DICCIONARIO MÉDICO
Biofase
La biofase designa el entorno biológico inmediato en el que un fármaco entra en contacto con sus receptores o dianas moleculares para ejercer su acción. Se trata de un concepto central en farmacodinamia, porque la concentración que alcanza el principio activo en ese microentorno concreto determina la intensidad y la duración de su efecto. En farmacología, la biofase se define como el medio en el cual un fármaco está en condiciones de interactuar con sus receptores para producir una respuesta biológica. El término fue propuesto en 1948 por el farmacólogo James Ferguson, que lo introdujo bajo la denominación biophase (del griego βίος, bíos, 'vida', y φάσις, phásis, 'manifestación' o 'aparición') para referirse a lo que denominó «fase activa biológica». Ferguson buscaba un modo de separar conceptualmente el lugar donde el fármaco ejerce su acción del resto de compartimentos corporales por los que transita sin producir efecto. La distinción tiene consecuencias prácticas. Medir la concentración de un fármaco en plasma resulta relativamente sencillo, pero esa cifra no siempre refleja lo que está ocurriendo en la biofase. La fracción libre del fármaco en sangre se encuentra en equilibrio dinámico con los tejidos, y solo la porción que accede al entorno inmediato del receptor puede desencadenar respuesta. Cuando un fármaco se une con avidez a proteínas plasmáticas o se acumula en tejido adiposo, la concentración plasmática puede ser alta mientras la concentración en la biofase permanece baja. Antes de alcanzar la biofase, el fármaco recorre un itinerario que la farmacología resume en cuatro procesos: absorción, distribución, metabolismo y excreción. Una vez administrado por vía oral, por ejemplo, el principio activo debe liberarse de su forma farmacéutica, atravesar la pared intestinal, pasar por el hígado (donde puede sufrir un primer metabolismo antes de llegar a la circulación general) y, finalmente, distribuirse por los tejidos hasta llegar a las proximidades de su diana. Todo ese recorrido previo pertenece a la fase farmacocinética. La biofase marca el punto en que la farmacocinética cede el protagonismo a la farmacodinamia: el fármaco ya no se mueve, sino que actúa. Se une a un receptor, modifica la actividad de una enzima o altera un canal iónico, y de esa interacción nace el efecto clínico. La velocidad con que el fármaco llega a la biofase y la velocidad con que se retira de ella condicionan el perfil temporal del efecto. No es raro que la semivida en la biofase difiera de la semivida plasmática, un desajuste que explica por qué ciertos fármacos mantienen su acción mucho después de que sus niveles en sangre hayan descendido. La biodisponibilidad cuantifica la fracción de la dosis administrada que alcanza la circulación sistémica. Esa fracción constituye el punto de partida para estimar cuánto fármaco llegará a la biofase, pero no es una equivalencia directa: factores como la afinidad tisular, el grado de ionización del compuesto y la permeabilidad de las barreras locales modulan el paso final. Dos formulaciones se consideran bioequivalentes cuando producen concentraciones plasmáticas superponibles. La asunción subyacente es que, si la curva plasmática coincide, la concentración en la biofase también lo hará. Suele ser cierta, pero hay excepciones. Los fármacos de estrecho margen terapéutico obligan a monitorizar con más cautela precisamente porque pequeñas diferencias en la distribución hacia la biofase pueden traducirse en cambios relevantes de eficacia o de toxicidad. Lo acuñó el farmacólogo James Ferguson en 1948, combinando el griego βίος ('vida') y φάσις ('manifestación'). Ferguson necesitaba un nombre para distinguir el microentorno donde el fármaco ejerce su acción del resto de compartimentos del organismo por los que transita sin producir efecto. No. Se utiliza como referencia porque es más fácil de medir, pero la correlación depende de cada fármaco. Los compuestos muy liposolubles tienden a acumularse en el tejido adiposo, de modo que su nivel en plasma puede subestimar o sobreestimar lo que ocurre junto al receptor. Por eso la monitorización terapéutica resulta especialmente necesaria con fármacos de estrecho margen. En la práctica se usan como sinónimos, y muchos textos de farmacología los intercambian sin distinción. Si se quiere ser preciso, biofase alude al microentorno en su conjunto (el líquido intersticial que rodea al receptor, la superficie de la membrana celular, etc.), mientras que «sitio de acción» señala más bien la diana molecular concreta. La biofarmacia estudia cómo las propiedades fisicoquímicas del fármaco y su forma farmacéutica condicionan la liberación, la absorción y, en última instancia, la llegada a la biofase. Son disciplinas complementarias: la biofarmacia se ocupa del camino; la biofase, del destino. Si desea profundizar en conceptos asociados a la biofase, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la biofase
El fármaco desde la administración hasta la biofase
Relación entre biofase, biodisponibilidad y bioequivalencia
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el término biofase?
¿La concentración plasmática refleja siempre la concentración en la biofase?
¿Es lo mismo biofase que sitio de acción?
¿Qué relación tiene la biofase con la biofarmacia?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026