorio metálico que se aloja quirúrgicamente bajo la piel del abdomen, conectado mediante un catéter fino al espacio subaracnoideo lumbar. Un mecanismo interno libera cantidades precisas de fármaco directamente en el líquido cefalorraquídeo, con lo que la morfina alcanza los receptores opioides de la médula espinal sin pasar por la circulación sistémica. El reservorio se rellena periódicamente a través de la piel con una aguja especial, en intervalos que oscilan entre uno y tres meses según la dosis programada. El segundo tipo es el dispositivo de analgesia controlada por el paciente (PCA, del inglés Patient-Controlled Analgesia). Se trata de una bomba de infusión externa, habitualmente conectada a una vía intravenosa o subcutánea, que permite al propio paciente administrarse dosis adicionales pulsando un botón. Un sistema electrónico de seguridad limita la dosis máxima por hora para evitar la sobredosificación. La PCA se utiliza con frecuencia en el periodo postoperatorio. La idea de depositar opioides directamente junto a la médula espinal tiene su raíz en los trabajos de Yaksh y Rudy, que en 1976 demostraron en modelos animales que la morfina intratecal producía analgesia segmentaria sin los efectos sistémicos de la administración oral o intravenosa. Los primeros implantes en pacientes con dolor oncológico se realizaron a comienzos de los años ochenta, y la FDA autorizó la morfina como fármaco para uso intratecal, una indicación que sigue vigente. Las dosis empleadas por vía intratecal son muy inferiores a las necesarias por vía oral o subcutánea. Un paciente que requiere 60 mg diarios de morfina subcutánea puede obtener un alivio comparable con menos de 2 mg intratecales al día, lo que reduce de forma notable los efectos secundarios gastrointestinales y sedantes. Conviene no confundir la bomba de morfina con la bomba de infusión de insulina, un dispositivo de aspecto similar pero destinado a la administración subcutánea continua de insulina en pacientes con diabetes. Tampoco debe confundirse con las bombas elastoméricas desechables que se utilizan en algunos protocolos postoperatorios ambulatorios para perfundir anestésicos locales (no opioides) en heridas quirúrgicas. El término «bomba de morfina» se aplica por extensión a sistemas que pueden contener otros opioides distintos de la morfina (como hidromorfona o, más recientemente, ziconotida, un péptido no opioide aprobado también para uso intratecal). La denominación popular ha conservado el nombre del primer fármaco empleado en estos dispositivos. Porque el dispositivo impulsa el fármaco mediante un mecanismo de bombeo mecánico, ya sea por presión de gas (bombas de flujo constante como la Isomed) o por un motor eléctrico programable (bombas electrónicas como la SynchroMed). El nombre es descriptivo del funcionamiento del aparato, no del organismo. No exactamente. La bomba intratecal implantable es un dispositivo permanente que libera fármaco de forma continua. La PCA es una bomba externa, temporal, que permite al paciente autoadministrarse dosis puntuales dentro de unos límites de seguridad. Comparten el principio de infusión controlada, pero difieren en vía, duración e indicación. Sí. Aunque la morfina fue el primer opioide autorizado para uso intratecal y sigue siendo el de referencia, algunos pacientes reciben combinaciones con anestésicos locales (como bupivacaína) o con ziconotida, un péptido derivado de un caracol marino que bloquea canales de calcio y que constituye una alternativa no opioide para ciertos cuadros de dolor refractario. Si desea profundizar en conceptos asociados a la bomba de morfina, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la bomba de morfina
Contexto histórico de la infusión intratecal
Diferenciación con otros dispositivos de infusión
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama «bomba» si no es una bomba biológica?
¿Es lo mismo una bomba de morfina que una bomba de PCA?
¿Puede contener otros fármacos además de morfina?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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